En el CNE, a calzón quitao

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Eleazar Díaz Rangel -Últimas Noticias
La gloria para reporteros de la fuente a quienes Tibisay Lucena, presidenta del CNE, en estos precisos momentos les invitara a una reunión para conversar «a calzón quitao», expresión empleada por ella. Los invitados fuimos todos articulistas, columnistas, comentaristas, analistas, que no teníamos que convertir en noticia lo que allí se dijo y escuchamos. Fue una reunión nutritiva y cordial, donde no hubo cartas bajo la manga. Pero sí es posible resumirles algunas de las cuestiones de mayor interés conversadas en esa reunión; lo haré sin jerarquizarlas, ustedes le darán su valor a cada una.

Dos frases contribuyen a tensar la cuerda y a incrementar la polarización. Esas de «vamos a defender los resultados», por supuesto, solo los de la oposición, que estaba persuadida de que ganaría con las dos terceras partes (¡!) y la de «ganar como sea», del llamado oficialismo. Que esa tensión no los lleve a romper la cuerda.cne193-660x330

El domingo 6 debe desarrollarse el proceso de votación pacíficamente, sin perturbaciones; toda la plataforma del CNE, su personal técnico y las medidas de seguridad del Plan República, y las propias del CNE, lo garantizan así. Solo después de cerradas algunas mesas y cuyos resultados comiencen a ser conocidos por los partidos, se observarán indicadores de nerviosismo y expectativas que aumentarán gradualmente.

En algunas opiniones, los dos bloques pueden ganar, pero ninguno lo hará por amplia ventaja, serán contaditos los votos que los diferenciarán.

Como en ninguna otra votación la campaña nacional e internacional será cada día más aguda, especialmente contra el sistema electoral, contra el CNE, seguramente contra su presidenta, y hasta con Miraflores, como antes no se había visto. La campaña se explica por los intereses en el exterior, en especial en EEUU, que tal como lo dijo Lula en Colombia, «parte de la élite no acepta la política de la ascensión de las personas más pobres ni el ascenso del pueblo». Y añadiría: ni políticas independientes de los centros de poder, y en nuestro caso, además, que manejen el petróleo según los intereses del país. Hay que sumarle la derecha de América Latina, de España y otros países, representada por ex presidentes y diputados. Hay hoteles que tienen hasta 100 habitaciones reservadas para esas «delegaciones». Los congresos de Chile y Uruguay se pronunciarán en los próximos días.

Las 22 auditorías, avaladas por los partidos, incluidos los de oposición, son la mejor garantía de la pureza de las elecciones venezolanas. La plataforma tecnológica funciona a la perfección. Hasta de Corea del Sur, de la India y de Rusia se han recibido solicitudes para venir y conocer el proceso electoral venezolano. En todo el mundo no hay uno más confiable. Hasta Carter se lo repitió a Maduro, pero solo acepta volver con la OEA.

Los votos «asistidos» han sido insignificantes, y en todo caso propiciados por todos los partidos, en especial por los de la MUD y del GPP en Zulia. ¡La Unión Europea pretendía venir y que aquí se les aplicara su propio reglamento!

¿Es posible un nuevo acuerdo con el compromiso de respetar los resultados, cualesquiera que estos sean? Quedó planteado. Sería elaborado uno nuevo, quizás con ayuda de la misión de Unasur, que viene variopinta. E igualmente se habló de la posibilidad de unas reglas o normas para las precampañas, que ahora se desarrollan sin control alguno.

La respuesta a Luis Almagro, el secretario general de la OEA, la recibirá en cualquier momento. Se recordó que la OEA no viene desde 2006, ni vendrá ahora.

No hay normas para los portales; alguien opinó que allí podría librarse «la batalla final», y que muchos buscarán en las webs los resultados, que dependerán de quienes las nutran con cifras que les favorezcan. Habrá que estar ojo pelao.