Argentina: La presidenta mejora, pero no viaja al G-20

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Juan Guahán-Question Latinoamérica

Resulta claro que el stress tiene una fuerte influencia en la aparición de diferentes problemas de salud. En su círculo más próximo son dos las principales preocupaciones. Una, la inexistencia de una explicación clara sobre la recurrencia de diferentes dolencias. Esa es la mayor preocupación de su hijo Máximo y sus familiares más cercanos.

La otra está referida a la ausencia de Cristina en la reunión del G 20, a realizarse en Australia los días 15 y 16 de este mes. Los últimos partes médicos refieren que el tiempo que demanda su recuperación hace inconveniente realizar un viaje tan extenuante. En este caso quienes más lo lamentan son los integrantes de su círculo político más cercano. Imagen-Argentina-vs-Fondos-Buitres

En esa reunión imaginaban a Cristina volviendo a la carga contra los “fondos buitres” en la propia cara de los principales protagonistas de la política mundial. Con ello ratificaría su denuncia a esos sectores, lo cual le viene dando buenos frutos -en el orden interno- para mantener la gobernabilidad con un respetable índice de imagen positiva. Aun que tales denuncias no influyen en los bonistas y el juez Thomas Griesa que están autorizando nuevos reclamos buitres que llevan la cifra que están pleiteando a más de 6 mil millones de dólares.

Esta enfermedad de la Presidenta no le permite al gobierno sacar todo el provecho que podría de las medidas financieras adoptadas. Haber frenado la caída de las reservas y obligado a un descenso del dólar en el mercado negro le ha dado un respiro que parecía lejano un par de semanas atrás.

Según manifiestan sus íntimos, a la Presidenta no le causó ninguna gracia el triunfo de los republicanos norteamericanos, más allá de sus choques con Obama, supone que los republicanos serán aun más duros con nuestro país.

«Preocupaciones» de MonsantoMonsanto

Monsanto es una de las empresas más polémicas de la actualidad. Hoy produce herbicidas, pesticidas y semillas transgénicas, entre las que se destacan las de soja y maíz. En su origen, en los inicios del siglo pasado, producía sacarina y es mucho más cercana su experiencia en Vietnam donde proveyó el “agente naranja”, un defoliador –para muchos emparentado con el actual glifosato- con el cual destruyó los bosques vietnamitas.

Las mayores críticas apuntan a los efectos nocivos, para la salud y el medio ambiente, de sus productos químicos y el desconocimiento sobre los riesgos que puede entrañar el cultivo de las semillas transgénicas, es decir genéticamente modificadas, de las que Monsanto produce el 80% del total mundial. Debido a las críticas a este tipo de semillas Monsanto se retiró del mercado europeo donde solo las comercializa en España, Portugal y República Checa.

Con las transgénicas y la legislación que las protege se están destruyendo la mayor parte de las distintas variedades de semillas. Frente a esta realidad se está creando un mercado de semillas –vía internet- sin ánimo de lucro. En ese “mercado” virtual se pueden encontrar distintas variedades de semillas que procuran evitar lo que distintas empresas químicas -Monsanto, Syngenta, DuPont, Bayer, entre otras- pretenden destruir.

Más allá de este intento, de difícil masificación, Monsanto enfrenta el acoso de variadas formas de denuncias, que debilitan su comunicación interfiriendo sus proyectos. Un ejemplo reciente lo encontramos en la imposibilidad de montar, por el asedio de militantes y vecinos, una planta para producir semillas transgénicas de maíz en Malvinas Argentinas, en las proximidades de Córdoba.

Otra muestra del descrédito de Monsanto en amplios sectores son las interferencias que está teniendo, motivados en la repulsa pública, para ejecutar un convenio con la Universidad Nacional de Córdoba y el hecho que militantes, de diversos lugares del planeta, hayan podido organizar el “Día Mundial contra Monsanto”.

Conscientes de esta dificultad los directivos de Monsanto, en estos días, convocaron a una reunión de prensa con medio centenar de periodistas en un lujoso hotel porteño. Allí, el responsable regional de la firma dijo: “Queremos mejorar nuestra imagen y para eso vamos a comunicar más a los medios y a la comunidad. Nos equivocamos durante mucho tiempo”. Para corregir esos “errores” se propone darle mayor fluidez a su comunicación con los medios y mejorar el “diálogo” con la comunidad.

monsantoClaro está que puede pasar que “al mejor cazador se le escapa la liebre”. En efecto mientras el brasileño, responsable regional de Monsanto, hacía esta autocrítica y prometía mejorar la imagen de la empresa que –por estos pagos-regenteaba, comenzó a dar vueltas por el mundo otra noticia. Según ella, Monsanto adquirió la empresa Blackwater, cuyo nombre actual es Academi.

Ella es dueña del mayor ejército de mercenarios del mundo. Son los famosos criminales a los cuales las fuerzas regulares de los Estados Unidos, en la invasión a Irak y otras aventuras semejantes, asignaban las tareas más crueles. Allí terminan sus carreras muchos ex militares y oficiales de la CIA. Esta agencia ofrece sus “servicios de seguridad” para diversas tareas “non santas”. Sus actividades secretas van desde la infiltración y recopilación clandestina de información hasta el entrenamiento militar y acciones directas de tipo ilegal.

Practican el terrorismo sin que el Estado deba responder por esos actos. Teniendo a su cargo actividades de este tipo no le resultará fácil a Monsanto “levantar” la mala imagen que hoy tiene.