Brasil investiga apoyos de EEUU e Israel para la huida de Bolsonaro
Victoria Korn
La Policía brasileña investiga si colaboradores vinculados con Estados Unidos e Israel ayudaron a Flávio Bolsonaro a salir de Brasil rumbo a territorio estadounidense tras su derrota electoral, pese a la prohibición judicial de abandonar el país. Las pesquisas buscan esclarecer quién organizó el traslado, cómo se financió y qué papel tuvieron los posibles apoyos extranjeros. La participación de los gobiernos de esos países no está demostrada.
El punto de partida de la investigación es la restricción que pesaba sobre el senador e hijo mayor del expresidente Jair Bolsonaro. El magistrado del Supremo Tribunal Federal Alexandre de Moraes le había ordenado entregar sus pasaportes personal y diplomático y le había prohibido salir de Brasil. Según información de CNN Brasil recogida por la agencia Anadolu, la Policía Federal no encontró registros de su paso por los controles migratorios brasileños.
La reconstrucción difundida por esos medios sitúa la salida el martes 27 de octubre, a través del puente Tancredo Neves, que conecta Foz do Iguaçu con la ciudad argentina de Puerto Iguazú. Bolsonaro habría cruzado acompañado de su esposa y sus dos hijas. Desde Argentina, la familia abordó un avión privado operado por Baires Fly, que hizo una escala de reabastecimiento en Guayaquil, Ecuador, antes de llegar a Florida.
Los vínculos bajo investigación
La pista relacionada con Israel apunta a un antiguo integrante del Mossad, el servicio de inteligencia exterior israelí. HispanTV, que cita un reporte de The Washington Post basado en un alto funcionario brasileño anónimo, señala que el exagente fue visto siguiendo el vehículo de Bolsonaro. Otra versión, atribuida a CNN Brasil, sostiene que viajó en la misma furgoneta. Aunque los relatos difieren sobre su ubicación durante el recorrido, ambos lo vinculan con el traslado; su función y las personas para las que actuaba siguen sin esclarecerse.
La conexión estadounidense incluye señalamientos sobre Jason Miller, asesor cercano al presidente Donald Trump. De acuerdo con la reconstrucción publicada por Ynet a partir de información de The New York Times, Miller mantuvo contactos con Eduardo Bolsonaro, hermano del senador, y estuvo relacionado con la contratación del avión. Estos reportes sitúan las pesquisas en el entorno político de la familia Bolsonaro y sus aliados, sin acreditar por sí mismos una operación del Gobierno estadounidense.
Washington negó haber organizado la salida. El secretario de Estado, Marco Rubio, afirmó que Estados Unidos no intervino directamente y explicó que Bolsonaro ya contaba con una visa y que Trump decidió permitirle ingresar al país. Esa negativa deja abiertas las preguntas sobre los posibles apoyos particulares que recibió antes de llegar a territorio estadounidense.
La ruta argentina y la respuesta de Bolsonaro
Argentina también forma parte de las indagaciones por haber sido territorio de tránsito y punto de partida del vuelo privado. La Cancillería brasileña convocó a la encargada de negocios argentina para pedir explicaciones. El canciller argentino, Pablo Quirno, negó que su gobierno hubiera recibido una solicitud formal en esos términos. Las versiones contrapuestas añaden una dimensión diplomática a la investigación, sin establecer una colaboración oficial argentina.
Bolsonaro, por su parte, sostiene que abandonó Brasil por temor a ser detenido por sus opiniones políticas. En la entrevista con The Washington Post reseñada por HispanTV, cuestionó el funcionamiento de las instituciones brasileñas y evitó explicar la ruta seguida o aclarar si recibió ayuda de funcionarios estadounidenses. Su versión presenta la salida como una respuesta a una persecución política, mientras las autoridades investigan cómo abandonó el país pese a las restricciones judiciales.