Y a pesar de que informes diversos (entre ellos el de la Oficina de la ONU contra la Droga y el Delito), Venezuela no se ha registrado como país productor y distribuidor de estupefacientes, sino como de bajo tránsito por su territorio: la excusa de la lucha contra el narcotráfico que justificó el envío de tropas al Caribe Sur y la amenaza de acción directa, acicateada por la prensa hegemónica internacional, picó fuerte en gobiernos como el de Argentina. Aún ante el fuerte tufillo de que se trata de una versión ilusoria, una nueva fake news aplicada sobre un gobierno latinoamericano.

Justamente el investigador Fernando Casado, perteneciente al Instituto Pueblos, publicó en 2020, El mito del Cartel de los Soles. Narcotráfico, crimen organizado y política en Venezuela, un libro que derrumba la teoría de la existencia de esa agrupación delictiva.

-¿Es real el Cartel de los Soles o es una ficción mediática?

-Es una ficción mediática y extremadamente peligrosa. No entiendo la manía de revivirla. Tras una década sin que hubiera habido ni una sola persona arrestada como miembro del Cartel de los Soles, parecía que Trump iba a inventar algo nuevo, como el Tren de Aragua: cuando lo declara como organización terrorista sólo de forma muy sucinta menciona al Cartel de los Soles. Pero parece que esa acusación de connivencia entre el Tren y el Cartel fue puesto en tela de juicio por la propia prensa hegemónica. Así volvió al Cartel de los Soles. Lo alucinante es: ¿dónde están los detenidos del Cartel de los Soles? ¿Dónde está la droga? Simplemente no existe.

-¿Cómo se generó esa historia?

-En el 2015, el gobierno de (Barack) Obama declaró a Venezuela como una amenaza a la Seguridad Nacional. Desde entonces no ha habido nada. Pero como los medios hegemónicos no pusieron en tela de juicio la patraña del Cartel, EE UU recurre a ella una vez más. Como nos tienen acostumbrados a las películas de Hollywood, la opinión pública ha tragado totalmente esta historia. Pero no tiene ni pies ni cabeza.

-Lo investigaste en 2017.

-Ese año escribí sobre el tema. Desde entonces no ha habido ni una sola prueba adicional a lo que ya existía: recortes de periódicos utilizados por las instituciones de EE UU tratando de generar una especie de profecía autocumplida. Somos una opinión pública a la que fácilmente llevan a donde les da la gana.

-Estas fake news requieren de complicidades.

-Si buscas en Wikipedia o en fuentes como InSight Crime, mencionan la existencia del Cartel de los Soles por los ’90: generales de alta graduación, involucrados en el tráfico de droga, que llevan soles en sus charreteras y en sus uniformes como parte de sus insignias. Pero toma fuerza al ser vinculado con el gobierno de Nicolás Maduro a partir del 2015. Historias difusas que involucran a militares de la OTAN en el tráfico de drogas. En laboratorios de guerra psicológica se construye la percepción de Venezuela como un estado canalla: tiene mucha pegada el tema de los cárteles. Pero el propio departamento de Estado y distintas fuentes establecen que la droga sale mucho más por la Cuenca del Pacífico y por costas colombianas y ecuatorianas que por las venezolanas. Aún así inventan una relación directa en el tráfico de cocaína. Daysi Salazar, quien habría sido seguridad de Diosdado Cabello, habría dado testimonio y luego solicita refugio en EE UU. También se supone que formó parte de este cartel, el Pollo Carvajal, detenido luego en España. Fabrican esta historia que tiene mucho que ver con la cultura jurídica de las delaciones premiadas. A veces lo usan para obtener disminuciones en sus penas por otros delitos. Se basan en la existencia del cartel y sustentan la narrativa en la alharaca hecha por la administración estadounidense.

-¿Con la complicidad mediática?

-Diarios como el ABC de España trabajó mucho ese tema a través de Emili J. Blasco, que no es su corresponsal por la crisis de la prensa, sino un freelance. Con filtraciones de fuentes interesadas de la administración estadounidense, a veces la CIA, a veces el Departamento de Estado. Esto también lo verifiqué con la enfermedad de Hugo Chávez: hice una serie de entrevistas a los responsables y el subdirector del ABC que reconocieron que fueron dateados por la misma CIA, aunque nunca lo expresaron de forma clara en su diario. Los medios de comunicación hegemónicos se dedican un poco a lo mismo que quienes lavan la droga de los cárteles. Lavan la información y le dan un cariz de legitimidad aunque no tiene ni pies ni cabeza. Se supone que como creemos en la rigurosidad, objetividad, imparcialidad, independencia de los medios se reproduce y es tomada como referencia como prueba de la existencia del cártel.

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Casado, en 2015, había publicado Antiperiodista: confesiones de las agresiones mediáticas. Desde Madrid, donde se encuentra actualmente, describe que “en el caso concreto de la enfermedad de Chávez pude ver la estrechísima relación entre el diario ABC y la CIA. Lo mismo que con el Cartel de los Soles: el mismo periodista, un interlocutor muy fiable. El resto de los diarios se plegaban. Si ABC publicaba algo, de alguna manera, hallaban algo más espectacular. Por caso, la foto de Chávez, totalmente manipulada, tras una operación que se le hizo teóricamente en los últimos meses de su enfermedad, en Cuba. El País la publicó en portada: resultó un bulo mediático. El modus es generar una efecto bola de nieve, al cual se pliega el resto.