Gira de Marco Rubio sigue en Perú tras Colombia y Ecuador

La gira de Marco Rubio por América Latina comenzó este 8 de septiembre en Barranquilla, con una reunión del secretario de Estado estadounidense con el nuevo presidente colombiano, el ultraderechista Abelardo de la Espriella.

La agenda bilateral incluyó cooperación antidrogas, comercio, asistencia frente al terremoto colombiano del 10 de agosto y el relanzamiento de los vínculos entre Washington y Bogotá.

Durante la escala colombiana, Rubio y el gobierno de De la Espriella suscribieron los llamados “acuerdos de Barranquilla”, asociados a la reconstrucción tras el sismo del pasado 10 de agosto y a la recuperación económica del país.

La crónica oficial también habla de memorandos de entendimiento en materia de minerales críticos y cooperación nuclear civil estratégica.

Seguridad regional

La seguridad regional fue uno de los ejes centrales del encuentro, particularmente la cooperación contra el narcotráfico, el crimen organizado y lo que las autoridades estadounidenses denominan “narcoterrorismo”.

Washington presentó el viaje como un intento de fortalecer asociaciones en el hemisferio y ampliar los intercambios comerciales con gobiernos latinoamericanos cercanos a la administración de Donald Trump.

Ecuador

Rubio llegó a Ecuador el miércoles como segunda parada de su recorrido. En el quiteño Palacio de Carondelet sostuvo una reunión bilateral con el presidente ecuatoriano, Daniel Noboa, centrada en cooperación contra el narcotráfico, crimen organizado, minería ilegal y seguridad marítima, según medios locales.

Durante la visita, Washington anunció que gestionaría recursos adicionales para la seguridad ecuatoriana —los reportes difieren entre 45 y 55 millones de dólares— y la entrega de una embarcación de la Guardia Costera de EE.UU., junto con cinco lanchas interceptoras. También se informó de una iniciativa de 10 millones de dólares vinculada a la lucha contra la minería ilegal, el reclutamiento de pandillas, las finanzas ilícitas y el tráfico de drogas.

En Perú, con China en la mira

En Lima, la cobertura local resalta que Estados Unidos pretende reforzar su presencia regional mediante cooperación concreta en seguridad y economía. También se habla de la suscripción por parte de Perú del  Escudo de las Américas”, la iniciativa de Washington enfocada en la cooperación contra narcotráfico y delincuencia organizada, que funciona en realidad como un mecanismo de mayor alineamiento político y de seguridad con la administración de Donald Trump.

La cuestión china sí figura explícitamente en el contexto político de la visita de Rubio a Lima. Antes de viajar, Rubio publicó una columna en El Comercio en la que cuestionó proyectos respaldados por el Partido Comunista de China, a los que atribuyó riesgos para los marcos legales peruanos, la transparencia y la seguridad de datos; durante su agenda en Lima también defendió una mayor presencia de Estados Unidos en América Latina ante preguntas sobre China y el puerto de Chancay.

Chancay concentra buena parte de esa preocupación estadounidense: el megapuerto fue construido con una inversión aproximada de 1.300 millones de dólares y está controlado por Cosco Shipping, una naviera estatal china. Junto con ese activo estratégico, la prensa menciona las inversiones de capital chino en empresas del sector eléctrico peruano como una de las principales expresiones de la creciente gravitación económica de Pekín en el país.

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