Argentina: preparan los condimentos para 2015

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JUAN GUAHÁN|A medida que pasan el tiempo va tomando cuerpo la idea que el ciclo de esta administración, después de 11 años, está llegando a su término. No se trata de una afirmación proveniente de las filas opositoras o de una interpretación subjetiva. arg cris papa cartelQuestion Latinoamérica

Es la opinión del diputado nacional Andrés “Cuervo” Larroque quien tiene la responsabilidad del manejo cotidiano de “La Cámpora”, cuya jefatura ostenta Máximo Kirchner al servicio de la decisión final de su madre y actual Presidenta.

Es sabido el cuidado con el que esta agrupación maneja el tema de las declaraciones públicas de sus miembros o dirigentes, ninguno de los cuales está autorizado a hablar sin el acuerdo de la máxima dirigencia. En ese marco “el Cuervo” dio, hace pocos días, un reportaje al oficialista diario Tiempo Argentino. Allí dejó caer interesantes reflexiones. La principal de ellas fue “No nos preocupa el 2015, no nos preocupa el tema de las presidenciales…nuestro tiempo es otro y los que tienen que hacer otras cosas ahora que las hagan, nuestro proyecto es a largo plazo”. Es sabido que “La Cámpora” es la agrupación kirchnerista por excelencia. Nada de lo que hagan o digan escapa a la decisión de la Presidenta. Ese es el marco dentro del cual deben interpretarse las palabras de Larroque.

Todo lo dicho ¿qué significa? Ni más, ni menos, que el kirchnerismo de “paladar negro” no aspira al triunfo electoral en el 2015. Sus tiempos son otros. Tienen que ver con la expectativa, ya practicada por Carlos Menem respecto de Eduardo Duhalde, de una derrota del candidato justicialista, que tampoco sería de su riñón. No es descartable que el kirchnerismo que tiene un caudal propio que ronda entre el 25 y 30% de los votos pudiera aspirar a una más que difícil segunda vuelta, si pusiera allí su mayor esfuerzo. Pero no parece que ésa sea, en este momento, su prioridad. Además no es descartable que especulen con la perspectiva que la fuerza triunfante tendrá serias dificultades, por concepción y evolución de la situación concreta, de mantener los niveles de vida en los mejores años del kirchnerismo generando la añoranza -por aquellos tiempos- que le permitan volver no lejos en el tiempo, ya con Máximo a la cabeza.

Eso es lo que se puede leer de las mencionadas palabras del dirigente de “La Cámpora”.

Ese objetivo alcanzaría su punto óptimo si, además, la fuerza triunfante no pertenezca a ninguna variante justicialista. Ello es así porque de triunfar alguna de las vertientes del justicialismo (Sergio Massa, Daniel Scioli, Sergio Uribarri, Florencio Randazzo, Julián Domínguez u otro) se “correría el riesgo” que la tendencia al “verticalismo hacia el poder” que tiene el justicialismo le quite fuerzas y poder al kirchnerismo, representado por Cristina y Máximo. En esta estrategia “la Cámpora” es la base organizativa de dicha construcción.

Estos planes, públicamente negados desde el oficialismo, subyacen en muchas de las cuestiones electorales que iremos viendo en los próximos tiempos. La mayoría con la que cuenta el kirchnerismo en ambas Cámaras Legislativas le permiten maniobrar con diferentes variables con vistas a alcanzar lo señalado.

De todas maneras nos son pocas las posibilidades existentes lo que –obviamente- puede producir modificaciones en la situación actual y planes futuros.

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Massa y Scioli

 El rol de las PASO, la presión de los gobernadores

No se puede descartar que al oficialismo le interese sancionar reformas a la norma que establece las elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO). Hoy es imposible predecir si ello ocurrirá o el sentido de las mismas pero es un tema que no se debe descartar.

 Argentina cuenta con 24 distritos electorales, 23 provincias y la Capital Federal. De esos 24 mandatarios hay 14 que cesarán en su mandato y no pueden ser reelectos. Más allá de las diferencias entre ellos, todos aspiran a una salida y futuro dignos, acordes con su actual investidura. Esto no es un dato menor por cuanto presionarán sobre el conjunto de las estructuras políticas a los fines de garantizar los objetivos señalados. Cabe recordar que 11 mandatarios que finalizan hoy forman parte del oficialismo kirchnerista, 8 de ellos son justicialistas.

El futuro del PJ y el kirchnerismo

Resulta obvio que el Partido Justicialista (PJ) no es un santo de la devoción del kirchnerismo. Más bien se trata de un matrimonio de conveniencia, que le sirvió y sirve al kirchnerismo para tener un aparato político fuertemente consolidado, a los fines electorales, en todo el país. También les conviene a los caudillos peronistas que disimulan sus diferencias con el oficialismo nacional a cambio de tener un lugar bajo el paraguas de los presupuestos que se aprueban en la Casa Rosada.

Es por estas razones que el kirchnerismo no pone el mayor de sus esfuerzos por controlar esta estructura partidaria, aunque tampoco quiere que quede en manos de quienes tengan aspiraciones presidenciales. El kirchnerismo ve, en un horizonte no muy lejano, la posibilidad de constituir una fuerza electoral que ya tienen en el Frente para la Victoria (FpV) una base constitutiva.

Por otra ya se avizora la creación de fuerzas kirchneristas no solo independientes respecto al PJ sino también con cierto margen de autonomía frente al propio kirhchnerismo del que forman parte. La idea del Partido Auténtico, promovido desde el Movimiento Evita y que remeda a su semejante de los 70, es una muestra de ello.

 La oposición no peronista

Las diversas variantes de la oposición, no provenientes del justicialismo, tienen dos grandes sueños. Que uno de sus candidatos (Mauricio Macri o quien represente a UNEN) pueda aspirar a una segunda vuelta electoral y que sean realidad aquellos datos que insinúan algunas encuestas, en el sentido que en una segunda vuelta entre un candidato proveniente del justicialismo y otro que no lo sea, la mayoría electoral se podría inclinar por este último.

Tal vez sea por eso que Eduardo Duhalde, preso de aquella frase “yo los traje, yo los saco” quiere asegurarse que no haya segunda vuelta. Para ello auspicia una dificultosa alianza entre Scioli, como candidato a Presidente, y Massa, que debería quedarse con la Provincia de Buenos Aires.

 La gobernabilidad hasta diciembre del 2015

arg docentesNaturalmente que toda esta estrategia descansa sobre el pilar de mantener la gobernabilidad hasta el momento de entregar el mando en diciembre del 2015. La Presidenta, a estos fines se plantea un par de objetivos básicos: Asegurar que la economía no se desmadre, haciendo un ajuste lo más moderado posible y manteniendo un aceptable nivel de consumo. Junto a ello dejar algunos espacios institucionales, fundamentalmente parlamentarios, en manos de la oposición, para mejorar su situación institucional y poder intervenir con mayor eficacia dentro de las internas de las fuerzas opositoras.

En este sentido deben entenderse los problemas actuales del gobierno donde tiene que apelar a notorios incrementos de tarifas de servicios públicos, de los cuales trata de eximir a los sectores más pobres. Lo hace por la necesidad de reducir subsidios, déficit fiscal y demanda de dólares. Esta semana fue el turno de agua y gas. Todavía falta mucho camino por recorrer, por ejemplo el transporte insume 60 millones diarios para contener el valor de los boletos. La cuestión energética y el valor del servicio de luz, están en la gatera de los aumentos.

El oficialismo aspira a pasar “los peores momentos” en estos tiempos procurando que luego lleguen algunos dólares para terminar en alza. De allí la necesidad de alejar el pago a los “fondos buitre” que hoy litigan en Nueva York.

No pagar el incremento a los bonos que están atados al crecimiento del PBI (más de 3 mil millones de dólares), por eso acaba de anunciar –saludablemente- que en el 2013 el crecimiento no llegó al 3,2% que era el piso a partir del cual debía pagar. En febrero el INDEC había informado de un crecimiento del 4,9%, ahora reducido al 3%. Algunos de esos bonos perdieron más del 50% de su valor en cuestión de horas provocando que nerviosos transeúntes de los pasillos del poder tuvieran que dar explicaciones a ignotos llamados telefónicos por esa medida y sus efectos. El arreglo con el “Club de París” sigue siendo un punto neurálgico para aspirar a recibir fondos.

No son pocos los interesados que esos recursos lleguen pero no ahora para que el gobierno no pueda arribar en buenas condiciones al momento de la entrega del mando. No es descartable que alguno de los viajeros a la meca estadounidense, en los últimos días, tenga ese objetivo.

 

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