Dilma resiste al fenómeno Marina

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Darío Pignotti – Página 12

Dilma resiste el huracán, por ahora. Luego del envión recibido durante 13 días de exposición (también promoción) en los medios, la candidata ambientalista/evangelista Marina Silva trepó al 29 por ciento de las intenciones de voto de cara a los comicios de octubre, ubicándose 5 puntos abajo de la presidenta y postulante a la reelección Dilma Rousseff.

De acuerdo con la encuesta que realizó Ibope, contratada y divulgada anoche por el multimedios Globo, la aprobación de Dilma retrocedió el 2 por ciento frente a otro sondeo conocido hace 9 días, de Datafolha, lo cual indica que la representante del Partido de los Trabajadores (PT) preserva el grueso de su electorado cautivo ubicado desde hace meses en la franja del 34 al 38 por ciento.

En el tercer lugar, con el 19 por ciento, cuatro menos que en la medición anterior, aparece el senador Aecio Neves, del Partido de la Socialdemocracia Brasileña, apadrinado político del ex gobernante Fernando Henrique Cardoso (1995-2003).

Aunque la comparación de encuestas realizadas por empresas diferentes supone un margen de error, lo que surge de cotejar la de Ibope, presentada ayer, y la de Datafolha (el lunes 18) es que algunos electores de la mandataria habrían emigrado hacia Marina, devota de la Asamblea de Dios, quien también captó el apoyo de los votantes evangélicos, ya que el candidato Pastor Everaldo bajó del 3 por ciento al 1 por ciento.

Y hubo una nítida merma de los votos nulos y en blanco que ahora son el 7 por ciento, cifra que en principio señala que parte de los descontentos que se manifestaron en junio de 2013, la más concurrida ola de protestas desde los años ’90, elegirían a Marina, la ex ministra de Medio Ambiente durante el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva. El repliegue de Rousseff fue menos abrupto de lo que llegaron a pronosticar algunos editorialistas de derechas erotizados ante la tempestad desatada por Marina, considerada por como la “verdadera anti Dilma”.

La repentina heroína del bloque conservador se convirtió en candidata poco después de la tragedia aérea que mató al ex candidato Eduardo Campos, del Partido Socialista Brasileño, cuando volaba hacia un acto proselitista en el litoral de San Pablo.

Campos murió el 13 de agosto cuando contaba con sólo el 9 por ciento y la campaña se presentaba poco menos que soñolienta dado que Dilma tenía el 38 por ciento, un porcentaje que tendía a ampliarse con el ingreso de Lula en la campaña, con lo cual no se descartaba una victoria en la primera vuelta del 5 de octubre.

La Policía Federal investiga si el Cesna valuado en 7,5 millones de dólares a bordo del cual viajaba el ex dirigente socialista fue comprado con dinero sucio, tema sobre el cual Marina evitó dar explicaciones.

Desde las exequias del ex candidato, transmitidas durante horas por televisión, aumentó la exposición mediática de una Marina sinceramente abatida, un ingrediente emocional que seguramente alimentó su popularidad, pero que tal vez se desinfle en las próximas semanas. Aunque nadie espera que su aprobación caiga en picada.

Lo que cuenta, a un mes y medio de los comicios, es que la impensada aparición de Marina Silva como aspirante a la presidencia instaló una campaña disputadísima con final abierto.

La única proyección razonable, a partir de los dos sondeos recientes, es que el futuro mandatario de Brasil surgirá en el ballottage del 26 de octubre porque se tornaron lejanas las chances de una victoria de Dilma en el primer turno.

El relevamiento de Ibope de ayer indicó que si hay segunda vuelta la vencedora sería Marina Silva con el 45 por ciento frente al 36 por ciento de Dilma Rou-sseff.

A la par de esta andanada de datos y especulaciones surgen algunas certezas, que ya se insinuaban desde la muerte de Campos. Que la primera víctima es el maltrecho Aecio Neves. El senador socialdemócrata dejó de ser el nombre más confiable del mercado, que ahora se ha volcado hacia la dirigente ecologista como lo anunció días atrás Maria Alice Setúbal, heredera de la dinastía que controla al Banco Itaú, mayor entidad financiera privada del país.

Tales simpatías se comprueban no sólo en las palabras de la señora Setúbal, coordinadora del programa de gobierno y, según ella misma lo delantó, eventual ministra en un gabinete de Marina.

El lunes, cuando los operadores recibieron señales de que la adversaria de Dilma había subido nuevamente en un sondeo, la Bolsa de Valores creció 2,2 puntos y las acciones de Petrobras mejoraron el 5 por ciento.

Esto porque en la city paulista consideran necesario un “ya basta” al ciclo de gobierno del PT, iniciado en 2003, y en particular a la política económica “intervencionista y estatista” de Dilma.

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