El chavismo experimenta un desgaste pero vuelve a ganar
Diario Red-Editorial
En Venezuela, las tres principales narrativas de la oposición local, la derecha internacional y grandes las corporaciones de prensa, se dieron un duro baño de realidad. Ni la violencia generalizada en los comicios presidenciales, ni el fraude oficialista tan anunciado, ni la apabullante victoria del antichavismo, estuvieron ni cerca de constatarse en la realidad.
La votación en las 20.036 mesas dispuestas en el país se desarrolló con toda tranquilidad. El sistema electoral venezolano volvió a demostrarse confiable y eficaz, como pudieron atestiguar 910 observadores internacionales de 107 países de todo el mundo. Y la victoria de Nicolás Maduro sobre Edmundo González, con los resultados parciales ofrecidos por el Consejo Nacional Electoral, sería de medio millón de votos y siete puntos porcentuales.

Quizás la primera señal de la soledad del maría-corinismo haya sido el sugestivo mensaje publicado por Kamala Harris en la red social X. Con una neutralidad inesperada, la candidata presidencial del Partido Demócrata llamó tempranamente a “respetar la voluntad del pueblo venezolano” y a “seguir trabajando por un futuro más democrático, próspero y seguro”. Para el buen entendedor, se trató de un llamado a desescalar todo tipo conflictividad, restando apoyo público a cualquier tipo de aventura callejera como las promovidas en el pasado.
Cabe recordar que el establishment estadounidense afronta su propio y accidentado proceso electoral, y que aún
La narrativa de fraude está en marcha desde hace semanas, y seguirá rodando, sin la necesidad aparente de presentar pruebas y de contrastarla con la realidad. El libreto es tan viejo como la polarización venezolana, que sigue gozando de buena salud. Como sea, aunque ya muy lejos de sus tiempos heroicos, el chavismo prolongará, un sexenio más, la hegemonía política más duradera en lo que va de este siglo latinoamericano y caribeño.