Bachelet evalúa nombres para su próximo gabinete, en medio de la crisis de credibilidad de su mandato

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Télam

La presidenta de Chile definirá de acá al viernes quiénes de sus ministros seguirán en sus cargos tras haber pedido anoche la renuncia de todo el gabinete como respuesta a la crisis de credibilidad que atraviesa su segundo mandato.

 

“Este es el momento de hacer un cambio de gabinete”, anunció por sorpresa anoche Michelle Bachelet, en el programa “Qué le pasa a Chile”, aunque hoy temprano ya había un ratificado: el ministro de Relaciones Exteriores, Heraldo Muñoz, en La Haya defendiendo los argumentos chilenos frente a la Corte Internacional de Justicia ante la demanda de Bolivia, se quedará en el lugar.

«En el caso del canciller, la Presidenta tiene una muy buena evaluación de su desempeño, particularmente del rol que ha cumplido coordinando al equipo que representa a Chile en La Haya; por lo tanto está ratificado en su cargo”, explicó el secretario general de Gobierno, Álvaro Elizalde, en el Palacio de La Moneda. Aclaró, además, que los demás ministros deben seguir trabajando hasta que la mandataria lo decida.

Bachelet salió hoy a pedirle a la clase política y empresarial que se conduzca con transparencia y probidad para recuperar la confianza de los ciudadanos. “Nuestros compatriotas esperan que los dirigentes y empresarios estemos a la altura de los nuevos tiempos y que aportemos a la obra común de construir el país unido, que dialoga, pero por sobre todo se rige por los más altos estándares éticos y legales», remarcó.

En la reunión de la Cámara Chilena de la Construcción, la presidenta juzgó que si se logran esas conductas, se conseguirá de la ciudadanía “la legitimidad y la confianza que darán un mejor ambiente para la democracia y el crecimiento económico”.

Entre quienes la escuchaban estaba parte del gabinete ahora renunciado: la titular de la Secretaría General de la Presidencia, Ximena Rincón, y los ministros de Trabajo y Previsión Social, Javiera Blanco; Obras Públicas, Alberto Undurraga; Vivienda y Urbanismo, Paulina Saball; Minería, Aurora Williams; Energía, Máximo Pacheco, y Desarrollo Social, Fernanda Villegas.

El anuncio de que la presidenta se tomará 72 horas para decidir «quiénes se quedan y quiénes se van» del gabinete fue en general bien recibido.

La ministra Rincón se declaró “tranquila” ante la noticia y avisó que seguiría “trabajando, porque hay mucho mucho que hacer”. También los ministros Undurraga y Pacheco anticiparon que continuarán sus agendas ya programadas.

El apoyo hacia la mandataria no demoró en llegar desde su propio sector, a través del ex presidente Ricardo Lagos, quien, en el seminario “Comienza el camino hacia la nueva Constitución”, remarcó que no veía “por qué un cambio de gabinete pueda generar algún tipo de incertidumbre”, cuando los ministros “siguen en sus cargos hasta que no se les acepte la renuncia”.

En tanto, para el presidente de la Democracia Cristiana (DC) -integrante de la oficialista Nueva Mayoría-, Jaime Pizarro, el anuncio es “una señal que puede ayudar a recuperar la confianza y la credibilidad”.

“Vamos a colaborar en todo lo que ella nos pida; la facultad de poner, de cambiar, sacar o mantener a los ministros es de ella; a mí me parece muy oportuno y creo que la señal que se entrega al país puede ayudar a generar condiciones para que avancemos seriamente, sobre todo en materia de recuperar confianza y credibilidad”, subrayó Pizarro.

El presidente del Partido Comunista (PC), Guillermo Tellier, se manifestó confiado en que la presidenta “mantenga el rumbo de las reformas y que se refuerce el cumplimiento del programa (…) el cambio de ministros tiene esa expectativa en la ciudadanía”. “Pensamos que tanto los partidos de la Nueva Mayoría como el movimiento social deben defender el proceso de reformas en curso”, evaluó.

Desde la oposición, las opiniones no fueron críticas sino más de bien de sorpresa, como la del titular de la derechista Unión Demócrata Independiente (UDI), Hernán Larraín, quien consideró “prudente que la Presidenta haga las evaluaciones, porque tiene la oportunidad de hacer un cambio significativo”.

En tanto, desde el partido del ex presidente Sebastián Piñera, Renovación Nacional, se manifestó el deseo de que el cambio pueda hacerse en el plazo estipulado. “La presidenta, con su nuevo gabinete, debería recuperar su agenda, y los cambios deberían concretarse lo más rápido posible; ojalá en las próximas 24 horas”, indicó el titular partidario, Cristián Monckeberg.

A 14 meses de haber asumido su segundo mandato, Bachelet afronta un período de crisis general de la política chilena producto del emblemático caso Caval, que le costó el cargo como director sociocultural del Palacio de La Moneda a su propio hijo, Sebastián Dávalos, al involucrarse en un controvertido crédito que solicitó la empresa de su esposa, Natalia Compagnon, para la compra de terrenos en la localidad de Machalí.

A este caso se sumaron las denuncias sobre Penta y SQM, empresas que están siendo investigadas por financiamiento irregular a campañas políticas, a partidos tanto de la oposición como del oficialismo.

Esta coyuntura ha mermado la popularidad de Bachelet, que llegó a bajas históricas en su aprobación en las dos encuestas más importantes del país, la de la consultora Adimark y la del Centro de Estudios Públicos (CEP).

En la realizada por Adimark, el rechazo a la gestión de Bachelet llegó a 64 por ciento y se mantiene su índice de aprobación por segundo mes consecutivo en 31 por ciento, mientras en la del CEP, publicada hoy en medio de la sorpresa por el cambio de gabinete, la mandataria llega a su punto más bajo con 29 por ciento de aprobación a su gestión y una desaprobación de 56 por ciento.