Refinerías clave bajo fuego agravan aumentan precio del petróleo a niveles históricos

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El alza del Brent sobre 112 dólares y del WTI hacia los 97 se explica ahora también por ataques directos a algunas de las principales refinerías y polos energéticos del Golfo y del Mediterráneo oriental, en un conflicto que ya involucra militarmente a Irán, Israel y Estados Unidos. Las agresiones cruzadas a estos activos estratégicos han reforzado la prima de riesgo en los precios del crudo y del gas, y han llevado la brecha entre ambas referencias a máximos de más de una década.

Entre las instalaciones más afectadas figura la refinería de Ras Tanura, la mayor de Arabia Saudita y propiedad de Saudi Aramco, que sufrió un ataque con drones atribuido a Irán y debió detener parcialmente sus operaciones como medida de seguridad. En Kuwait, las autoridades confirmaron impactos de misiles y drones sobre dos grandes unidades de refinación, lo que obligó a reducir temporalmente la actividad y elevó la preocupación por la capacidad exportadora del emirato.timesofindia.

Irán también lanzó misiles y drones contra infraestructuras de gas y derivados en Qatar y Emiratos Árabes Unidos, incluidos el gran complejo gasero de Ras Laffan y plantas en las zonas de Habshan y Bab, claves para la oferta regional de gas natural licuado. En paralelo, explosiones y daños fueron reportados en instalaciones iraníes como la isla de Kharg, principal terminal de salida de su crudo, y en el área del gigantesco yacimiento South Pars, blanco de ataques previos de Israel.

En Israel, la refinería de Haifa, la mayor del país, redujo operaciones y reportó daños menores tras el impacto de misiles y drones lanzados desde Irán, según autoridades locales. Aunque los gobiernos insisten en que los siniestros han sido contenidos, la concatenación de ataques sobre instalaciones en Arabia Saudita, Kuwait, Qatar, Emiratos, Irán e Israel ha provocado cierres parciales y paradas preventivas que el mercado interpreta como riesgo real de disrupciones de oferta.

Estados Unidos participa como parte beligerante en esta escalada, con operaciones conjuntas con Israel sobre objetivos en territorio iraní, incluidos algunos vinculados al sector energético, y con bases militares propias en la región que han sido a su vez objeto de ataques con misiles y drones. “Los ataques de Irán, Israel y Estados Unidos contra instalaciones petroleras y gasíferas han convertido a la infraestructura energética en un frente de guerra más”, sintetizó un informe del Pentágono sobre el conflicto.