El significado de la licencia a Chevron

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Leopoldo Puchi | 

Una delegación estadounidense de alto nivel fue enviada por la Casa Blanca a Caracas “para sostener encuentros con el Gobierno del presidente venezolano, Nicolás Maduro, sobre ‘seguridad energética’ en medio de la escalada de precios del petróleo por la invasión rusa a Ucrania”, informaba la agencia Efe a inicios de marzo.

Desde ese momento, las conversaciones entre Washington y Caracas, las de mayor de nivel entre ambas partes en años, fueron tomando cuerpo hasta llegar ahora, a finales de noviembre, a decisiones concretas que disminuyen la intensidad de las acciones hostiles hacia Venezuela adelantadas por medio de las sanciones.

Licencia

En este sentido, se conoció que el Departamento del Tesoro concedió una licencia a la empresa petrolera Chevron para producir, extraer y comprar petróleo venezolano para enviarlo a Estados Unidos. Durante meses, los representantes de Chevron y de Pdvsa negociaron los términos de los contratos recientemente firmados.

El ministro de Petróleo de Venezuela, Tareck El Aissami, muestra el acuerdo firmado con Chevrón, durante un acto en el sede de PDVSA en Caracas. (VTV)

Asimismo, el gobierno de Estados Unidos resolvió devolver una parte de los fondos venezolanos que mantiene bloqueados, pero bajo la modalidad de administración por la ONU. Se suaviza de esta manera, y en alguna medida, el intento de un Estado, el estadounidense, de controlar los recursos pertenecientes al Tesoro de otro Estado, el venezolano.

Del total de los recursos bloqueados, se estima que se manejará una porción que puede alcanzar los 3.000 millones de dólares, que se emplearán para inversiones en el sector eléctrico y de aguas, programas de salud, alimentación y educación.

Chevron-PDVSA

Mucho se ha discutido en los últimos días sobre el impacto o el significado de las licencias a Chevron. Son numerosos los economistas y especialista petroleros que han dado diversas interpretaciones. En realidad, para comprender en lo esencial los permisos otorgados no hay por qué extraviarse en la maraña jurídica del texto de las licencias o de las mil páginas de los contratos. Lo básico consiste en que se trata de un alivio restringido y no de un levantamiento de sanciones a Pdvsa. Algo equivalente, en un escenario directamente bélico, a que se pasara de un bombardeo diario a uno semanal.

Ahora bien, en las actuales circunstancias de asfixia económica, un alivio no es desdeñable y tiene importancia. Los distintos reportes indican que con los permisos a Chevron aumentará la producción de petróleo y se incrementarán los ingresos nacionales al elevarse las ganancias de las empresas mixtas, que deben pagar el impuesto sobre la renta del 50% y regalías de alrededor de 30% por cada barril de petróleo. Igualmente, Chevron podrá adquirir y traer insumos, bienes y servicios, incluyendo diluyentes, condensados, petróleo y diversos productos necesarios para la producción.

Vía electoral

Se ha informado que, en una buena medida, se ha llegado al cierre satisfactorio de estos acuerdos por la mediación del gobierno de Colombia entre Estados Unidos y Venezuela. El escenario de México ha servido a la Casa Blanca para justificar el viraje diplomático realizado ante los detractores internos de la nueva política hacia Venezuela, en particular frente al lobby cubanoamericano.

El jefe negociador por el gobierno venezolano, Jorge Rodríguez (derecha) saluda al garante por el Reino de Noruega, Dag Nylander, tras la firma del segundo acuerdo con la oposición, en México. (Asamblea Nacional de Venezuela)

Ambos acuerdos se explican por las necesidades de petróleo que surgieron a raíz de la guerra de Ucrania y las sanciones a Rusia. También hay que tomar en consideración que luego de la salida de Donald Trump de la Casa Blanca, se ha venido consolidando en Washington la idea de que las sanciones han fallado como método para un cambio de gobierno, por lo que se ha adoptado otra estrategia de intervención sobre Venezuela, que combina sanciones con la utilización de los mecanismos electorales para provocar un cambio de gobierno.

Interferencias

Por supuesto, las intervenciones extranjeras, armadas o no, se sitúan al margen de la normativa que regula las relaciones internacionales y ni Estados Unidos ni los países europeos admiten que que en sus países se realicen intrusiones de ningún tipo. Pero se ha hecho costumbre que las grandes potencias interfieran en la política o los procesos electorales de los denominados países en desarrollo, con el fin de preservar áreas de influencia geopolítica.

De modo que, en un próximo paso de las conversaciones de Estados Unidos y Venezuela se tendrían que abordar esos problemas, para poner fin a las sanciones económicas y personales y generar convenios de coexistencia y cooperación entre los dos países que faciliten en México acuerdos de convivencia entre los factores internos.