EEUU, la guerra y Venezuela: el petróleo tiene cara de hereje

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Marcos Salgado | 

Altos funcionarios de Estados Unidos viajaron a Venezuela para reunirse con el gobierno constitucional de Nicolás Maduro, en momentos en que Washington busca no solo aislar a Rusia de sus aliados al intensificarse el conflicto con Ucrania, sino buscar fuentes en energéticas alternativas.

El viaje significó la visita de más alto nivel de funcionarios estadounidenses a Caracas en años, impulsada por el deseo de separar a Rusia de sus aliados latinoamericanos restantes, después que EEUU rompiera relaciones diplomáticas con Venezuela y cerró su embajada en Caracas en 2019. Los lobistas estadounidense  señalaban que para salir del atolladero energético, Washington debía recobrar lazos con Venezuela.

Según la agencia británico-estadounidense Reuters, la reunión –que no sería la última- se realizó, sin resultado a la vista: Venezuela habría pedido el levantamiento completo de las sanciones. La agencia asegura que podría haber más encuentros.

Los funcionarios estadounidenses llegaban a Caracas, el mismo día que pueblo y gobierno venezolanos homenajeaban el legado del líder de la revolución bolivariana, Hugo Chávez (1954-2013), en ocasión del noveno aniversario de su fallecimiento.

Pero para eso, Washington debería levantar las medidas unilaterales contra Venezuela, y un mejor flujo de caja para la estatal petrolera PDVSA mejora la situación económica de Venezuela casi inmediatamente, lo que claramente beneficia la estabilidad de Nicolás Maduro al frente del Ejecutivo venezolano.

Los alineamientos automáticos contra Vladimir Putin y Rusia siguen llegando y se suman en una catarata trágica en algunos casos, preocupante en otros y hasta hilarantes en el otro extremo. Desde los países de Europa enviando armas a Ucrania, hasta la Federación de Internacional de Felinos que prohibió la importación y el registro de pedigrí de gatos criados en Rusia, pasando por la caza de brujas contra los medios de comunicación rusos.

Las consecuencias del nuevo escenario mundial se pierden en el horizonte, y América Latina no parece que vaya a quedar fuera de  la nueva división mundial impuesta por occidente: el que no está con Estados Unidos, está en contra.

¿Cambio de paradigma?

La invasión rusa de Ucrania ha llevado a Washington a prestar más atención a los aliados del presidente Vladimir Putin en América Latina, que la Casa Blanca cree que podrían convertirse en amenazas a la seguridad si se profundiza el enfrentamiento con Moscú, indicó el diario New York Times.

Cuando Estados Unidos y sus aliados comenzaron a considerar sanciones a las exportaciones rusas de petróleo y gas este mes para castigar al país por la devastación causada en Ucrania, voces prominentes afiliadas a los dos principales partidos políticos estadounidenses señalaron a Venezuela como un posible sustituto.

Además de la dimensión financiera potencial de la guerra y las sanciones, aparece el problema de la comida. Las hambrunas anunciadas evidencian el sistemático fracaso de la idea de seguridad alimentaria. Pero el verdadero nudo gordiano es la cuestión energética. La pensadora canadiense Naomi Klein, planteó dramáticamente la alternativa que se le presenta a la humanidad ante el avance de una ola conservadora firmemente articulada a la industria de los combustibles fósiles.

Es el petróleo, estúpido

No está claro cuánto tiempo permanecerá en Caracas la delegación de los Estados Unidos, que incluye a altos funcionarios del Departamento de Estado y de la Casa Blanca, o con quién se reunirá el grupo.

Republicanos bien conectados han participado en conversaciones sobre el reinicio del comercio de petróleo, según The New York Times, un ex congresista republicano de Virginia Scott Taylor, en tándem con Robert Stryk, un cabildero de Washington que se registró brevemente para representar al gobierno de Maduro en 2020, son dos que están en la movida.

Mientras, Maduro afirmó que Venezuela está lista para brindar estabilidad petrolera al mundo, luego que Estados Unidos asegurara el viernes que está barajando opciones para reducir su consumo de energía rusa. El fin de semana, el precio del petróleo Brent subió a 116,48 dólares, y se espera que alcanza los 185 dólares por barril por la guerra desatada en Ucrania.

Trish Regan, presentadora de Fox, expresó en Twitter: “Debemos considerar una forma de restablecer las relaciones con Venezuela, hogar de suministros masivos de petróleo”. En el Washington Post, Fareed Zakaria planteó desbloquear dos grandes fuentes de petróleo que actualmente no llegan al mercado y propone “suspender las sanciones del expresidente Donald Trump a Venezuela e Irán”.

Estados Unidos y Venezuela rompieron relaciones diplomáticas en 2019, luego de que Maduro asumió un segundo mandato en elecciones ampliamente cuestionadas. Washington reconoció entonces al líder opositor Juan Guaidó, presidente en ese momento de la Asamblea Nacional, como única autoridad legítima, e impuso una serie de sanciones económicas a Caracas para forzar la salida de Maduro.

A la crisis provocada por el conflicto bélico, se suman los efectos de las sanciones económicas promovidas por los países occidentales contra Rusia. Como señaló el ex economista jefe del FMI, Kenneth Rogoff, la congelación de activos del Banco Central ruso es “una medida absolutamente radical” que marca “un punto de ruptura”, y añadió que China está mirando esto, porque tienen tres billones de dólares de reserva. O sea, si el ataque financiero a Rusia fracasa, EEUU va a estar en un problema.

Hace apenas tres años, Estados Unidos con Trump arreciaba su estrategia contra Venezuela fogueando sin medias tintas una invasión desde Colombia. Pero ahora, ¿estaría dispuesto Biden a levantar sanciones solo para complicar a Rusia? ¿Y Venezuela rompería la alianza con Rusia? En principio, parece difícil, pero, en todo caso, son preguntas que no nos hubiéramos imaginado hasta hace pocos días atrás.

*Periodista argentino del equipo fundacional de Telesur. Corresponsal de HispanTv en Venezuel, editor de Questiondigital.com. Analista asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE)