Es el momento de políticas de estabilidad macroeconómica

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Leopoldo Puchi

Diversas fuentes han anunciado que Pdvsa y Chevron habrían llegado a un acuerdo para la producción y exportación de petróleo venezolano. Al mismo tiempo, Venezuela y Colombia han iniciado el intercambio de embajadores, luego de un largo período de ruptura diplomática. Ambas noticias han generado expectativas sobre la configuración de un cuadro internacional favorable a la recuperación económica del país.

Ahora bien, los anuncios son prometedores, pero no sería realista esperar que las modificaciones que puedan producirse van a recrear un marco de relaciones como el que existía con anterioridad al intento de ‘cambio de gobierno’ adelantado por la administración Trump.

Óptica
De manera que la reconstrucción económica del país tendría que visualizarse desde una óptica que tenga presente, por un largo período, la continuidad de los elementos básicos de la política de Washington de sanciones y aislamiento diplomático.
En medio de esta continuidad, pueden preverse, sin embargo, algunos alivios o una menor intensidad en la aplicación de las medidas de bloqueo en curso, pero no un levantamiento de las sanciones. Un alivio se explicaría en razón de dos circunstancias: el repliegue hacia la vía electoral de las fuerzas en el terreno, lo que requiere acuerdos, y las necesidades de petróleo y gas creadas por la invasión de Ucrania y el enfrentamiento de Estados Unidos y Rusia.
Sanciones
Por el momento, no hay claridad sobre el alcance de posibles alivios. En este sentido, distintos observadores indican que las esperanzas de Trinidad y Tobago de obtener gas natural del Campo Dragón de Venezuela no parecen estar cerca. El primer ministro de ese país, Keith Rowley, ha pedido en dos ocasiones el fin de las sanciones que impiden la producción conjunta de gas con Venezuela, pero no ha obtenido una respuesta favorable.
Y la líder opositora, Kamla Persad-Bissessar, expresó su desacuerdo con la visita del ministro de Energía, Stuart Young, a Venezuela y señaló que tener reuniones con funcionarios venezolanos podría exponer a este país a sanciones estadounidenses.
Chevron
Sin embargo, hay informaciones que revelan que hay un convenio ya escrito entre Pdvsa y Chevron para las operaciones y las exportaciones de crudo de los proyectos asociados (Petroboscán, Petropiar, Petroindependiente y Petroindependencia). El acuerdo fue discutido luego de que el Departamento de Estado diera autorización a Javier La Rosa, representante de Chevron en Venezuela, para que conversara con el ministro de Petróleo, Tareck El Aissami.
Se ha señalado que este acuerdo entre las dos empresas, Chevron y Pdvsa, tiene el visto bueno del gobierno de Venezuela y se está a la espera de que sea aprobado por Estados Unidos, que tendría que emitir las licencias correspondientes por medio de la OFAC.
El acuerdo sería beneficioso para los dos países, pero se estima que de la parte estadounidense existen demandas adicionales relacionadas con las negociaciones que se iniciaron en México el pasado año.
Monómeros
Empresarios colombianos y venezolanos se reunieron en Cúcuta con miras a la reapertura comercial. El acercamiento también ha tenido lugar en diferentes áreas y entre algunas instituciones de los dos Estados.
Un punto esencial en la normalización de las relaciones tiene que ver con la empresa de fertilizantes Monómeros. El Gobierno de Petro ha dado declaraciones sobre este punto, pero no tomó de inmediato una decisión que permitiera que se instalara la junta directiva designada por Venezuela. Todo indica que la actuación estaría sujeta a una decisión previa de Estados Unidos que por las sanciones decide, a través de la OFAC, sobre las licencias que se otorgan a Monómeros. Esta postura pudiera conducir a que un limbo jurídico congele la restitución de la empresa y se perturbe el reinicio de relaciones.
Oportunidad
Como puede verse, un esquema de recuperación de la actividad productiva y un programa de reordenamiento de la economía debe elaborase tomando en consideración la permanencia y las limitaciones de las sanciones que, entre otras cosas, impiden que el aporte de la renta petrolera sea tan elevado como antes y que haya un financiamiento institucional externo.
Es el momento de políticas de estabilidad macroeconómica, de incremento progresivo del salario y la demanda, y se abre un amplio espacio para que el empresariado privado desarrolle sus actividades, ya que están menos sujetas al bloqueo de las sanciones. Una oportunidad para dejar atrás el modelo rentista.