El vicepresidente J.D..Vance en Armenia para acelerar la entrega y sumisión
El primer ministro armenio Nikol Pashinian y el vicemandatario estadounidense firmaron un acuerdo para el desarrollo conjunto de la energía atómica con fines pacíficos. La Ruta Trump y la venta de armas estadounidenses a Ereván también fueron parte de la agenda. Pashinian prometió «inversiones estadounidenses», pero en cambio hubo promesas de compra por parte de Armenia de nueve mil millones de dólares en materiales producidos por la potencia imperial.
El 1 de junio de 1920, el Senado de los Estados Unidos rechazó la propuesta del presidente Wilson de aceptar el Mandato sobre Armenia por 233 votos a favor y 62 en contra. Es decir, quedaron truncos los anhelos del gobierno de la primera república y de los armenios pro-occidentales de transformarse en un “protectorado” o en una “estrellita” más de la bandera yanqui.
El historiador Lendrush Khurshudian escribió en su libro “La partición de Armenia en 1920” –páginas 104-109, editado por la Universidad Estatal de Ereván en 2002-, que “para asumir el mandato de Armenia y liberar el territorio de Armenia Occidental de las tropas kemalistas, Estados Unidos tenía que librar una guerra, sufrir numerosas bajas y, naturalmente, desperdiciar enormes recursos. Por ello, Estados Unidos rechazó el mandato de Armenia”.
Sin embargo, ciento seis años después, gracias a la intermediación del primer ministro Nikol Pashinian y su gobierno títere, la principal potencia imperial y genocida del planeta logra “hacer pie” en el Cáucaso, “sin sufrir bajas” ni “desperdiciar enormes recursos”, sino preparada para dominar y saquear la región, protegiendo a sus aliados históricos –el panturquismo y el sionismo- y acercándose de manera peligrosa a quienes considera sus acérrimos enemigos: Rusia, China e Irán.
En este marco se inscribe la reciente visita a Ereván del Vicepresidente yanqui, James David Vance -nacido como James Donald Bowman-, quien además de agradecer sinceramente la cálida recepción oficial y particular recibida por él, su familia y los miembros de la delegación, puntualizó: “El presidente Trump y el primer ministro Pashinian han logrado mucho juntos. La paz no se construye con cautela, la paz no se construye en el pasado, la paz se construye hacia el futuro. Y gracias a los grandes avances del primer ministro, trabajando conmigo y con el presidente (Trump), no solo estamos construyendo juntos la paz para Armenia, sino también prosperidad junto con EEUU […] Creo sinceramente que hoy marca un nuevo comienzo para la cooperación, para la asociación entre Armenia y Estados Unidos”.
Luego de una prolongada reunión entre el primer ministro armenio y el vicepresidente estadounidense, y también entre ambas delegaciones (la norteamericana incluyó al subsecretario de Estado para Asuntos Económicos, Jacob Helberg), Nikol Pashinian y James Vance firmaronuna declaración conjunta sobre la finalización de las negociaciones sobre un acuerdo de cooperación entre los gobiernos de Armenia y los Estados Unidos en el campo de los usos pacíficos de la energía nuclear.
De esta forma, el gobierno de Pashinian –que se caracteriza por entregar territorios, derechos adquiridos y soberanía- acaba de dar otro paso en su ya evidente política de “atar” los destinos de Armenia y su pueblo a los intereses de Occidente, el panturquismo y el sionismo, que tal cual lo demuestra la historia, son antagónicos a los intereses de la armenidad.
Porquela decisión de entregar el Corredor de Zanguezur por 99 años a los norteamericanos está íntimamente ligado, por ejemplo, a la entrega de Artsaj y a la deportación de su población armenia (más de 120 mil ciudadanos), al próximo retiro de la Base Militar Rusa de la frontera armenio-turca, a la creación del complejo energético conjunto armenio-azerbaiyano, a la apertura de la frontera entre Armenia y Turquía.
Y a la reciente modificación de la Constitución de la República Autónoma de Najicheván con el objetivo de hacer desaparecer el componente de “autonomía” que le había dado la URSS pero no lo había integrado al territorio soberano de la República de Azerbaiyán. ¿El paso siguiente será incorporar Siunik a la República de Azerbaiyán?
Según el acuerdo firmado, que habla de “cooperación en el ámbito de la energía atómica con fines pacíficos”, «Estados Unidos ha decidido apoyar a Armenia enviándole pequeños reactores modulares y equipos por un valor de 5.000 millones de dólares». Además, los estadounidenses aportarán combustible y mantenimiento a los reactores, por un valor total de unos 4.000 millones de dólares.
Es decir, Pashinian y su gabinete decidieron poner fin a la central atómica de Medzamor, que fue construída por Armenia Soviética y la URSS, que resistió el terrible terremoto de 1988, que durante décadas abasteció con energía a muy bajo precio a casi toda la república y que según la Agencia Internacional de Energía Atómica puede seguir sin ningún problema hasta el 2036, aportando hoy -con la mitad de sus bloques funcionando- el 40% del consumo energético del país.
A cambio de la Central de Medzamor, el gobierno armenio de la entrega y la claudicación sin fin, propone crear nuevas centrales modulares –que no funcionan aún en ningún punto del planeta- y para ello se compromete a garantizarle a las empresas norteamericanas 9.000 millones de dólares… Porque si bien Pashinian y los suyos intentan engañar a la sociedad presentando esta suma como “inversiones” yanquis en Armenia, la verdad es que no son más que pagos a realizar a los Estados Unidos por la construcción y mantenimiento de esos reactores.
La constitucionalista Gohar Melonian, lo explicó así: «Para cualquier armenio normal, la noticia de una inversión de nueve mil millones de dólares es una gran noticia, podría decirse que un sueño. Sin embargo, al leer el discurso del vicepresidente estadounidense, queda claro que el vicepresidente no dijo ni una palabra sobre invertir 9.000 millones de dólares en Armenia.
Vance señaló que se está allanando el camino para que las empresas estadounidenses y armenias firmen acuerdos sobre proyectos nucleares civiles, que implicarían hasta 5.000 millones de dólares en exportaciones de Estados Unidos, así como 4.000 millones de dólares en apoyo a largo plazo a través de contratos. En otras palabras, el vicepresidente estadounidense habló de 9.000 millones de dólares en actividad económica que se realizarán en Estados Unidos, no de la inversión que se realizará en Armenia».

«Estados Unidos no ha prometido inversiones a Armenia; se trata únicamente de exportar tecnología», afirmó el académico y politólogo armenio-estadounidense Surén Sarkisian, quien también hizo referencia a las nuevas centrales modulares y subrayó que «los especialistas y físicos estadounidenses aún no han llegado a una conclusión definitiva sobre si estas plantas modulares son más eficientes, seguras o rentables que las centrales nucleares clásicas existentes. Esa es la opinión de los especialistas estadounidenses, no la mía. Armenia también debería debatir seriamente este tema y tenerlo en cuenta», enfatizó Sarkisian.
También, en la conferencia conjunta, el primer ministro armenio anunció que “como continuación de la larga cooperación bilateral en materia de seguridad y de los ejercicios militares conjuntos ‘Ardziv’, que se llevan a cabo por tercer año consecutivo, Armenia ha adquirido a los Estados Unidos vehículos aéreos no tripulados V-BAT”
Pashinian aprovechó la ocasión y volvió a expresar públicamente su apoyo a la agenda del mandatario estadounidense Donald Trump, quien anda por el planeta secuestrando presidentes, amenazando a gobiernos de otros países, robando buques petroleros y volando por los aires barcos y lanchas de «supuestos» narcotraficantes -nunca probados-
“Reafirmé el compromiso de Armenia de apoyar la misión de paz del gobierno estadounidense, incluidas las actividades del Consejo de Paz, cuyo acta constitutiva firmé el 22 de enero durante una ceremonia en Davos. Recibí y acepté con gusto la invitación del presidente Trump para participar en la primera reunión del Consejo el 19 de septiembre», anunció Pashinian.
Cabe señalar que al momento de la llegada de J. Vance al número 26 de la calle Bagramian, se estaba llevando a cabo allí una protesta exigiendo la liberación de prisioneros de guerra y los presos políticos armenios, que siguen rehenes del régimen de Bakú.
Vance y el genocidio armenio
El vicepresidente estadounidense y su esposa Usha visitaron el Complejo Memorial de Dzidzernagapert, que perpetúa la memoria de las víctimas del genocidio armenio, planificado y perpetrado por las autoridades del Imperio Otomano, con la complicidad de Occidente.

James y Usha Vance depositaron una corona floral en el Memorial del Genocidio y flores alrededor de la Llama Eterna, honrando la memoria de las víctimas con un minuto de silencio. Vance no ingresó ni recorrió el Museo, pero tuvieron la deferencia de llevarle el Libro de Visitas del Museo del Genocidio Armenio hasta el parque exterior, donde bajo la lluvia y protegido por un paraguas, escribió:
“En memoria de las vidas perdidas, honramos con profundo respeto la resiliencia y el espíritu indomable del pueblo armenio. Que Estados Unidos y Armenia luchen juntos por un futuro de paz y entendimiento”. Resulta difícil creer en la palabra “paz” cuando es pronunciada por el número dos del gobierno del país que más guerras, invasiones, matanzas y saqueos produjo a lo largo de los siglos veinte y veintiuno.
Cabe destacar que el vicepresidente estadounidense eliminó de su cuenta de la red social X la publicación sobre su visita a Dzidzernagapert, en la que había mencionado dos veces el término Genocidio Armenio. La nota y las fotos permanecieron en la página durante algunas horas antes de ser eliminadas. En su lugar, Vance compartió la publicación de su portavoz, en la que, a diferencia de la primera, falta el término Genocidio Armenio: “En el último día de la visita a Armenia, el vicepresidente y la segunda dama colocaron flores junto a la llama eterna y escribieron en el libro de visitantes”.
No vaya a ser que se enojen Erdogán y Aliyev, socios y amigos de Vance y Pashinian.
Algunas repercusiones
El representante oficial del Ministerio de Asuntos Exteriores iraní, Ismail Baghai, al responder una pregunta sobre la visita del vicepresidente estadounidense a Bakú y Ereván, dijo que “Teherán apoya el desarrollo de las relaciones y las comunicaciones de transporte entre los países vecinos, pero al mismo tiempo considera inaceptable cualquier iniciativa que pueda poner en peligro las fronteras de la región”. Baghaei enfatizó que tales iniciativas no contribuyen a fortalecer la seguridad regional.
“Ambos países vecinos conocen los enfoques y las preocupaciones de Irán sobre estos temas. Esperamos que estas consideraciones se tengan debidamente en cuenta al tomar cualquier decisión”, enfatizó.

«Rusia sigue siendo el principal socio comercial, económico y de inversión de Armenia, garante de la seguridad energética y alimentaria del país», afirmó hoy el embajador ruso en Ereván, Serguéi Kopyrkin.
Según el politólogo ruso Maxim Yusin, la llegada del vicepresidente yanqui al Cáucaso Sur ysu visita a Ereván y Bakú son “una señal adicional” que indica “la especial importancia que le concede Washington a ambos destinos”.
Para Yusin, la operación militar en Ucrania limitó la capacidad de Moscú para actuar en otras áreas, como el Cáucaso, y como resultado de ello “otros actores geopolíticos como los países europeos, Turquía y Estados Unidos, se están volviéndose más activos en la región”.
Artur Khachikian, doctor en Relaciones Internacionales de la Universidad de Stanford, fue contundente en su opinión: «Quien llegó a Ereván no es solo ni es tanto Vance. Dudo que hasta antes de su visita supiera siquiera dónde se encuentra Armenia en el mapa. Quien vino a Armenia es el representante de los intereses de Israel, Azerbaiyán, Turquía, Inglaterra y Estados Unidos para completar lo antes posible el proceso de desintegración de la Armenia soberana, su capitulación y su subordinación a Azerbaiyán, Turquía e Israel”.
“Se le encargó apoyar urgentemente al hombre que lleva adelante la iniciativa de la ‘Alianza de los Cinco’, evitar que pierda las elecciones y llevar hasta el final el plan de la entrega de Armenia», añadió.
Conclusión
Hace 100 años, los mismos estadounidenses le habían prometido a los dirigentes de la Federación Revoiluciuonaria Armendia (Tashnagtsutiún) que gobernaban la primera república, que iban a apoyar a Armenia en la guerra contra Turquía, con la condición de que Ereván no cooperara con la naciente Rusia bolchevique.

Sin dudarlo -como ahora lo hace Pashinian-, las autoridades armenias, las mismas que tampoco habían tenido ningún problema en firmar el Tratado de Batum el 4 de Junio de 1918 con los genocidas turcos que gobernaban el Imperio Otomano, aceptaron la propuesta yanqui y se mantuvieron leales a las potencias occidentales, a pesar de que se hizo evidente que los estadounidenses, británicos, alemanes y franceses no podían –ni querían- detener la invasión turca.
Luego, Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña acordaron en Lausana con Ataturk y como resultado de ello Armenia perdió Najicheván, Artsaj y Kars. Si no hubiera sido por el triunfo de la revolución socialista en Armenia el 29 de noviembre de 1920 y la ayuda solidaria de la Rusia Soviética, los turcos hubieron ocupado todo el país.
Una vez establecida la RSS de Armenia, el gobierno revolucionario liderado por el gran patriota, inigualable dirigente partidario y estatal Alexander Miasnikian, logró recuperar Alexandrapol (Leninakán-Guiumrí), Lorí y Zanguezur, transformando los 9.000 km² de la Primer República de Armenia en los más de 28.000 km² de la Armenia Soviética, que heredó la Tercera República.
Alimentar esperanzas sobre la base de los acuerdos alcanzados con la potencia imperial que siembra el planeta con guerras, matanzas, destrucción y odio, no es más que autoengañarse y permitir que, en este caso, Armenia quede indefensa a merced de quienes mantienen una “asignatura pendiente” desde 1915.
Los enemigos de Armenia y quienes son su brazo ejecutor en el país –los funcionarios del gobierno de Pashinian y el Partido Acuerdo Cívico- comenzaron a acelerar a fondo en la concreción del plan de entrega y sometimiento, ya que faltan sólo cuatro meses para las elecciones y a pesar de los cientos de millones de dólares y euros invertidos por Occidente, el panturquismo y el sionismo para garantizar el triunfo de su delfín, nada está dicho y la “buena imagen” del primer ministro comienza a erosionarse de manera inesperada.
Por primera vez en años, si las elecciones fueran este fin de semana, el primer puesto de la preferencia de la gente no lo ocupa Pashinian, sino el empresario y benefactor Samvel Karapetian, actual preso político del régimen armenio por defender a la Iglesia Apostólica Armenia.
*Presidente de la Unión Cultural Armenia de Argentina. Publicado en Norsevan
Adrián Lomlomdjian