El macrismo entre el ajuste y el desorden y la idea de gobernabilidad

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ar protestasJuan Guahán-Question latinoamérica

En medio del actual “ajuste” la “gobernabilidad” tradicional ha perdido el encanto que tenía para otros gobiernos. Al neoconservadorimso vigente no le preocupa un cierto desorden mientras avance en sus objetivos.

 No hay novedad en la afirmación que “la cosa está difícil”. Al igual que en muchas otras épocas de la historia estamos en una situación crítica. Allá por la década del 30´, en el célebre Cambalache, Enrique Santos Discépolo decía “Que el mundo fue y será una porquería // ya lo sé… // (¡En el quinientos seis // y en el dos mil también!) // … // Siglo veinte, cambalache // problemático y febril!… // El que no llora no mama // y el que no afana es un gil // ¡Dale nomás! // ¡Dale que va!” Por lo visto el siglo XXI no pinta mejor.

En estas últimas décadas creció la idea de la “gobernabilidad”, es decir la búsqueda de consensos o acuerdos –de diferentes gobiernos- para aplicar sus ideas con cierta legitimidad, dentro de la democracia liberal y el capitalismo dominante. En momentos tan difíciles y complejos como los actuales da la impresión que el macrismo no tiene colocado su eje en este aspecto. Por eso propuso que entren por la ventana -de un Decreto de Necesidad y Urgencia, DNU- jueces para la Corte Suprema; en lo económico social no dudó en la aplicación inmisericorde de los “tarifazos” o la presencia como ministros de personas que han gerenciado las empresas más poderosas y con las cuales mantienen vínculos cercanos. Nada de ello parece preocuparle mayormente.

Los teóricos que los asesoran, el sentimiento popular y las encuestas en la mano les demuestran la imposibilidad de mantener, con los rumbos actuales del gobierno, un consenso que le asegure gobernabilidad.ar fuera macri

Al fervor militante del cristinismo, el gobierno y los medios adictos tratan de  despedazando, con las exhibiciones de una rapiña obscena e indefendible. En tanto que ocultan escrupulosamente el saqueo estructural del entorno económico del gobierno. Al movimiento popular esperan mantenerlo fragmentado confiando en evitar una reacción sincronizada. Habrá que ver si el regreso a Buenos Aires de Cristina y su eventual participación en un acto en la 9 de julio, revierten esa tendencia.

Es por eso que al neo conservadorismo gobernante no les preocupan los desórdenes de todo tipo: callejeros, institucionales o judiciales. Hasta se podría pensar que los alientan para moverse en medio de ellos y demostrar que la nueva gobernabilidad del sistema no radica tanto en el consenso como en la capacidad de imponer su voluntad, por encima de un cúmulo de fuerzas y situaciones que no buscan o no pueden compatibilizar sus pensamientos y acciones.

El “ajuste” desordena la sociedad y el sistema está elaborando los instrumentos prácticos y teóricos para bregar por sus objetivos en medio de tales desórdenes.