Dirección colectiva

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ELEAZAR DÍAZ RANGEL | El más consciente de que él no es como Chávez, ni lo puede reemplazar ni gobernar como lo hizo Chávez, es el presidente Nicolás Maduro.

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Nadie entre los mas importantes dirigente del proceso tiene la autoridad que él tuvo para hacerse oír por todo el país y que lo escucharan mandatarios de otras naciones, ni su capacidad unificadora en el chavismo y el área militar. Maduro lo sabe bien, se explica su interés de gobernar en equipo: ¨Quiero hacer un gobierno con una dirección colectiva», dijo en el Poliedro el pasado sábado 8.

Lo reiteró recientemente, cuando instaló el Consejo de Estado y dijo que estaba creando «un sistema colectivo de dirección». Su misma convocatoria es una buena muestra porque fue creado en 1999, nunca se había reunido aunque el presidente Chávez designó a algunos de sus miembros para examinar, como primer asunto, la separación de Venezuela de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Por razones desconocidas, nunca se reunió.

Maduro lo convoca, se integra con la mayor celeridad, incorpora dos representantes de los aliados y le asigna cuatro tareas de envergadura, complejas y de largo aliento. Es evidente la búsqueda de opiniones de un organismo representativo para enfrentar cuestiones como las críticas relaciones con Colombia, las amenazas a la estabilidad y los problemas de inseguridad, los de corrupción, que ahora parece decidido a combatir, y uno de los más peliagudos, como lo es el modelo económico. Cualquiera de ellos es extremadamente exigente, y demandará tiempo del Consejo de Estado para concluir con algunas conclusiones y propuestas.

Antes se había reunido en una asamblea con el Polo Patriótico, donde estudió las relaciones de los partidos aliados con el Psuv, considerada por el PCV, que tenía años pidiéndolo, como un avance en la conquista de espacios para la dirección colectiva, fue un «salto cualitativo». Poco antes del fallecimiento de Chávez presentó el Comando Político Militar de la Revolución, del cual, sin embargo, nunca más se supo nada. ¿Existe? ¿Se reúne?

Otro eslabón que no puede deslindarse de este proceso, ha sido la figura del «gobierno de calle», que le permite un contacto directo con la gente, con las comunidades y sus organizaciones, para ofrecer soluciones a los problemas planteados. Iniciativa que tendrá el seguimiento de los consejos comunales.

Finalmente, hay que mencionar dos organismos institucionales como son el Consejo de Ministros y la Dirección Nacional de su partido, escenarios para el examen de otras cuestiones y donde se procesarán las discrepancias. Es de suponer que también en sus funciones y toma de decisiones diarias, tendrá el concurso de algunos de sus más cercanos colaboradores, y con ellos podrá enfrentar otras situaciones difíciles, como las planteadas por el presidente Chávez el 20 de octubre en la primera reunión del gabinete luego de su reelección, donde formuló señalamientos sobre la crítica y la autocrítica, y ofreció ejemplos que uno se asombra que tanto tiempo después de sus propuestas nunca fueron cumplidas. Esa intervención, recogida en folleto como «Golpe de timón», debería presidir reuniones de esos organismos de dirección colectiva, comenzando por el Consejo de Ministros.

Debemos reconocer estas iniciativas del Presidente, confiar en que sabrá escuchar las opiniones discrepantes, y que la dirección colectiva le ayudará en esta compleja misión de gobernar este país, en tan difíciles circunstancias.

Fuente: http://www.ultimasnoticias.com.ve/opinion/firmas/los-domingos-de-diaz-rangel—eleazar-diaz-rangel/direccion-colectiva.aspx