El programa económico de Podemos: la casa por el tejado

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Fernando Luengo-publico.es

 Las élites económicas y políticas y los grandes medios de comunicación han pasado de la incredulidad inicial y la confusión posterior con respecto a Podemos a una posición de abierta y creciente hostilidad. ¿La razón? Los sondeos de opinión revelan el hartazgo de buena parte de la población hacia una clase política enredada en innumerables episodios de corrupción e incapaz de ofrecer una salida a la crisis; esos mismos sondeos también hablan de la continua ascendencia de Podemos. En caso de mantenerse y consolidarse esta tendencia, este nuevo partido estaría en condiciones de gobernar. Una amenaza demasiado inquietante –demasiados privilegios que retener, diría yo- que hay que tomarse en serio.

El nudo gordiano de la estrategia encaminada a desacreditar a Podemos reside en el programa económico, bien su ausencia, bien la inconsistencia de las políticas a aplicar, bien las consecuencias desastrosas que tendría para la economía española si se llevara a cabo. Todo vale cuando el objetivo es crear confusión.

Hasta el momento, la referencia para sostener la estrategia del descrédito eran el programa presentado a las elecciones europeas y la resolución sobre la deuda aprobada en la asamblea ciudadana constituyente. Ahora cuentan con un nuevo material para continuar echando leña al fuego: el documento elaborado por los profesores Vicenç Navarro y Juan Torres “Democratizar la economía para salir de la crisis mejorando la equidad, el bienestar y la calidad de vida”. No me interesa en este momento analizar el contenido del texto, sino compartir con el lector algunas consideraciones relativas al proceso de elaboración del programa económico, dentro y fuera de Podemos.

Estamos curados de espanto y creíamos haberlo visto todo; pues no, todavía queda un amplio recorrido para la sorpresa. Los que han insistido hasta la saciedad que Podemos nada tenía que decir en materia de economía –salvo proclamar lugares comunes tomados de los anti sistema– y los pregoneros de los siete males en caso de aplicarse sus “ocurrencias” económicas, representan al PP y al PSOE, los mismos partidos que estafaron a sus electores ganando consultas electorales enarbolando programas que, una vez alcanzado el poder, tiraron directamente al cubo de la basura. Son los mismos, sí, exactamenbte los miemos que han conducido a la economía y a la ciudadanía a la crítica situación actual y los que han aplicado políticas que han cristalizado en una fractura social de dimensiones históricas y un enriquecimiento desmedido y obsceno de las oligarquías.

Nada de esto importa en un país donde el cinismo y la mentira se han adueñado del discurso mediático y político. Todo vale en esta inaudita operación de acoso y derribo contra Podemos.

Con el texto de Torres y Navarro la prensa hostil ha encontrado nuevo material para seguir alimentando la campaña de intoxicación, pues ya tendrían entre sus manos el programa económico o, cuando menos, un borrador muy avanzado del mismo. El documento ha visto la luz hace unos días y ya hemos escuchado que Podemos ha echado por la borda algunos de sus objetivos más emblemáticos –como, por ejemplo, la renta básica ciudadana, la reducción de la edad de jubilación o la quita de la deuda– y que el texto supone un viaje al centro, donde están o quieren estar los partidos políticos de la “casta” que tanto criticaban los dirigentes del nuevo partido.

Nada de esto me sorprende, era lo esperado. Y estamos al comienzo de una campaña de descrédito que tendrá mucho juego sucio.

Sí me han confundido, sin embargo, los pasos dados por la dirección de Podemos en todo este proceso. Frente al inevitable acoso mediático reclamando medidas concretas y la exigencia de que ¡echemos los números!, habría que haber lanzado otro mensaje, un mensaje en clave política de Podemos: la elaboración del programa económico incumbía a los círculos y a la ciudadanía activa, que está deseosa de encontrar un puente de diálogo con los círculos, y también, por supuesto, a los que, reuniendo los conocimientos técnicos necesarios (no me gusta la denominación de expertos, categoría continuamente utilizada por las élites políticas para sacar del debate de los grandes asuntos a la gente común) quieren ponerlos al servicio de una alternativa que cambie el actual estado de cosas.

¿Es un procedimiento parsimonioso y finalmente ineficiente? No, en absoluto, es un mecanismo que conecta con una nueva manera, radicalmente distinta de la tradicional, de hacer política, que no busca atajos, pues no los hay cuando se trata de movilizar la amplia base ciudadana que se agrupa en torno a Podemos. Proceder de esta manera, además de situarnos en el camino de la nueva y la buena política que queremos impulsar, es posible que nos hubiera quitado presión mediática.esp Podemos-programa_economico-Pablo_Iglesias-Vincenc_Navarro-Juan_Torres-Carolina_Bescansa_MDSIMA20141127_0258_9

Es evidente que el grupo dirigente de Podemos ha preferido seguir otra vía, que nos sitúa en el ojo del huracán mediático. Aunque se ha enfatizado que el texto de Torres y Navarro tan sólo es un documento que quiere contribuir a un debate que debe culminar en el programa económico (aclaración que los medios han ignorado), lo cierto es que, como antes he señalado, ha sido recogido en todas las plataformas mediáticas como el programa; el bombo y platillo mediático con el que el grupo dirigente de Podemos ha presentado el referido texto y las declaraciones de algunas de las figuras más conocidas del partido apuntan, objetivamente, en la misma dirección. No es un documento, sino el documento de referencia que articulará –en mi opinión, que condicionará- el debate dentro y fuera de Podemos. Aunque estuviéramos ante un material buenísimo, creo sinceramente que este no es el camino para construir una fuerza social y política con potencial transformador, que empodere a la ciudadanía que está dentro y fuera de los círculos. Porque de eso se trata, ¿no?

*Profesor de Economía Aplicada en la Universidad Complutense y miembro del Círculo 3E (Economía, Ecología y Energía) de Podemos y de la asociación econoNuestra.

Addendo

Las llamas del infierno, Podemos y la economía

LUIS GARCÍA MONTERO| Estallan las alarmas cada vez que alguien se atreve a formular un programa para cambiar la deriva de la realidad económica. Los comentaristas oficiales reparten sus opiniones entre el desprecio, la amenaza y el miedo. Pero la mayoría de los argumentos pueden resumirse en una profecía: si alguien se atreve a poner en duda el orden establecido, caerá una plaga maligna contra todos nosotros.

A los que dibujan la catástrofe en el futuro, hay que plantearles de inmediato un interrogatorio sobre el presente. ¿Qué opinan ustedes de lo que sucede hoy? ¿No les parece ya una catástrofe? Porque se trata en realidad de definirse ante la injusticia, de admitirla como un mal inevitable o de comprometerse con la búsqueda de una solución.

Si miramos lo que sucede, resulta sentimental e intelectualmente alarmante el panorama de lo “normal” y lo “pragmático”, es decir, de “lo no utópico”. La privatización de la política en manos de las élites económicas ha cancelado la soberanía cívica. Las decisiones sobre nuestra vida no se toman en los parlamentos, sino en despachos de especulación que viven al margen de la voluntad popular. La democracia —como concepto— forma ya parte de la melancolía. El descrédito de los políticos no depende sólo de sus corrupciones, sino de la inutilidad con la que se presentan en sociedad. En realidad es un disparate pagar un sueldo de chófer cuando se ha vendido el coche o mantener una estructura política cuando las decisiones se toman en otro lado y por gente que nadie vota.

Desde el mundo de vista sentimental es difícil mantener la dignidad. El crecimiento de la miseria, la pobreza infantil, la brecha entre ricos y pobres, la crueldad de los desahucios, la liquidación de los servicios públicos y el deterioro del mundo laboral han generalizado la explotación hasta unos niveles descarnados. La catástrofe está aquí. Se hacen cómplices de ella quienes intenta mantener el orden establecido a costa de inyectar miedo en la sociedad y de profetizar las futuras llamas del infierno cada vez que unos políticos se atreven a hacer cambios.

Durante siglos, la amenaza preferida del poder fue el infierno. Cuando alguien intentaba obrar de manera distinta a la prefigurada por la jerarquía, cientos de ministros y sacerdotes amenazaban con el castigo de Dios. Las supersticiones religiosas del miedo provocaron una paradoja extraña: reclamaban respeto y amor para Dios por el mecanismo de convertirlo en un canalla justiciero. Los que amenazan con el infierno no ofrecen la perspectiva del amor, sino el pánico a un poder terrible capaz de torturarnos. Buena parte de los sermones exigen amor por un torturador.

Ahora ocurre lo mismo con las supersticiones económicas. Este orden es miserable, desigual, injusto, homicida, egoísta, cruel (y ahí están los datos), pero si ustedes intentan cambiarlo serán perseguidos por los Mercados o por el Banco Central Europeo. Muchos de los sermoneadores modernos, se muestran muy orgullosos de ser sacerdotes de un sistema explotador. En nombre de un Dios terrible, juegan a despreciar las medidas que proponen los economistas dispuestos a cambiar las cosas. Las catástrofes que anuncian son la mejor prueba de que estos sacerdotes del neoliberalismo sirven a un canalla: el capitalismo desalmado.  La economía dominante no es ni pragmática, ni realista, sino indecente, una verdadera canallada.

Las ideas económicas que han ordenado Viçen Navarro y Juan Torres en el documento de Podemos no son nuevas para quien conozca los libros que vienen publicando en la última década. La novedad es que una fuerza política haya solicitado la colaboración de estos dos profesores. Más que sus ideas, lo que quizá irrita es que ahora se salgan del ámbito académico para llegar a un partido con posibilidad de acción. Y lo que se pone sobre la mesa es que, frente a la privatización de la política en favor de la economía especulativa, es posible y necesario politizar la economía en favor de la gente. Es decir: poner el dinero al servicio de los seres humanos, en vez de a los seres humanos al servicio del dinero.

A los que tachan de utópica esta actitud hay que exigirles que opinen sobre esa catástrofe que llamamos presente. Porque, tal y como están las cosas, parece inadmisible dejarse llevar por la inercia de lo establecido, renunciando a poner en marcha medidas tajantes contra la miseria y la explotación actual.

Hay que perderle el respeto a todo señor que nos amenace con los grandes castigos de su infierno si decidimos llevarle la contraria. Dicen los mercados y las grandes fortunas: como no dejes que te sigamos explotando, te vamos a castigar de forma cruel. Nos gobierna el sentido común de unos matones de barrio, la extorsión de unos mafiosos.

* De las principales figuras de la actual poesía española. Columnista regular del diario Público.es