Cambia, ¿nada cambia?

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Álvaro Verzi Rangel

Bolivarianos y antichavistas, amén de los analistas internacionales, esperaban que Maduro hablara de la posibilidad de una nueva devaluación, de restringir los subsidios o de elevar el precio de la gasolina, pero el publicitado “sacudón” no pasó de fusionar algunos ministerios, crear nuevas vicepresidencias. Mientras, los sectores conservadores (dentro y fuera del chavismo), con gran apoyo de la banca trasnacional, tratan de imponer un ajuste neoliberal.

Fue un nuevo “enroque” político entre la misma gente y el ingreso de más militares al gabinete, sin anunciar decisiones en materia de política económica. No hay caras nuevas con ideas distintas.

De nuevo las expectativas creadas por el mismo gobierno desde hace tres meses que anunció cambios drásticos dentro de la Revolución, dejaron molestos tanto a la oposición democrática como a varios sectores del chavismo, quienes han coincidido en cuestionarle afirmando que no fue un cambio verdadero ya que la mayoría de los ministros fueron ratificados en sus cargos, mientras otros sólo fueron cambiados de una cartera a otra, y en vista de que no se dieron cambios económicos sustanciales.

Los enroques más llamativos son los de Rafael Ramírez, quien deja Pdvsa, el ministerio de Petróleo y Minería y la vicepresidencia económica para pasar a la Cancillería y a la vicepresidencia de soberanía política, una especie de coordinador de los ministerios de Exteriores, Interior, Defensa y Comunicaciones, y en el de Elías Jaua que dejó la Cancillería para ocupar la nueva vicepresidencia del Socialismo Territorial y al Ministerio de las Comunas.

Hay quienes interpretan que lo que sucedió con Elías Jaua, al salir de la cancillería y entrar al área de las comunas, es un mensaje de fortalecimiento de un eje político muy relevante dentro de la revolución, el de la construcción del poder comunal.
Hace dos semanas el propio Maduro había asegurado que Ramírez «seguirá al frente de la Vicepresidencia Económica». Una hipótesis señala que ahora Maduro lo «neutraliza» poniéndolo más cerca de él y más lejos de la «chequera petrolera», otra que con Ramírez un poco lejos del área económica, se enfrían algunas de sus propuestas, como el aumento del precio de la gasolina.

Ramírez continuará con la diplomacia petrolera, las negociaciones con socios como China, que tienen en él a su principal interlocutor y quizá la venta de CITGO, la filial de Pdvsa en EEUU, de la mano de la trasnacional financiera francesa Lazard . Pero no estará a cargo de las reformas económicas internas ni las medidas de ajuste que alguna vez insinuó que tomaría.
Algunos hablan de redistribución del poder entre los actores políticos del gabinete, dado que Maduro se sustenta en una especie de cogobierno en el que las facciones lo apoyan en la medida en que éste reparta la torta del poder. «Ya el objetivo no es la construcción del socialismo sino el mantenimiento de cuotas de poder de quienes estén en el Gobierno», afirmó el analista Nicmer Evans.

La concentración de poder que tenía Ramírez (presidencia de PDVSA, Ministerio de Energía y Petróleo y Vicepresidencia Económica), ahora se reparte entre tres sectores: los militares, la familia Chávez y el propio Ramírez, pues Eulogio del Pino es uno de sus más cercanos colaboradores, señalan otros analistas.

Para Toby Valderrama, sin embargo, “al Ministro Ramírez – el más fiel de los leales hijos de Chávez – se patea de sus responsabilidades cruciales y se le da un premio de consolación, un maquillaje a la verdadera maniobra, en eso quedó el «sacudón»: sacar a Ramírez. Así se matan dos pájaros, se tiene un chivo expiatorio y se borra el legado de Chávez, que no deja dormir tranquilos a los socialadecos” (socialdemócratas).

De todas formas, no se vislumbran cambios reales, más allá de los pocos nombres nuevos y la nueva cuota de poder de los militares. “Hoy hemos instalado la nueva vicepresidencia económica, ya hemos fijado la agenda”, precisó el mandatario al tiempo que aseguró que “los cambios han sido necesarios para tener un Gobierno más eficiente, más popular”, aseguró el mandatario venezolano.

En la cartera de Energía queda como titular Asdrúbal Chávez, primo del fallecido comandante Hugo Chávez y al frente de PDVSA se consolida uno de los hombres de Ramírez, Eulogio del Pino. El general Marcos Torres ahora pasa a ocupar la vicepresidencia económica desde el ministerio de Economía, lo que se ha interpretado como una nueva “cuota de poder” en el eje central de la economía, entregada al sector militar.

El Ministerio del Comercio será asumido por Isabel Delgado, al Ministerio de Transporte Acuático y Aéreo llega el mayor general de la Aviación, Giuseppe Yoffreda, mientras que Alimentación ahora estará dirigida por el coronel Yván José Bello que se venía desempeñando como presidente de la red de mercados del Estado. En la cartera de Agricultura y Tierras fue designado José Luis Berroterán, y la nueva ministra de Salud será Nancy Pérez.

Maduro está dosificando los anuncios. Sin duda, con el fantasma del Caracazo de 1989 en la memoria, Maduro está dosificando los anuncios, tratando de marcar diferencias con el Gran Viraje neoliberal del gobierno de Carlos Andrés Pérez. Trata de borrar el concepto de “paquetazo”, del “shock” del imaginario colectivo, tratando de evitar un incremento del malestar y eventuales hechos de conflictividad social. La insistencia comunicacional del gobierno es demostrar que la revolución está trabajando, buscando las mejores soluciones
En materia de fondo y con referencia a las acciones para atender la crisis, no hay nada más que unos anuncios del presidente. Maduro anunció que se abrirá una cuenta única en el Banco Central de Venezuela (BCV), para fortalecer las cuentas internacionales del país, “parte de las políticas financieras para seguir fortaleciendo las cuentas nacionales, para seguir elevando la capacidad de la economía venezolana en el manejo de las divisas”. En cuanto al impulso para las empresas privadas, dijo que van a “relanzar el fondo especial para la ofensiva económica, con 500 millones de dólares para la inversión inmediata en proyectos industriales, turísticos; y tres mil millones de bolívares para impulsar varios proyectos del sector privado”.

El presidente señaló además que el nuevo gabinete va a poner en marcha “cinco revoluciones. Estos son entonces un conjunto de ajustes, cambios sumamente necesarios para colocar en su justa dimensión las tareas de este momento histórico, las tareas, las cinco grandes tareas, de las cinco revoluciones que estoy convocando a todo el país”, dijo Maduro. Abarcan varios items: materia económica, del conocimiento, en las misiones sociales, en la política del Estado, y la del socialismo en lo territorial.

Así, Maduro retoma los «Cinco Motores de la Revolución» promulgados en 2006 por Chávez, para dar idea de que se continúa el proyecto «revolucionario”.