El adiós a Theotonio dos Santos/ Sus emociones en Venezuela

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En la mañana del martes 7 de febrero falleció el economista y científico social Theotonio dos Santos, a los 81 años, víctima de un cáncer en el páncreas. Santos fue uno de los principales formuladores de la teoría marxista de la dependencia y uno de los más influyentes pensadores latinoamericanos en la segunda mitad del siglo XX y a principios del siglo XXI, teniendo decenas de obras publicadas en diversos países sobre la relación entre capitalismo, desarrollo, dependencia e imperialismo.

Era coordinador de la cátedra Unesco en Economía Global y Desarrollo Sostenible, profesor emérito de la Universidad Federal Fluminense (UFF) y profesor visitante de la Universidad del Estado de Río de Janeiro (Uerj).

En 1961, fue uno de los fundadores de la Organización Revolucionaria Marxista – Política obrera (Polop). Nacido en Carangola, en Minas Gerais, Santos ingresó en la Universidad Federal de Minas Gerais (UFMG), a finales de los años 1950. Con presencia en São Paulo, Río de Janeiro y Minas, el grupo reunía intelectuales y estudiantes y tenía como objetivo crear las condiciones para el surgimiento de partido obrero revolucionario en Brasil. Fue en la Polop que el entonces estudiante de Economía conoció a dos compañeros de vida y de estudios: Vania Bambirra, con quien se casaría, y Ruy Mauro Marini.

El trío fue responsable de formular la teoría marxista de la dependencia y trabajaron juntos a partir de 1962, cuando los tres asumieron cargos de profesores en la recién creada Universidad de Brasilia (UnB) a invitación de Darcy Ribeiro. En una entrevista al GLOBO, en 2013, Santos recordó la efervescencia que la UnB vivió en sus primeros años.

El debate fluía mucho en aquella época, y la universidad era el gran centro de discusión.Vivir el impacto de todo lo que sucedía en el país, en Brasilia, era muy interesante. Darcy trajo un equipo inicial y nosotros fuimos invitando a otras personas. Victor Nunes Leal, miembro del Supremo Tribunal Federal, era director del departamento de Ciencia Política. Oscar Niemeyer andaba por el campus con los alumnos de  Arquitectura, recordaba dos Santos.

CRÍTICAS A LA CEPAL

La teoría marxista de la dependencia, desarrollada por dos Santos, Vânia y Marini junto al economista estadounidense Andre Gunder Frank, se oponía a la teoría de la dependencia formulada en el marco de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), con sede en Santiago de Chile y un influyente centro del pensamiento estructuralista en la región. La Cepal veía una oposición entre un Brasil feudal y agrario y un Brasil moderno e industrial. La superación del subdesarrollo pasaría entonces por una alianza entre Estado y burguesía nacional industrial en la forma de una revolución nacionalista y capitalista.

Para Santos y sus colegas, Brasil no era un país feudal, pues estaba integrado al sistema capitalista mundial como gran proveedor de materias primas. La propia existencia de una burguesía nacional industrial era cuestionada. En las críticas a la Cepal, el grupo concordaba con la interpretación de la dependencia de la escuela sociológica paulista, que concentraba alrededor de Florestan Fernandes, en la USP, nombres como Fernando Henrique Cardoso y Francisco de Oliveira.

La experiencia de UnB no duró mucho. Después del golpe de 1964, Santos sabía que estaba en la mira de los militares y pasó a la clandestinidad junto a Vania, su mujer. La hija de la pareja nació en ese período. El economista terminó condenado a 15 años de prisión en Minas Gerais, y la situación política se agravó, en medio de disputas internas de la Polop. Los militantes de la organización dieron origen a dos grupos guerrilleros en la lucha contra la dictadura: la Vanguardia Popular Revolucionaria (VPR) y el Comando de Liberación Nacional (Colina).

EXILIO EN CHILE

Santos y la familia optaron por el exilio y llegaron en Chile en 1966. En aquel momento, el vecino latinoamericano ya había recibido a muchos intelectuales brasileños perseguidos por el régimen, como el ex presidente Fernando Henrique Cardoso, hoy convertido en neoliberal. Además de ellos, varios militantes de la izquierda de varias partes del mundo llegaban a Santiago, energizando sus universidades y centros de investigación. Santos recordó estos encuentros:

Era un momento de rediscusión del marxismo. Los seminarios sobre «El Capital» se multiplicaban. De repente usted iba en la Facultad de Arquitectura y estaban leyendo «El Capital», iba en el Instituto de Matemáticas y estaban leyendo «El Capital» – contó el economista. – En Chile estaban los viceministros que habían trabajado con el Che Guevara en Cuba, tenía un grupo de Polonia de mucha calidad. Ruy Mauro (Marini) que estaba en México vieno na Chile también. Tenía un grupo de economía de América Central comandado por Rick Lambert.

Este caldero hirió con la victoria de Salvador Allende en 1970. Santos participó activamente en los debates y las formulaciones de la Unidad Popular, amplia coalización de fuerzas de izquierda que apoyaba a Allende, que acabó por adoptar las formulaciones de la teoría marxista de la dependencia. Varios cuadros de la Universidad de Chile, donde el economista daba clases, fueron reclutados para el gobierno Allende, y él asumió el mando del Centro de Estudios Socioeconómicos (Ceso).

El golpe comandado por el General Augusto Pinochet, el 11 de septiembre de 1973, obligó a dos Santos a un nuevo exilio. La primera parada fue la Embajada de Panamá en Santiago. En pocos días, la pequeña casa abrigaba a cientos de perseguidos políticos. Fueron seis meses hasta que el economista consiguiera autorización para viajar. Vania y su hija ya estaban en México, con Marini. Su idea era ir a Alemania por México, pero con propuestas de trabajo para él y la mujer en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), acabó quedándose en el país latinoamericano.

El fin de la experiencia del socialismo chileno debilitó también la difusión de sus trabajos. Por la conexión del grupo con Allende, la propia teoría marxista de la dependencia acabó marginada como parte de una experiencia fracasada. Al mismo tiempo, se tornaba hegemónica en Brasil la interpretación de la escuela sociológica paulista, presentada en el libro «Dependencia y desarrollo en América Latina», de Fernando Henrique Cardoso y Enzo Faletto, de 1970.

Decía  Theotonio: Nuestro grupo penetró fuertemente en los partidos de izquierda chilenos. La Unidad Popular asumió nuestra perspectiva. Esto también fue uno de los motivos del fortalecimiento de la interpretación de Fernando Henrique. La caída del Allende, en 1973, se transforma en un fracaso de nuestra visión, como si hubiéramos radicalizado el gobierno y lo inviabilizado.

RETORNO AL BRASIL

El retorno a Brasil ocurrió en 1979, después de la amnistía. La esperanza, sin embargo, dio lugar a la frustración. Los espacios en la academia estaban cerrados para ellos.A pesar de la persecución de la dictadura, Santos no consiguió ser reintegrado y prestó concurso nuevamente para la Universidad Federal de Minas Gerais (UFMG). Él no ocultó la decepción acerca del país que encontró después de más de una década de exilio.

Incluso con todas las dificultades, el economista continuó trabajando intensamente. Al lado de Immanuel Wallerstein, Giovanni Arrighi y Samir Amin, colaboró ​​para la formulación de la teoría del sistema-mundo, que proponía la articulación de la economía, de la geopolítica y de las relaciones internacionales para pensar las interrelaciones entre las sociedades, las economías y el capitalismo globalizado .

Carlos Eduardo Martins, profesor del Programa de Estudios sobre Economía Política Internacional (UFRJ), coordinador del Laboratorio de Estudios sobre Hegemonía y Contra-Hegemonía (LEHC / UFRJ) y coordinador del Grupo de Integración y Unión, señaló que «Si bien Theotonio se va físicamente de este mundo, el sueño de un socialismo democrático y la continuidad de su obra permanecen como desafío abierto para las nuevas generaciones y para los muchos que directamente o indirectamente influenció «.

Martins, quien trabajó con Theotonio 20 años, entre 1991 y 2011, señaló que dos Santos deja un legado importante para las ciencias sociales y para la izquierda brasileña y que su trabajo es referencia indispensable para la comprensión de las principales tendencias y contradicciones del capitalismo contemporáneo, una crisis de civilización, así como los males del capitalismo dependiente.

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Venezuela: “Son muchas las emociones”

Theotonio Dos Santos (19 septiembre 2012)

Nuestras oligarquías están acostumbradas a desmoralizar el rol de la emoción en la actividad política. Les gusta descalificar a los líderes con fuerza popular. Fidel habla demasiado. Hugo Chávez apela a la jocosidad, al baile, etc. Correa es más comportado pero también es muy emocional. Lula juega con su pasado popular y se hace burlesco. Evo Morales usa ropas indígenas que no caen bien en recepciones formales. Mujica, además de usar zapatos barreados, se hace pasar por hacendado pobre. Cristina Kirchner busca imitar las ropas “exageradas” de Evita Perón.

Cuantos más líderes aparezcan se les descubrirá este aire popular y romántico que, según ellos, pertenece al mundo de la demagogia y no de los “jefes de Estado”. Los Jefes de Estado usan ropas sobrias, hablan moderadamente y no cumplen sus compromisos electorales, pues no son demagogos que hacen lo que el pueblo exige. A las oligarquías les duele así el mundo democrático, las victorias electorales de los “demagogos” y sus diálogos con las fuerzas populares organizadas, aún después de electos. No lo confiesan, pero les duele incluso el juego democrático norteamericano, pero frente a ésto se quedan tranquilos, porque sus líderes no pretenden cumplir sus promesas electorales.

Por esto me siento obligado a establecer un marco romántico y emocional para describir mi último viaje a Venezuela. No puedo dejar de consignar el sentimiento de victoria popular y el placer de contar con su líder otra vez. ¿Por qué no apelar entonces a la música de Roberto Carlos?: “Son tantas las emociones”?

Me emociono al ver frente al Hotel Alba, el antiguo Hilton, en una de las zonas más nobles de Caracas, desde la vista de mi cuarto, la construcción casi terminada de un edificio de varios pisos, con departamentos de 70 a 90 metros cuadrados destinados a las víctimas de las últimas lluvias que destruyeron barrios populares de Caracas. Soy informado de que el gobierno venezolano abrigó los damnificados en algunos de los mejores hoteles de Caracas, en los ministerios y hasta en el Palacio de Miraflores. ¿Y que veo frente al edificio, oculto en parte por la piscina del hotel? Una gran y bien plantada huerta, que refleja otro programa del gobierno.

Me muestran aún en los principales barrios de Caracas las construcciones masivas de viviendas populares que pretenden abrigar en los próximos años TODA la población de Venezuela. Y lo creo porque quien se encarga de este programa es mi amigo Farruco Sesto que lanzó y viabilizó un programa cultural de vanguardia cuando ministro de la cultura. Me acuerdo entonces de los barrios populares que visité, en los cuales la organización comunitaria actúa con fervor definiendo nuevas líneas de acción, escuchando las conferencias de los congresos anuales de filosofía que se realizan hace varios años en estas comunidades, visitando sus bibliotecas adonde están mis libros también, cuidando de las clínicas médicas en que los médicos cubanos no solo atienden a gente con cariño y esmero sino que también forman personal médico y paramédico “especializado” en clínica general, capaz de cumplir la función que le cabe a las más de 5.000 clínicas que se crearon en el país en los últimos 10 años.

Confieso que me emociono con el entusiasmo de estos comuneros urbanos que me vienen a explicar cada una de sus actividades, cada una de las victorias de la revolución. Ellos me hacen recordar a mis acompañantes al museo de la alfabetización en Cuba, que van a los archivos del museo para buscar sus fichas de alfabetizadores de cuando eran aún niños o adolescentes. Recuerdo cuando Fidel Castro estableció, en los albores de la revolución, que cada cubano debía apenas alfabetizar a dos cubanos para que todos participen de la alfabetización de sus conciudadanos. Y hoy estos millares de alfabetizadores liquidan esta plaga de nuestros pueblos en todo los rincones: en Venezuela, declarada por la UNESCO “territorio libre del analfabetismo”, o Bolivia que recién lo alcanza también, o Ecuador, o Nicaragua, o El Salvador, o todos los países miembros del ALBA, que entiende por integración la solución de este tipo de problemas.

Pero, como intelectual, no puedo ocultar mi emoción cuando voy a realizar mi primera conferencia de este viaje en la Universidad Bolivariana que ya cuenta con más de 150.000 estudiantes que, mezclados con sus profesores, colocan cuestiones ultra procedentes sobre la particularidad del proceso de transición socialista en Venezuela.

Me emociona también saber que Venezuela cuenta hoy en día con una población universitaria de más de un millón y medio de estudiantes. Me asusta saber que ya existen instituciones universitarias en todas las ciudades del país. Me entusiasma también discutir los problemas graves que tiene esta aventura intelectual de la cual participa todo un pueblo. Qué placer discutir en la televisión en un programa nocturno, con una periodista tan bien informada y tan inteligente como Vanesa Davies, que dirige el programa “Contragolpe”. Qué bueno ver que en vez de impedirme expresarme como lo hacen en las tierras donde hay “prensa libre”, me piden más análisis, más información, más polémica y discusión. Y todo esto al vivo… Qué bueno que ya puedo hacer esto en una decena de televisoras en América Latina…

Pero el día siguiente me reservaba aún más emociones. Debía hablar sobre mi libro “Imperialismo y Dependencia” recién editado por la prestigiosa editorial Ayacucho, en el Auditorio de la sede del Banco Central en Maracaibo. Y encuentro en el auditorio, además de profesores universitarios, economistas y profesionales, una vasta población de dirigentes comunales y de extracción popular. Qué gusto estar en un Banco Central abierto a las comunidades, realmente “independiente” de los banqueros y otros especuladores con dinero ajeno que mandan y desmandan en nuestros bancos centrales, disfrazados de una burla llamada “mercado”, cuya opinión aún determina las políticas financieras y monetarias de nuestros países.

Es con mucho gusto que participo de la inauguración de la Feria del Libro de Maracaibo cuando puedo mirar la investigación que muestra Venezuela en el tercer lugar de América Latina en frecuencia de lectura con el porcentaje de más del 50% de la población que son lectores contumaces de libros. Me da gusto saber también que todos mis libros editados en Venezuela ya están agotados con programación de nuevas ediciones en marcha. Qué fantástico participar en la tarde del mitin de lanzamiento, en el estado de Zulia, de la candidatura de Hugo Chávez a la presidencia de la República Bolivariana de Venezuela. Con 40 grados centígrados de calor veo una masa de unos 300 mil ciudadanos que estaban a la espera del candidato desde las 10 horas de la mañana y que aguantaron hasta el fin de la tarde, apretados en un espacio mínimo por persona, con sus hijos y parientes, algunos desmayándose para desesperación de los responsables de la seguridad, que los tenía que cargar para las clínicas dispuestas cerca de la concentración.

Pero lo emocionante es sentir la alegría y el calor humano que emanaba de esta gente y que llegaba al delirio en la medida en que Chávez llegaba en un camión que recorrió el gigantesco espacio ocupado por esta masa. El camión de Chávez traía con él un joven grupo de rock que había compuesto una nueva canción para su campaña. No satisfecho de abrazar a los millares de ciudadanos que lograron agarrarlo y besarlo en el camino entre el carro y el palco, Chávez tuvo fuerza para tocar la guitarra y acompañar el grupo de rock.

No pudo dejar de recordar los artículos de periodistas brasileños que (uno de ellos es inclusive miembro de la Academia de Letras de Brasil, para escándalo de los verdaderos escritores del país) afirmaban que Hugo Chávez estaba próximo a morir y no podría enfrentar una elección. Podían hacer estas “revelaciones” porque ellos tenían informaciones de médicos brasileños “democráticos” que no ocultan informaciones como los pobres y censurados periodistas venezolanos, impedidos (por quién?) de informar correctamente a su población. Estos mismos periodistas “democráticos” habían matado varias veces a Fidel Castro durante su enfermedad y no dijeron nada cuando se restableció hace varios años ya, ni notician como él discutía durante 9 horas con intelectuales miembros de la Red en Defensa de la Humanidad en La Habana, hace ya algunos meses. Cuánta mentira, cuánta “copucha” orientada que se distribuye impunemente en esta “prensa libre”…

¿Pero qué decir del discurso de Chávez? Una pieza de profundo análisis histórico discutido con esta masa que acostumbra a ser despreciada por nuestros políticos, quienes en general no sabrían cómo ni se preocuparían en explicar tan profundamente las razones de su candidatura en una ciudad que el Libertador Simón Bolívar escogiera para ser vecina de la capital de la Gran Colombia, que le habría tocado gobernar si no fuera asesinado, según la tésis de Chávez, expuesta en detalle para esta población que ya aguantaba más de 10 horas de sol a 40 grados de temperatura y que continuaba firme escuchándolo y comentando con gritos y aplausos sus planteamientos.

Razón y emoción se encuentran en este desborde de cariño por el líder que superó la enfermedad, que conmovió a su pueblo feliz de verlo hablar durante 2 horas bajo el sol, sin ninguna manifestación de debilidad. Verlo discutir en detalles los planes de cambio del estado de Zulia, que se encuentra gobernado por la oposición. Verlo afirmar que el camino socialista para Venezuela solamente es posible si el pueblo es capaz de garantizarlo.

Emociones y más emociones cuando lo escucho y lo veo dirigirse a mí tantas veces, en homenaje a mi condición de intelectual brasileño (que tanto discutió con los venezolanos sobre nuestro destino común) y por amor al Brasil. que lo hace referirse a Lula y a Dilma con extremo cariño, para gozo del pueblo allí presente y en todo el país a través de la televisión. Líder y pueblo se complementan en sus gustos musicales, en sus estudios (pues Chávez lleva algún libro a cada una de sus manifestaciones públicas para compartir con su pueblo sus últimas lecturas, sus preocupaciones, sus críticas y autocríticas, sus concepciones políticas).

Jamás la derecha podrá tener un líder así. Lo único que les cabe es intentar desmoralizarlo, lo que los aparta aún más de las grandes mayorías que piensan y sienten exactamente lo contrario. Me cabe referirme más a las emociones de este viaje. Al placer de hablar a los directores de los varios Ministerios en el Instituto de Altos Estudios de Defensa Nacional, a los Rectores de las Universidades Bolivarianas, a los colaboradores del Centro Rómulo Gallego, y particularmente en la sede nacional del Banco Central, con la presencia de varios de sus directores y dirigentes pero también de líderes populares que tienen las puertas del banco abiertas a su participación. Banco Central que se interesa por “la actualidad de la teoría de la dependencia” ( ignorada por la mayor parte de los bancos centrales).

Casi todo esto lo viví en la compañía de Mónica Bruckmann, cuya obra de investigación sobre “la geopolítica de los recursos naturales” despierta un interés extremo del Banco Central de Venezuela y de los intelectuales, profesionales y políticos así como en los liderazgos populares no solo de Venezuela sino que en toda la región.

“Son tantas las emociones”. Tan poderosas no solo cuando constatamos el avance de la curiosidad intelectual de este pueblo mas también cuando sentimos este amor entre el pueblo y sus líderes. Pero tan tristes cuando pensamos cuán lejos estamos de alcanzar este ambiente de participación racional y romántica de un pueblo con sus líderes. Lula quebró en parte estas rigideces impuestas por nuestras clases dominantes. Dilma está conquistando nuestro pueblo con su dedicación y amor sincero por él. En toda la región sentimos este clima de participación activa del pueblo en nuestro ambiente político. Sin embargo, falta un poco más de confianza en este pueblo que seguramente recompensará con su cariño y dedicación a los que quieran jugar junto con él la suerte de nuestra gran nación latinoamericana.