Ex dictador argentino procesado por el crimen de un obispo

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Los represores Jorge Rafael Videla, Albano Harguindeguy y Luciano Benjamín Menéndez fueron procesados con prisión preventiva por el homicidio del ex obispo riojano Enrique Angelelli, en un fallo donde la Justicia de La Rioja dio por probado que fue asesinado en un accidente de tránsito «provocado» en 1976, por denunciar violaciones a los derechos humanos cometidas por la dictadura.


Télam

Además, según el fallo al que accedió Télam, el juez federal Daniel Herrera Piedrabuena consideró que el crimen de Angelelli fue un delito de «lesa humanidad» cometido cuando este viajaba hacia la capital riojana con documentación importante sobre los asesinatos recientes de otros religiosos en el Chamical y que según la causa fue sustraída del vehículo y entregada a Harguindeguy, ministro de Interior.

La decisión del juez federal de La Rioja incluyó además al ex segundo jefe del escuadrón tropas en Chamical, Luis Estrella y al ex comisario y por entonces jefe del Servicio de Informaciones de la policía riojana Juan Carlos «la Bruja» Romero con embargos de 300 mil pesos para cada acusado y el beneficio de la prisión domiciliaria en alguno de los casos por razones de salud y edad.

Los cinco acusados fueron considerados «autores mediatos» por los cargos jerárquicos que ocupaban en la estructura represiva ilegal de homicidio calificado y asociación ilícita agravada.

El juez consideró probado que la dictadura hizo inteligencia sobre sacerdotes que trabajaban con pobres, campesinos que luchaban por sus tierras en esa provincia y que el crimen de Angelelli se enmarcó «en un intento por evitar que las denuncias por violaciones a los derechos humanos y asesinatos tomaran estado público, sobre todo en el exterior, ya que el religioso cordobés tenía llegada a altas jerarquías de la Iglesia en distintos lugares del mundo».

«Previo a la muerte de Monseñor Enrique Angelelli existía un cuadro de persecución a ciertos sectores de la Iglesia Católica, y que se exteriorizaban desde años anteriores al golpe de estado del 24 de marzo de 1976, lo que es corroborado por distintos testimonios y, como se señalara anteriormente, concluyeron en los homicidios de Longueville, Murias, Pedernera y de Monseñor Angelelli», advirtió el juez en una extensa resolución de 120 carillas dictada a 35 años de los hechos.

Los sacerdotes Gabriel Longueville y Carlos de Dios Murias habían sido asesinados meses antes en Chamical al igual que el laico Wenceslao Pedernera, crímenes que Angelelli intentaba desentrañar recopilando información y haciendo denuncias.

El 4 de agosto de 1976 Angelelli murió cuando el automóvil en el que viajaba se estrelló en cercanías de la localidad riojana de Punta de los Llanos y ese mismo año la justicia local cerró el caso como un accidente, hasta 1984 cuando se reabrió la pesquisa como homicidio pero quedó otra vez archivada a raíz de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final.

El año pasado la causa fue retomada y ahora se concluyó que Angelelli murió en un «accidente automovilístico provocado» donde resultó herido su acompañante, el ex sacerdote Arturo Pinto.

El vehículo, una camioneta Fiat 125 que manejaba Angelelli fue, según consideró probado el juez en base al testimonio de Pinto y otros, arrinconado por otro vehículo que provocó el siniestro luego de salir de la localidad de Chamical con documentación debajo de un asiento sobre las muertes de otros dos sacerdotes que pensaba entregar en La Rioja.

Testigos que acudieron al lugar dieron cuenta de la presencia sin explicación de policías y personal civil de inteligencia del Ejército, que estaba bajo la órbita del procesado Menéndez, que «apuntaban con Itakas» los pobladores para que se alejaran.

Según dio por probado la justicia, Angelelli llevaba una «carpeta con información que había recopilado sobre los asesinatos» de sacerdotes ocurridos el 18 de julio de 1976 y «temía por su vida» porque «era perseguido por la policía provincial».

Por eso antes de partir, su acompañante Pinto había hecho revisar el vehículo en todos los aspectos en una estación de servicio, según declararon testigos al reabrirse el caso por lo cual «la camioneta estaba en perfectas condiciones para viajar» y partieron el día del crimen a las 14.30 de Chamical por la ruta nacional 38 por un «camino viejo de la ruta» para evitar ser seguido y «hostigado».

Según el relato del sobreviviente, un vehículo blanco se acercó en la misma dirección que el que conducía Angelelli y realizó una maniobra «intencionalmente brusca por el lado izquierdo provocando que volcara».

En el fallo, el juez reconstruyó la obra pastoral de Angelelli, reprodujo citas de sus sermones y recordó el trabajo que realizaban los sacerdotes provinciales para intentar evitar que campesinos fueran expropiados de sus tierras por grandes empresas, algo que se sumó como un móvil para la persecución que sufrieron ya en la dictadura.

Angelelli había viajado en abril de 1976 para entrevistarse con Hargundeguy en Buenos Aires y pedir la libertad del párroco de la localidad de Olta, Eduardo Ruiz y mantenía reuniones con altas jerarquías de la iglesia donde ratificaba sus denuncias como la correspondencia con un obispo de Santa Fe y vicepresidente de la Comisión Ejecutiva del Episcopado, en representación directa del Papa, monseñor Vicente Zazpe, se recordó en el fallo.

«Era clara la amenaza de que la represión que se estaba llevando a cabo en la Argentina alcanzara trascendencia internacional», concluyó la justicia sobre el móvil que llevó al crimen de Angelelli.

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