Argentina cancela el traslado de su embajada a Tel Aviv por la perforación israelí en el Atlántico Sur

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PressTV

El presidente de Argentina, Javier Milei, habría congelado a último momento el traslado de la embajada del país desde Tel Aviv hacia la ocupada al-Quds, según reportes difundidos por el Canal 12 de Israel.

De acuerdo con el medio israelí, Milei —conocido por su ferviente apoyo al régimen ocupante— tomó la decisión tras conocer los planes de Israel para realizar perforaciones petroleras cerca de las disputadas Islas Malvinas, en el océano Atlántico Sur, conocidas por el Reino Unido como las Falklands.

Valorado en 1.800 millones de dólares, el proyecto prevé comenzar en las próximas semanas, con la empresa israelí *Navitas* apuntando a producir unos 32.000 barriles de petróleo diarios.

Funcionarios argentinos advirtieron que el proyecto de perforación podría afectar las relaciones entre Tel Aviv y Buenos Aires, que se habían fortalecido durante la presidencia de Milei.

El mandatario ha elogiado abiertamente los actos de agresión de Israel, incluida la guerra calificada de genocida contra el pueblo palestino en la Franja de Gaza.

Anteriormente, Milei había prometido trasladar la embajada argentina de Tel Aviv a la ocupada al-Quds para 2026, en el marco de su política abiertamente proisraelí, que también busca profundizar los lazos políticos y económicos con el régimen.

El presidente utilizó el millón de dólares recibido por el *Premio Génesis* para lanzar los denominados “Acuerdos Isaac”, un marco de cooperación destinado a normalizar las relaciones entre el régimen israelí y países latinoamericanos en sectores como tecnología y educación.

Las Islas Malvinas se encuentran a poco más de 480 kilómetros de la costa argentina, en el Atlántico Sur. El Reino Unido ocupa el archipiélago desde 1833.

Argentina y el Reino Unido libraron una guerra de diez semanas por las islas entre abril y junio de 1982, que terminó con la victoria británica gracias al apoyo de sus aliados.

El gobierno argentino ha reanudado periódicamente sus esfuerzos por recuperar la soberanía del archipiélago, habitado por unas 3.200 personas de distintas nacionalidades.

En 2016, ambas partes acordaron cooperar en temas como energía y transporte marítimo, a pesar de mantener profundas diferencias sobre la soberanía de las islas.