“De dignidad se trata ¡sí de dignidad!” (*)
José Félix Rivas Alvarado
Hoy 4 de febrero, el chavismo celebra el Día de la Dignidad Nacional. Es propicio hacer un balance nacional de cómo está afectada esa dignidad. Tal tipo de dignidad no debe limitarse a un sector político de la sociedad, porque es -precisamente -una dignidad “nacional”. Por favor, no seguir haciendo esta contabilidad sólo con los que dicen pertenecer al PSUV o los que se visten con una franela roja. Todos somos Nación. Simón Bolívar no es propiedad privada.
No se debe seguir confundiendo partido, con gobierno, ni con las instituciones del Estado, ni con el pueblo. Los intereses nacionales trascienden a las partes que conforman esta realidad. La Nación es algo más que la suma de las partes, es la unión y es la fusión a través de intereses comunes. Hay intereses comunes, como los intereses de clase que unen, por ejemplo, a los sectores populares/trabajadores. Por el contrario, hay intereses de clase que coinciden metabólicamente con intereses anti-nacionales.
Desde los tiempos de Bolívar, un sector de la población eran los “realistas” (así se denominaba en Venezuela a los que estaban a favor de l
a corona española). Mientras otros, sectores socio políticos, querían darle a esta geografía forma de Nación, es decir: territorio político/institucional independiente y soberano (como República). Estos último eran los patriotas. Patriotas y realistas, no tenían intereses nacionales coincidentes. Unos, los patriotas defendían la creación de la nación que después se llamó Venezuela, y los realistas defendían los intereses nacionales de los colonizadores. Por eso, hay que sospechar de aquellos que siguen repitiendo que la “madre-patria” es España.
En este momento, esta corriente histórica-social se resume en dos bandos: o eres patriota o eres imperialista. Según la matemática moderna, los pro-imperialistas (colaboradores, socios, representantes, aduladores,etc) son elementos que pertenecen al mismo conjunto: el anti-patriótico, el anti-nacional, el imperialista.
La dignidad nacional desde la mirada de los nacionales:
Hace un mes, violaron a la madre*/padre Patria (bombas asesinas te despertaron). Secuestraron a dos ciudadanos que representaban a dos de los poderes públicos (el ejecutivo y el legislativo) y los mantienen como rehenes al mismo tiempo que el poder militar más grande del mundo mantiene como rehén a la República. Un bloqueo naval que le impedía exportar su principal fuente de divisas y que pretende condicionarle el origen de las compras en el exterior (las importaciones)
La dignidad nacional desde la mirada de tu familia:
Entraron en tu casa en la madrugada (como las bestias de las tinieblas), violaron tu sagrado hogar, secuestraron a dos familiares (las cabezas de la familia); los mantienen como rehenes (bajo amenaza) y exigen que les entregues todas tus riquezas. Afuera de tu casa, mantienen a una
banda de malandros, matarifes, sicarios, corsarios, pedófilos…amenazándote y controlando tus salidas al mercado (para comprar y vender), tus idas a la escuela o al hospital.
La dignidad nacional en nuestro barrio o comunidad
Llegaron en la madrugada, vestidos de camuflaje, con armas ultramodernas, se llevaron ilegalmente a dos de los principales dirigentes (electos) de la comuna, del barrio, del caserío, de la población. Violando todo procedimiento legal, nacional e internacional. Tal vez tú no votaste por esos directivos, y tal vez no te caían bien. Pero no puedes estar de acuerdo que vengan de esa forma, a tu barrio, a faltarnos el respeto, secuestrando y matando a vecinos porque querían apropiarse de sus casas o de sus tierras.
Bandas armadas de mafiosos o terratenientes, con el poder que proporcionan las armas en manos de dominadores y, lamentablemente, con la rastrera colaboración de algunos que fueron vecinos, mantienen un acoso permanente. Tal vez no simpatizas con los secuestrados ¡pero son parte de nuestra vecindad! ¡Nuestro barrio se respeta!

La defensa de la dignidad nacional implica lograr la unidad de voluntades nacionales. La dignidad nacional es lo único que estos corsarios no pueden robarse. Paciencia estratégica y conciencia histórica. Hay que trabajar duro para socializar la dignidad nacional. Hoy tenemos que lograr que, como aquel 4 de Febrero de 1992, el “Por ahora” sea compartido por la mayor parte de la población;sea compartido por la voluntad popular nacional.
(*) “De dignidad se trata ¡sí de dignidad!”, así decía parte de una canción de Gloria Martí
*Economista y docente universitario