Ecuador subió los aranceles a las importaciones procedentes de Colombia al 100 %
Eloy Osvaldo Proaño
El presidente colombiano Gustavo Petro ordenó a su embajadora en Quito, María Antonia Velasco, «venir de inmediato» a Bogotá, tras la decisión de Ecuador de subir los aranceles a las importaciones procedentes de su país del 50 % al 100 % a partir del próximo 1 de mayo. «Nuestra embajadora en Ecuador debe venir de inmediato y el próximo consejo de ministros se realizará en un punto de la frontera con Ecuador», expresó el mandatario.
«Esto es simplemente una monstruosidad, pero significa el fin del Pacto Andino para Colombia. Nada hacemos ya allí». Así reaccionó Petro al recrudecimiento de la guerra comercial con Ecuador tras la decisión del gobierno de Daniel Noboa de subir en un 100 por ciento los aranceles contra productos colombianos a partir del 1 de mayo.
La reacción del mandatario colombiano se traduce en la posibilidad de abandonar la Comunidad Andina (CAN), un mecanismo de integración subregional integrado por Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú que se creó el 26 de mayo de 1969 mediante el Acuerdo de Cartagena. «La canciller debe iniciar el paso en el Mercosur a ser socios plenos y dirigirnos hacia el Caribe y Centroamérica con más fuerza», apuntó Petro en su red social X.
La guerra comercial entre Colombia y Ecuador, dos países con una larga y sólida relación comercial, comenzó con la imposición de aranceles del 30 % por parte del presidente ecuatoriano, Daniel Noboa, alegando que su vecino del norte no estaba haciendo lo suficiente en materia de seguridad en la frontera común donde operan bandas del crimen organizado.
En ese sentido, Noboa afirmó hoy que no se puede llegar a acuerdos con un Gobierno que no tiene «el mismo compromiso» para luchar contra el narcotráfico y el crimen organizado, en alusión a Colombia. Además, el mandatario ecuatoriano indicó que «en el futuro se podrá conversar con un Gobierno que sí esté comprometido con combatir la delincuencia y el narcotráfico».
Al respecto, Petro respondió: «Insulta el presidente del Ecuador al gobierno colombiano que ha incautado más cocaína en toda la historia del mundo». «Más de 200.000 colombianos han sido asesinados por el narcotráfico incluidos mis compañeros de lucha, más de 15.000 policías colombianos han sido asesinados luchando contra el narcotráfico desde que se declaró la guerra contra las drogas, señor Noboa respete esos muertos», señaló el mandatario.
A la guerra comercial iniciada por Ecuador, que vive la peor crisis de violencia de su historia, desatada por las organizaciones criminales, se sumó el mes pasado la tensión diplomática por la aparición de una bomba sin explotar en territorio colombiano, lanzada presuntamente durante un bombardeo de las Fuerzas Armadas ecuatorianas en su lucha contra el narcotráfico.
Petro acusó a Ecuador de haber bombardeado Colombia, lo que después fue descartado por una comisión binacional que determinó que la bomba cruzó a suelo colombiano por un posible rebote al no estallar en el punto ecuatoriano donde fue lanzada.
Escalada de la guerra comercial entre Colombia y Ecuador
La nueva escalada de la guerra comercial ocurre días después de que Petro asegurara que el exvicepresidente correísta Jorge Glas es un «preso político», declaración que Noboa catalogó como un «atentado contra la soberanía», motivo por el cual llamó a consultas al embajador de Ecuador en Bogotá.

La ministra de Relaciones Exteriores de Ecuador, Gabriela Sommerfeld, manifestó el miércoles que las mesas técnicas entre ambos países, previstas para la próxima semana para buscar un acuerdo sobre el tema de los aranceles, se suspendieron hasta «encontrar un ambiente propicio y de buena voluntad» para el diálogo.
Pese a que la Secretaria General de la Comunidad Andina, cuya sede está ubicada en Lima, intentó mediar entre Bogotá y Quito para desescalar la tensión, la crisis entre ambos países aumenta. De hecho, la canciller ecuatoriana Gabriela Sommerfeld confirmó la suspensión de las mesas de diálogo con Colombia tras las declaraciones del presidente Gustavo Petro sobre el exvicepresidente de Rafael Correa Jorge Glas -el mandatario pidió su liberación por considerarlo un preso político-, que llevaron a Ecuador a llamar a consultas a su embajador.
Colombia y Ecuador comparten una dinámica frontera de 586 kilómetros y han sido tradicionalmente socios comerciales con un intercambio que en los últimos años rondó los 2.800 millones de dólares, con un saldo negativo para Ecuador de alrededor de 900 millones.
La medida de Quito fue anunciada por el Ministerio de Comercio en un comunicado en el que se argumenta la «falta de implementación de medidas concretas y efectivas en materia de seguridad fronteriza por parte de Colombia», pese a que la Cancillería niega ausencia de cooperación en la frontera.
«Esta medida se fundamenta en criterios de seguridad nacional y busca reforzar la corresponsabilidad en una tarea que debe asumirse de manera conjunta para enfrentar la presencia del narcotráfico en la frontera. Para el Ecuador, la seguridad, así como la lucha contra la corrupción y el narcotráfico, son una prioridad innegociable», se lee.
Petro señaló que el gobierno de Ecuador falsea la realidad por órdenes ajen as a su soberanía. “Son 5,9 toneladas de cocaína que con inteligencia de la naval colombiana, de las mismas autoridades ecuatorianas y autoridades españolas e inglesas hemos decomisado en sus puertos de Manta y Salinas en Ecuador, en Marbella, España y en puerto Thames en Inglaterra, desde el 10 de marzo hasta el 23 de marzo”.
El miércoles la Cancillería de Ecuador llamó a consultas a su embajador en Colombia y presentó una enérgica nota de protesta en contra del país vecino luego de que el presidente Gustavo Petro nuevamente calificó en redes sociales como “preso político” al exvicepresidente Jorge Glas, que cumple dos sentencias por corrupción en una cárcel ecuatoriana —Glas ha rechazado las acusaciones. Petro acusó al Gobierno de Noboa de “delito de lesa humanidad” al referirse a un eventual deterioro de la salud de Glas dentro de prisión.
Mientras que la canciller Yolanda Villavicencio aseguró que Colombia ya estaba “solicitando la entrada en Mercosur”, el mercado común de países sudamericanos compuesto por Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay y Bolivia.
La interdependencia económica, la presión internacional y la ausencia de una disputa territorial formal actúan como frenos naturales, aunque no eliminan los costos acumulativos de una crisis bilateral, estimulada por el gobierno de Estados Unidos, que tiene en Noboa a uno de sus alfiles en Latinoamérica. 
Ecuador mantiene una balanza comercial desfavorable con Colombia. Importa más de lo que exporta a ese mercado. Entre enero y noviembre de 2025, exportó a Colombia 808 millones de dólares, mientras que las importaciones desde ese país superaron los 1.700 millones, según el Banco Central del Ecuador. Por ello llamó la atención que la canciller ecuatoriana Gabriela Sommerfeld suspendiera las mesas técnicas de diálogo con Colombia, que buscaban frenar la guerra comercial y que no llegaron a entrar en vigencia.
El presidente Noboa cumple fielmente lo que ordena el Fondo Monetario Internacional, señala el periódico Opci: eliminó el subsidio a los combustibles, despidió a los trabajadores del sector público, subió el IVA al 15%, recorta el presupuesto de salud y educación, prioriza el pago de la deuda externa y lo está cumpliendo.
Todo esto para cumplir los objetivos de la Carta de Intención: ¨(i) fortalecer la sostenibilidad fiscal; (ii) reconstruir las reservas fiscales y externas; (iii) salvaguardar la dolarización y la estabilidad macroeconómica; (iv) mejorar la
estabilidad e integridad financieras; y (v) continuar con la agenda de reformas estructurales para liberar el potencial de la economía, fomentando un crecimiento económico sólido e inclusivo¨ .
La docente en Seguridad y Defensa del Instituto de Altos Estudios Nacionales (IAEN) ecuatoriano, Carla Álvarez, dijo que lastimosamente la imposición de aranceles y el agravamiento de las tensiones entre Ecuador y Colombia, lejos de contrarrestar la actividad criminal en la frontera, está promoviendo el comercio ilícito y el contrabando en ambos países: “Tenemos el escenario propicio para que la criminalidad florezca. Hay patrones comunes pues cuando hay tensiones los flujos de comercio legal pasan al ilegal. La población paga el precio más alto de la inseguridad”.
Este año Colombia celebra elecciones presidenciales y Petro dejará el gobierno en agosto, por lo que no queda claro es hasta dónde podrá avanzar el Gobierno con esta medida Mientras tanto, sectores productivos de Colombia y Ecuador han mostrado su preocupación por el impacto de los aranceles en ciertos sectores comerciales y han hecho varios llamados a los gobiernos para que puedan encontrar una salida oportuna que permita recuperar la dinámica comercial entre dos socios tan cercano
*Analista e investigador ecuatoriano, asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)