Defensa del Cusco
Yorka Gamarra
En lugar de burlarse y cuestionar las decisiones del Cusco, sus críticos deberían investigar la historia y realidad actual de una región que hoy les genera tantos dolores de cabeza. Ninguna declaración rencorosa, podría agraviar a los cusqueños.
Ninguna declaración rencorosa, podría agraviar a los cusqueños. En vez de querer burlarse y cuestionar las decisiones que ha tomado el Cusco, como han pretendido hacer recientemente cierto ex alcalde distrital y otros que le hacen coro, deberían darse el trabajo de investigar el pasado y el presente de la Región que les está dando dolores de cabeza. Vamos a intentar explicar lo que se respira en Cusco y, de esa manera, contribuir con el fortalecimiento de la autoestima nacional para hacernos ver cuán grande y complejo es el país y cuánto podrían aprender algunos opinólogos, acercándose un poquito al día a día de los cusqueños.
Hay algo que se siente en el Cusco, algo que se respira, casi sin uno darse cuenta: la solidaridad, el sentido de comunidad para afrontar los problemas, que va de la mano con el orgullo, el amor por la historia y por los personajes que la han construido, así como el respeto al otro y a uno mismo.
La formación en los hogares se desarrolla principalmente y, sin siquiera proponérselo, desde el pensamiento crítico y la dialéctica. En la sobremesa de las familias se conversa, se debate y se cuestiona. La política no es ajena a la vida diaria. Es, como respirar. Sucede lo mismo en los colegios y las universidades. Los maestros y estudiantes, argumentan, crean ideas y, claro, hablan y hacen política.
Así ocurre generación tras generación. No hay nada que puedan hacer para evitarlo. La lectura, el ajedrez, el ciclismo, el box, el atletismo: con varias medallas de oro, plata y bronce en campeonatos sudamericanos; la gimnasia, el Cusco es Pentacampeón Nacional de esta disciplina y ostenta varios títulos latinoamericanos; la música, la escritura, el teatro, el cine, son algunas actividades que se practican en la cotidianidad. Me olvidaba, el Cienciano del Cusco, es el primer y único club peruano que ha ganado la Copa Sudamericana y la Recopa Sudamericana, para alegría de todos.
A todo ello, se suma el orgullo de sentirse herederos de la cabeza de la civilización más importante del Continente, junto con la Maya y la Azteca. Pero, solo eso no termina de explicar las razones del Cusco. El pensamiento en el Cusco, ha sido tallado en cientos de años, pero, no ha vivido detenido en el tiempo y tampoco encerrado en sí mismo.
El Cusco, ha sido punto inicial de ideas y hechos que han movido el tablero en varios momentos de la historia del Continente.
Hablemos del Inka Garcilaso de la Vega, quien convirtió la memoria del mundo andino en una obra literaria e histórica de alcance universal y
que es mencionado por la Biblioteca Nacional del Perú como “El príncipe de los escritores del Nuevo Mundo” y como “El primer mestizo de personalidad y ascendencia universal que alumbró América”.
Citemos ahora, al acontecimiento que Sinclair Thomson, de la Universidad de Nueva York, llama el desafío más poderoso al dominio español en la América colonial: la Rebelión de José Gabriel Condorcanqui y Micaela Bastidas Puyucahua en 1780, como el hecho que remeció las estructuras políticas, sociales y administrativas del orden colonial del Continente. Aboliéndose, como consecuencia de ella, los repartos forzosos de mercancías, e implantándose las intendencias, que reemplazarán a los corregimientos, además de la creación de la Audiencia del Cusco, fortaleciéndose así la administración judicial del sur andino.
En el siglo pasado, tuvo lugar en el Cusco, otro hecho histórico de gran magnitud: el movimiento por la Reforma Universitaria. En 1909, tuvo lugar, en la Universidad Nacional San Antonio Abad, el nacimiento de un gran movimiento por la Reforma Universitaria, nueve años antes de la célebre Reforma Universitaria de Córdoba-Argentina de 1918.
Pero, si hay un acontecimiento que ha cambiado la estructura social, política y económica del país en el siglo pasado y ha tenido al Cusco como centro determinante, ha sido la Reforma Agraria que, al margen de quienes la denostan, ha significado la modernización económica del Perú, medio siglo después de la reforma agraria mexicana.
Hablemos sobre la cultura. El oxígeno en el Cusco sabe a cultura. Pero, no me referiré a la herencia cultural del imperio Inka que, no es necesario ni mencionarla porque, es omnipresente.
Aludiré más bien, por citar algunas manifestaciones, a la Escuela de Pintura Cusqueña, nacida en los siglos XVII y XVIII que, según especialistas, es quizá la más importante de la américa española. Esta, tuvo continuidad en el crecimiento de la pintura mural y del arte barroco mestizo y, en años más cercanos, tiene a artistas de la talla de Mérida, Olave y Mendivil, por citar solo a algunos, cuyas obras se exhiben en museos de todo el mundo.
Pero, el barroco no ha estado presente sólo en la pintura cusqueña, lo ha estado también en la música, y ha concebido extraordinarias composiciones de las que resaltaremos solo una: el himno “Hanaq Pachaq Cusicuynin” (siglo XVII), fruto de una pensada y dedicada adaptación del barroco europeo a las expresiones poéticas y musicales del Cusco, dando como resultado una pieza de excepcional valor artístico e histórico. Primera obra polifónica coral impresa en América. Si existe una pieza digna de mencionarse como representante del barroco latinoamericano, es esta.
El indigenismo es otro acontecimiento que ha cambiado al Perú y que ha tenido en el Cusco uno de sus centros de elaboración de ideas.
Para ir concluyendo, mencionaré tres hechos económicos ocurridos en el Cusco que han cambiado el rostro del país, de Lima principalmente, en la segunda mitad del siglo pasado y, que todavía sostienen gran parte de los ingresos del erario nacional: el descubrimiento del gas de Camisea y el consecuente cambio de matriz energética en millones de hogares e industria del país, la explotación de minerales en las Bambas que comprende territorios de Cusco y Apurímac y el turismo nacional que ha consolidado su crecimiento a partir del Cusco, no de Lima.
Gustavo Pérez Ocampo, enorme poeta cusqueño, escribe:
“Mi ciudad fue creada —fatalidad o designio— de las primeras gredas i milagros del mundo: tal es la brujería de su cielo i la rumorosa teoría de su paisaje.
Pero, mi ciudad, es también el pecado mortal de Dios, porque en lugar de crear un alero jubiloso de cristal i alas creó una ciudad de piedra i chachacomo, de sueños i tempestades…”
Espero haber respondido a quienes pretenden cuestionar los rumbos que tomamos los cusqueños. Respirar lo que se respira en Cusco es lo que le hace falta a ciertos opinólogos.
*Abogada, periodista, magister en Ciencia Política, especialista en conflictos sociales y comunicación.