De la Espriella, el abogado mediático admirador de Trump que quiere gobernar Colombia

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Pablo Rodríguez

Abelardo de la Espriella es hoy el nombre fuerte de la derecha dura colombiana rumbo a la Casa de Nariño. Viene del mundo de los juzgados, los medios y los grandes clientes, y promete gobernar con “mano de hierro” al estilo Bukele y Milei.

Durante años fue un abogado penalista muy visible, especializado en casos de alto impacto y clientes poderosos. Fundó su propio bufete y se movió entre empresarios, políticos y celebridades, construyendo una imagen de éxito, lujo y provocación pública.

Uno de los episodios que hoy más lo persigue es su vínculo profesional con Alex Saab, el empresario y ex ministro venezolano deportado por Delcy Rodríguez a Estados Unidos. Su firma representó a Saab durante años, mientras en público De la Espriella se declaraba enemigo del chavismo, algo que sus rivales explotan para hablar de doble discurso.

El último domingo dio el gran golpe político: ganó la primera vuelta con más de 10 millones de votos y quedó primero de cara al balotaje. Enfrentará a Iván Cepeda, candidato de la izquierda del Pacto Histórico, en una segunda vuelta que se perfila como un choque frontal entre mano dura y progresismo.

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Quiénes los respaldan

Aunque él se vende como un outsider que combate al “establecimiento”, alrededor suyo se han alineado clanes regionales y figuras de gobiernos de Uribe, Santos y Duque. Habla contra “las castas políticas”, pero recibe apoyos de sectores tradicionales que ven en él la opción más viable para frenar a la izquierda.

De la Espriella intenta marcar una línea: dice que acepta apoyos, pero que no hará “alianzas” clásicas con repartos de cargos y burocracia. Su mensaje es simple: todos los que quieran sumarse a su proyecto son bienvenidos, pero sin imponerle condiciones ni cuotas de poder.

La figura de Álvaro Uribe atraviesa su carrera. De la Espriella afirma que ha sido su defensor por más de una década y se define, incluso, como “más uribista” que varios jefes del Centro Democrático. Al mismo tiempo, busca mostrarse con vuelo propio, sin quedar reducido a un simple emisario del expresidente.

En el plano ideológico, se ubica claramente junto a personajes como Javier Milei y Nayib Bukele. Admira la “mano dura” salvadoreña y el discurso antisistema del argentino, y promete cárceles más duras, Estado más pequeño y una guerra frontal contra lo que llama “progresismo corrupto”.

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Protegido de las élites

Esa combinación genera un contraste fuerte: en el relato, es el candidato que viene a romper con todo; en los hechos, lo rodean buena parte de las élites que han gobernado Colombia en las últimas décadas. Sus críticos lo presentan como un “antiestablecimiento” sostenido por el propio establecimiento; sus seguidores responden que lo importante no es quién lo apoya, sino que cumpla la promesa de imponer orden.

Con pasado polémico como abogado de Alex Saab, la sombra permanente del uribismo y la admiración abierta por Milei y Bukele, Abelardo de la Espriella llega al balotaje como un candidato que despierta entusiasmos intensos y temores profundos. Su oferta es clara y sin adornos: autoridad, castigo y ruptura con la política de siempre, aunque la política de siempre lo acompañe desde atrás.