Entre emociones y razones

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Dada la experiencia con los intentos de diálogos anteriores, el país asiste a este nuevo proceso bajo un clima profundamente afectivo. Apoyado y a la vez impulsando una argumentación con una carga sentimental y emocional, que tiende a  resistirse, invalidar  o simplemente negar razonamientos, pruebas y evidencias.

En tal contexto, el diálogo -que  va de la mano del pluralismo, la tolerancia, participación, igualdad política y libertad- tiene lugar entre dos expectativas o apuestas, éxito y/o fracaso… El diálogo en tanto forma de hacer política,  fortalece la cultura política democrática y  depende de una  concepción ética de la coexistencia en democracia. 

En la coyuntura actual, los actores del diálogo han asumido desde una suerte de razonamiento  emocional la magnitud de su compromiso con el país y la ciudadanía, con los valores democráticos y, por ende, con la democracia.  Sin embargo, dada la experiencia negativa con intentos anteriores, en el ambiente flota una interrogante  en torno a los resultados de esta nuevo proceso ¿Victoria de la democracia o también estará destinado al fracaso?

En este contexto, el Gobierno sorprende con dos medidas que alimentan tanto la racionalidad como la emocionalidad. Informa la decisión de incorporar  al diplomático Alex Saab como delegado pleno en la Mesa de Diálogo en México. Inesperada jugada que sacude el tablero político,  descoloca a la oposición, “tensa la negociación”, “hace peligrar el dialogo en México” y levanta una interrogante“

¿Qué busca el chavismo al incorporar a Alex Saab a la mesa de diálogo?” Posteriormente se anuncia que el Ministerio Público abrió una investigación contra Juan Guaidó por “Usurpación de Funciones, Traición a la Patria, Conspiración, Hurto Calificado de Activos y Asociación para Delinquir” .Aclarando que la medida no tiene que ver con todo lo que ha hecho desde que se “autoproclamó”, sino específicamente con el caso de Monómeros.

Sorpresivo ejercicio de poder y cambio de las reglas de juego que sin duda afectará el tablero político, incluido el dialogo.  Estrategia que nos conduce auna disyuntiva. Nos conmina a   controlar la emoción y razonar o, por el contrario,  permitirnos  un razonamiento afectivo y usar la emoción para explicar la realidad.

¿Cómo equilibrarlas?