El Mercosur no quiso oir a Zelensky

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Rodolfo Koé Gutiérrez

La negativa del Mercosur a recibir al presidente de Ucrania Volodimir Zelensky en su sexagésima cumbre presidencial realizada la semana pasada en Paraguay, es una confirmación de la posición ampliamente neutral de América Latina sobre el conflicto ucraniano. El excomediante ucraniano no fue bienvenido en el Mercosur.

El miércoles 20 de julio fue la oportunidad de Zelensky de pronunciar un discurso en la reunión presidencial del Mercado Común del Sur (Mercosur). El mandatario ucraniano había pedido al presidente paraguayo Mario Abdo, anfitrión de la cumbre, que le permitiera dirigirse al bloque comercial sudamericano, formado por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay.

Los miembros del bloque no llegaron a un acuerdo sobre la petición de Zelensky,
dijo el viceministro de Asuntos Exteriores de Paraguay, Raúl Cano. Aunque el funcionario no quiso revelar qué países rechazaron la asistencia de Zelensky al evento, se sabe que ni Brasil ni Argentina firmaron el 25 de febrero una resolución de la Organización de Estados Americanos (OEA), en la que se condenaba la invasión rusa de Ucrania, aunque Uruguay y Paraguay, sí lo hicieron.

Zelensky ya se ha dirigido a varios parlamentos nacionales, como la Cámara de los Comunes del Reino Unido, el Congreso de los Estados Unidos y el Parlamento australiano, desde que comenzó la guerra.  También ha hablado por videoconferencia en foros regionales e internacionales como la OTAN, el G7, el Foro Económico Mundial, las Naciones Unidas, la Unión Africana e incluso el Festival de Cine de Cannes.

El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, estuvo en Moscú reuniéndose con Putin justo
días antes de que comenzara la invasión rusa. En el último mes se ha sabido que Brasil seguiría recibiendo fertilizantes producidos por Rusia, mientras que él mismo ha prometido que Brasil comprará todo el gasóleo que pueda a Rusia, a pesar de las sanciones internacionales contra Moscú.

Por su parte, el presidente de Argentina, Alberto Fernández, también estuvo en Rusia a principios de febrero, donde mantuvo conversaciones con Putin sobre la posibilidad de que Rusia conceda un préstamo a Argentina.

La mayoría de los países latinoamericanos han tratado de mantener una posición neutral en el conflicto Rusia-Ucrania. Entre ellos, los dos pesos pesados de la región, Brasil y México, que juntos representan aproximadamente el 60% del del PIB de la región.

Aunque ambos países votaron a favor de condenar la «invasión» de Rusia en la reunión de emergencia de las Naciones Unidas del 2 de marzo, han arremetido contra la ofensiva liderada por EEUU y la OTAN para aislar a Rusia de la economía mundial.

Ambos países son actualmente miembros no permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU. Los diplomáticos brasileños ya intentaron aprovechar su posición en el Consejo de Seguridad para suavizar el lenguaje de una resolución del Consejo condenando las acciones del presidente ruso Vladimir Putin.

Los movimientos que se suceden al sur del continente americano son coherentes con el creciente deterioro de las relaciones entre Rusia e Israel, aliado incondicional de Washington.

 Dos semanas antes de que Putin se trasladara a Teherán para mantener una reunión con el presidente Ebrahim Raisi, y su homólogo turco Recep Tayyip Erdogan, el Ministerio de Justicia ruso informó sobre la presentación de una demanda contra la Agencia Judía, la organización paraestatal hebrea encargada de gestionar las inmigraciones hacia territorio israelí.

La imputación presentada por Moscú, destinada a prohibir las actividades israelíes, fue una respuesta inequívoca al posicionamiento del actual premier israelí, Yair Lapid, solidario con el gobierno de Volodímir Zelenski, que se ilusionó con desafiar la seguridad rusa con apoyo de los grupos neonazis y la asistencia militar de Washington, recuerda el sociólogo y analista argentino Jorge Elbaum.

La prensa hegemónica de los países del Mercosur escondió esta decisión de no dialogar con el presidente ucraniano durante la cumbre que se llevó a cabo en Paraguay, al igual que ,lo hacen con el sistemático desmembramiento de la unidad europea respecto del conflicto que funciona como el preludio de un orden global multipolarizado: quienes auguraban un debilitamiento de Moscú, como producto de los seis paquetes de sanciones económicas.

*Periodista económico argentino, analista asociado a al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)