Gabriela Rivadeneira: “Ecuador, destrozado, con una crisis muy fuerte”
Gustavo Veiga
La histórica dirigente del correísmo advierte sobre el impacto dañino de los gobiernos de derecha “retrógrada y fascista” en la región en general y en su país en particular.
Seis años pasó Gabriela Rivadeneira asilada en México. Seis largos años que terminaron el 13 de enero cuando regresó a Ecuador con su compromiso militante potenciado. En octubre de 2019 se refugió en la embajada del país que gobernaba Andrés Manuel López Obrador (AMLO) porque era perseguida por el aparato judicial y las fuerzas represivas de Lenín Moreno, el expresidente que malversó el mandato de Revolución Ciudadana (RC). De alguna manera, hoy puede sentirse reivindicada. La política nacida en Quito hace 42 años fue elegida para conducir la fuerza que se reconoce en el liderazgo histórico de Rafael Correa.
-¿Cómo ha sido su vuelta al país?
– Regresé pocos días antes de nuestra convención nacional, anclados como estamos en una red regional internacional de una derecha que no es una derecha conservadora, es una derecha retrógrada, fascista, que violenta a nuestros pueblos. Así es lo que vivimos con Milei, con Noboa, con Paz en Bolivia, lo que se va a vivir con Kast en Chile. Esto nos pone en alerta a todas y todos, sin duda alguna.
-En esta América Latina convulsionada por las injerencias de EE.UU, se habló mucho de Corina Machado y su reciente premio Nobel, se construyó de ella la imagen de una heroína que no se compadece con sus antecedentes golpistas en Venezuela. En contraposición a eso, su historia de persecución no es demasiado conocida. ¿Por qué?
-Mira, yo era secretaria ejecutiva de Alianza País en el 2017, cuando Revolución Ciudadana ganó las elecciones con el entonces presidente Lenín Moreno. Se suscitó una ruptura en la fuerza que conducía y que conduce Rafael Correa y nosotros encabezamos la oposición contra un gobierno de la traición, que empezó a desinstitucionalizar el país e inició el proceso de persecución política y judicial en una tendencia regional que conocemos como lawfare.

Yo quedé como rostro visible, Correa había salido a vivir en Bélgica y en aquel momento era legisladora reelecta. Empezamos a denunciar estas alteraciones en contra del Estado de Derecho, y se hizo el paro nacional de octubre del 2019. Con el pueblo como protagonista y no la dirigencia, pero fuimos acusados de intento de golpe de Estado y contra mí pesó una denuncia por instigación en el sistema de justicia nacional.
-¿Cómo salió hacia el exterior?
– Fui asilada política en la embajada mexicana en Quito durante tres meses, de octubre a enero, y después llegué a México. Pasé seis años durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador y la presidenta Claudia Sheinbaum. En Ecuador hubo una serie de temas complejos. Tuve persecución en mi casa, teníamos seguimiento extrajudicial, no solamente a mi persona, también a mis dos hijos menores de edad, familiares cercanos, grupos afines, y el día que llegué a México fue apresado mi padre, acusado de ser mi testaferro.
Después que dañaron su honra y meses más tarde el proceso judicial fue archivado y él declarado inocente de esas acusaciones, nadie dijo nada. Así es cómo opera la guerra judicial, especialmente cuando estamos sometidos a medios de comunicación hegemónicos al poder de turno y que instauran la denuncia permanente sobre los liderazgos de izquierda.
– ¿Cesó la persecución durante el gobierno de Noboa?
– Fui convocada por cooperación que solicitó la Fiscalía Ecuatoriana en México y es un proceso que prescribió, pero que aún así tiene orden de no archivo. Es decir, regresé con un proceso abierto que aún prescrito no está archivado. Seis años después no pude recuperar nada de lo que se llevaron en el allanamiento de mi domicilio, y además los procesos de judicialización en contra de los dirigentes de la Revolución Ciudadana no cesan.
Seguimos teniendo a nuestro vicepresidente Jorge Glas como preso político en el Ecuador, a pesar de que la CIDH y varios organismos han hecho solicitudes al gobierno de que primero no debería estar preso y segundo, que tiene que tomar medidas alternativas porque pasó por torturas y su estado de salud está totalmente afectado. Además los procesos continúan contra Correa, asilado en Bélgica y que tiene una orden de prisión y prohibición de participación política por influjo psíquico.
-¿Cómo encontró ahora a Ecuador?
– Es un país destrozado, con una crisis multidimensional muy fuerte pero además que se enmarca justamente en una avanzada regional. Creo que mientras hay países que están luchando por sostener su soberanía, su independencia, su nacionalización de recursos naturales, como Venezuela, Colombia, Brasil y México, hay otros cuya avanzada se vuelve compleja, torpe y atentatoria a los derechos de nuestros pueblos. Ésa es la gran diferencia entre actores políticos que siguen defendiendo el status quo y la avanzada del fascismo en la región y de quienes siempre estaremos defendiendo los derechos, la dignidad y la soberanía de nuestros territorios.
– ¿De qué manera puede ejercer sus derechos políticos plenos?
– En este preciso momento no tenemos una garantía de mi estabilidad y mi seguridad. Sin embargo, el país está en condiciones que merecen que quienes hacemos política, tomemos estos riesgos. Debemos ponernos al mismo nivel de nuestra militancia que también ha resistido, de nuestras autoridades locales que siguen sufriendo persecución, de nuestra bancada legislativa, que es numéricamente una de las más importantes a nivel de la legislatura ecuatoriana, pero también de enfrentar la crisis multidimensional que estamos viviendo.
No puede ser que hace ocho años éramos el segundo país más seguro del continente y hoy somos el país más violento e inseguro de América del Sur y el sexto a nivel mundo. Es una degradación brutal y acelerada.
-¿Cómo sería posible hacer el segundo capítulo de una Revolución Ciudadana en esas condiciones?
– Me parece que hay una necesidad de reestructuración en base a los nuevos fenómenos que vivimos en la región. Primero, porque no estamos aislados y sí sometidos a una dinámica regional que nos impone una realidad dolorosa: la avanzada fascista. Segundo, la avanzada del crimen organizado y del narcotráfico, que se ha convertido para muchos de los países en una amenaza real de la paz y de la vida de nuestros pueblos.
En este caso, volver a conducir la Revolución Ciudadana nos permite primero cerrar filas a la interna, fortalecer procesos organizativos y formativos y prepararnos para los próximos episodios de disputa electoral, pero sobre todo volver a reencauzar aquellas necesidades, deseos, aspiraciones, pero también realidades materiales y no materiales que tiene el pueblo ecuatoriano.
-¿Y cómo se recupera la soberanía que se perdió paulatinamente como en Argentina y Ecuador?
– Aún mantenemos la Constitución vigente, la del 2008, que es una Constitución garantista y con ella se resguardan temas de soberanía y de no injerencia de fuerzas militares extranjeras en territorio ecuatoriano. Sin embargo, se está atentando contra ello y se ha violado de manera permanente. Ecuador cuenta hoy mismo, no solamente con cooperación militar. El presidente lo ha dicho a viva voz, que parte de su seguridad presidencial son agentes de la CIA y del Mossad. Entonces, digamos, tenemos estas contradicciones.
No hay una apuesta a la protección de territorio frente al avance del crimen organizado. Al contrario, hay una supuesta alianza que está siendo investigada. Muchos de nuestros asambleístas sufren procesos de fiscalización para demostrar los nexos de la familia presidencial con el narcotráfico. Se halló cocaína en cargamentos de bananas, en cargamentos de cacao, que salen del puerto de Posorja, que además es uno de los puertos más importantes del Pacífico, administrados por las corporaciones de la familia Noboa.
– El año próximo hay elecciones seccionales o locales en Ecuador, ¿Cuáles son las perspectivas que vislumbra?
– Son las elecciones de autoridades como concejales, juntas parroquiales, municipios, prefecturas, que vienen a ser un símil de las gobernaciones. Es decir, son todas las autoridades que administran los diferentes territorios en el Ecuador. Unas 11 mil candidaturas desde los espacios más pequeños de organización hasta los más amplios. Y la importancia que tienen en este momento permitirá reconstruir una fuerza organizativa desde abajo. Revolución Ciudadana conserva una fuerza importante de gobiernos locales actualmente y esperamos que se mantenga.
* Periodista y docente por concurso de la carrera de Comunicación Social de la Universidad de Buenos Aires (UBA) en la materia Taller de Expresión III y de la tecnicatura de Periodismo Deportivo en la Universidad de La Plata (UNLP) en la materia Comunicación, Deporte y Derechos Humanos. Colaborador del Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE)