Cómo se posicionaron los países árabes en la guerra de Irán y por qué están divididos

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Helena Margarit-Público

Por ahora, la posición de los países de Oriente Medio se puede dividir en tres bloques, aunque son asimétricos, fluctuantes y escapan del lenguaje habitual de “a favor” o “en contra”. Por un lado, las monarquías del Golfo están más alineadas con Estados Unidos, en gran medida porque ven cómo esta guerra afecta a la imagen de países prósperos y modernos que llevan tanto tiempo construyendo, además de los efectos a largo plazo que podría tener en sus infraestructuras petroleras y gasísticas.

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Combatiente de Hamas

La división suní-chií no actúa como motor de los conflictos en Oriente Próximo, sino más bien como su consecuencia. Cuando la región entra en combustión, la fractura reaparece como lenguaje político inmediato, como marco recurrente de interpretación. Las élites la instrumentalizan para movilizar a sus poblaciones, justificar alianzas e, incluso, legitimar la violencia.

Sin embargo, las raíces de estas disputas suelen encontrarse en desigualdades socioeconómicas, intereses de poder o tensiones territoriales que tienden a prolongarse por la intervención y los intereses geopolíticos de potencias externas. Pese a ello, Occidente cae a menudo en la retórica de buscar respuestas étnicas y religiosas. Una simplificación que contribuye a desdibujar las causas estructurales.