Fusilar el odio desde la ternura
Kintto Lucas
Esa ciudad no tiene mar. ¿Y cómo es posible que una ciudad sin mar haga olas? Que el mar inunde calles y veredas. Que el silencio grite en medio de los truenos. Que miles de rayos estallen en las llaves y alumbren de colores el amanecer. Que una tempestad crezca desde el horizonte y miles de carpas de colores se instalen en la conciencia del sol, de Sol, para proteger la alegría. Que suban o bajen de cada barrio tantos ríos como gente buscando el mar. Que la Cibeles explote las entrañas de la ciudad…