Argentina-Inglaterra: la mano de Dios y un homenaje a Archi Macpherson
Víctor Ego Ducrot
«Inglaterra puede superar a Argentina en velocidad, pero ellos cuentan con ese pequeño genio que es Messi. Todos juegan para él. Todo el mundo debería estar emocionado. Marcarlo es imposible porque no retrocede. Se cuela en pequeños espacios donde realmente no debería estar. Se activa en los momentos adecuados y tiene la mejor técnica. Su visión espacial es fantástica. Tiene un gran disparo. Y lo más importante, tiene personalidad y carisma”.
Definición casi perfecta de Micah Richards, de la BBC, de cara al partido por cuartos que se avecina, y acerca del poder de la albiceleste en este Mundial que fecha a fecha se aleja más del fútbol.
Su lectura me llevó al México ’86, a aquella tarde del gol con “la mano de dios” primero, y del segundo, quizás el más glorioso y legendario de la historia global del fútbol.
Venía compartiendo gradas de prensa con la figura más relevante que dio el periodismo futbolero británico, el escocés Archie Macpherson, quien, con 92 años, sigue apareciendo con sus comentarios que dan cátedra en este mundial del escándalo.
Admirador del más grande de la Historia, Diego Armando Maradona, aquella tarde Macpherson celebró el segundo de los goles contra Inglaterra pero no porque hubiese deseado una victoria de Argentina sino porque, recuerdo que dijo en forma contundente, “ese pequeño gran hombre le puso fin a todas las polémicas…con él en la cancha es imposible ganar”.
Pero regresemos a este ’26…
No sé si esta Argentina es invencible, aunque los resultados hasta aquí estarían indicando que, al menos, así lo parece.
Sin embargo no todo lo que parece es, ni lo que es siempre parece, principio perfectamente aplicable también a la realidad extra futbolística de este país, donde la principal fuerza de oposición al gobierno de un lunático filo fascista -¡ojo, elegido por los argentinos! – en los hechos y más allá de sus palabras, hace todo lo posible para que el lunático u otro energúmeno de derecha siga gobernando.
La TV futbolera que es tan infame como el Mundial mismo y sus capos Trump e Infantino dice entre los títulos: “si no se sufre no vale”.
Es que primero con Cabo Verde, después con Egipto y ayer con Suiza, los argentinos pasaron momentos de dramática zozobra. Y se repusieron por esa mágica combinación, meritoria es cierto, entre buena fortuna, ráfagas o apariciones de Messi y férrea voluntad, esa de la que sólo suelen hacer gala lo campeones.
Los más críticos recuerdan, no sin algo de razón, que Argentina llegó a semis sólo jugando contra equipos que están muy por debajo de sus líneas, tanto por historiales, por la calidad y cotización de sus planteles, y por la sumatoria de lauros.
La suerte está echada. Después de todo llegaron a estas instancias los onces que en el Sur y el Norte, en el Este y el Oeste, todos vaticinaban como los cuatro candidatos al título. Habrá que esperar, faltan pocos días. Ojalá veamos mejores partidos que los vistos hasta ahora y que el clásico de los clásicos, con Inglaterra, sea lo que debe ser.
Suceda lo que suceda tendremos una buena noticia: ya no estaremos sometidos a los dizque relatos y comentarios bazofia de la TV.
*Periodista, escritor y profesor universitario argentino.
