EEUU: De la amenaza de destrucción total a la aceptación de la tregua
Nubar Häinintz
De destruir “toda una civilización” a aceptar una tregua a partir de las exigencias del enemigo. Todo ello, en lo que ha tardado el sol en salir y volver a ponerse. Una hora y media antes de que expirara su ultimátum, Donald Trump volvía a recular y congelaba por dos semanas su promesa de desatar el “infierno” en Irán.
Washington ha aceptado la tregua mediada a contrarreloj por Pakistán a cambio de que Teherán reabra el estrecho de Ormuz. Ahora bien, tal como ha subrayado el ministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchi, “se podrá circular de manera segura” por el paso marítimo “mediante la coordinación de las fuerzas armadas de Irán”. Trump vuelve a incumplir sus amenazas a Irán y acepta dos semanas de alto el fuego a partir de las exigencias de Teherán.
Esta mañana se respira un inusual alivio bipartidista tras la escalada retórica del presidente Donald Trump sobre Irán, que alarmó tanto a demócratas como a republicanos. Justo antes del anuncio de Trump, la senadora Lisa Murkowski, republicana por Alaska, describió la amenaza de Trump contra la “civilización” iraní como “una afrenta a los ideales que nuestra nación ha buscado defender y promover en todo el mundo”.
Ahora, los republicanos esperan que el alto el fuego se mantenga y que la diplomacia prevalezca. “Es un buen momento para rezar por la paz”, dijo el senador Mike Lee, republicano por Utah, escéptico ante las injerencias extranjeras, mientras que el senador Kevin Cramer, republicano por Dakota del Norte, calificó la reapertura del estrecho como un “avance bastante positivo”.
“Me alegro de que Trump haya dado marcha atrás”, añadió el líder de la minoría en el Senado, Chuck Schumer. Estén atentos a cuándo los demócratas someterán a votación las facultades de guerra de Irán: existen esfuerzos en marcha tanto en la Cámara de Representantes como en el Senado para forzar dichas votaciones cuando el Congreso regrese del receso la próxima semana.
Negociemos
Estados Unidos e Irán han entrado en una fase de negociación después de que el presidente Donald Trump retirara su amenaza de bombardear la infraestructura civil iraní a favor de un alto el fuego temporal. Si bien Trump calificó el plan de 10 puntos de Irán, presentado a través de mediadores paquistaníes, como una “base viable para negociar”, la propuesta, tal como la describió Teherán, incluye puntos que probablemente resultarían inviables para Estados Unidos, como el control iraní del estrecho de Ormuz y el levantamiento de las sanciones.
El ministro de Asuntos Exteriores iraní dejó claro que Irán espera ejercer influencia sobre el estrecho, escribiendo en la X que durante dos semanas “el paso seguro a través del estrecho de Ormuz será posible mediante la coordinación con las Fuerzas Armadas iraníes”. El vicepresidente JD Vance celebró la “frágil tregua” durante una visita a Budapest, instando a los iraníes a negociar y afirmando que Trump está “impaciente por avanzar”. El Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán anunció que las conversaciones comenzarían el viernes en Islamabad.
Las 10 condiciones de Irán que EEUU se ha visto obligado a aceptar:
🔹No agresión
🔹El mantenimiento del control de Irán sobre el estrecho de Ormuz
🔹Aceptación del enriquecimiento
🔹Levantamiento de todas las sanciones primarias
🔹Levantamiento de todas las sanciones secundarias
🔹Derogación de todas las resoluciones del Consejo de Seguridad
🔹Derogación de todas las resoluciones de la Junta de Gobernadores
🔹Indemnización a Irán
🔹Retirada de las fuerzas de combate estadounidenses de la región
🔹Alto el fuego en todos los frentes, incluido el de la heroica Resistencia Islámica del Líbano
El marco de 10 puntos iraní exigiría garantías de que el país no volverá a ser atacado, el control del tráfico marítimo de Ormuz y el
levantamiento de todas las sanciones. Además, pediría que la pausa de quince días también se aplique a los ataques israelíes en el sur del Líbano. Los medios estatales iraníes también aseguran que el plan actual incluye la aceptación del programa iraní de enriquecimiento de uranio, que previamente había constituido una línea roja para Estados Unidos. La administración estadounidense aún no ha confirmado si este es el marco al que han accedido.
Se espera la comparecencia del secretario de Defensa, Pete Hegseth, y el jefe del Estado Mayor Conjunto, el general Dan Caine, para ofrecer una actualización de la situación en la región. Puede que para ese entonces la administración estadounidense sea capaz de concretar los abstractos “objetivos militares” que ha logrado. A Washington aún le falta de un relato claro que justifique su enredo.
Discordia
La primera nota de discordia. La oficina del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, consensuaba el alto el fuego, pero decía que este no incluía el Líbano. Otra vez, Tel-Aviv exhibe divergencias de intereses con su socio transatlántico, que está tratando la pausa como si ya fuera el fin de la guerra.
La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, hablaba de “victoria para EEUU” y aseguraba que se había logrado cumplir los objetivos militares en el plazo previsto: “Desde el mismo inicio de la Operación Furia Épica, el presidente Trump estimó que sería una operación de entre 4 y 6 semanas. Gracias a las increíbles capacidades de nuestros soldados, hemos alcanzado e incluso superado nuestros objetivos militares principales en 38 días”, ha escrito Leavitt en X.
La grave escalada retórica había llevado a Teherán a cortar todas las comunicaciones oficiales con Washington. Los últimos días habían sido un crescendo de amenazas con ataques contra infraestructuras civiles como puentes, centrales eléctricas e las incluso desalinizadoras del país. Acciones que podrían constituir un crimen de guerra según el Convenio de Ginebra.
De hecho, Washington presionaba a los ayatolás con acciones que ya habían sucedido. Tanto estadounidenses como israelíes ya habían bombardeado puentes y vías ferroviarias en las horas previas al desenlace del ultimátum. El giro pone en entredicho la credibilidad de las amenazas de Trump, especialmente después de insinuar un genocidio apocalíptico contra los persas
TACO
El estilo político de Trump, basado en la confrontación constante, la amenaza y el anuncio grosero, ha introducido un nivel de imprevisibilidad que los mercados penalizan de forma inmediata. Cada declaración agresiva tiene como efecto casi automático las ventas en el mercado de bonos, el aumento de las rentabilidades y la tensión en el sistema financiero. Pero lo que ha terminado de erosionar la solvencia de Trump tras su agresividad inicial, es el patrón que viene después, señala el catedrático español Pedro Barragán.
En los propios mercados financieros estadounidenses ha surgido un término que resume esta dinámica con bastante precisión: “TACO”, siglas de “Trump Always Chickens Out” (“Trump siempre se acobarda”). Más que un apodo, se ha convertido en una forma de describir un comportamiento recurrente que los inversores ya descuentan. El patrón es claro y se repite con una regularidad llamativa. Trump lanza una amenaza contundente, los mercados reaccionan con nerviosismo, los bonos se venden y las rentabilidades suben, y poco después llega el retroceso, el aplazamiento o la reformulación de la medida.
El episodio reciente con Irán es casi un ejemplo de manual. El 21 de marzo se anuncia un ultimátum de 48 horas, que apenas dos días después se aplaza cinco días. El 26 de marzo se extiende hasta el 6 de abril, el 30 de marzo se lanza de nuevo un ultimátum inmediato aprovechando un respiro momentáneo en los mercados, el 4 de abril se vuelve a las 48 horas y, apenas un día después, el plazo se desplaza otra vez al 7 de abril. Más que una estrategia, esto es una sucesión de impulsos corregidos sobre la marcha.
OTAN, un dolor de cabeza
El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, se enfrentaraba hoy a la difícil tarea de mejorar las relaciones transatlánticas cuando se reúna con Trump. Rutte se sentará con el presidente, así como con el secretario de Estado, Marco Rubio, y el secretario de Defensa, Pete Hegseth, una semana después de que Trump amenazara con retirarse de la alianza por su falta de contribuciones a su guerra en Irán.
Por ley, Trump no puede abandonar unilateralmente la OTAN, pero los comentarios que hizo a The Telegraph la semana pasada han avivado las ya significativas dudas de los aliados europeos sobre la fiabilidad de Estados Unidos bajo el mandato de Trump. “La OTAN está rota”, declaró un exembajador estadounidense ante la OTAN a Deutsche Welle . En apariencia, la reunión puede parecer cordial —a principios de esta semana, Trump calificó a Rutte de “un tipo maravilloso”, incluso cuando desestimó a la alianza como un “tigre de papel”—, pero abundan los temas delicados, desde Groenlandia hasta Ucrania.
Petróleo a la baja
Los precios del petróleo y el gas se desplomaron en un repunte de alivio tras el anuncio de un alto el fuego entre Irán y Estados Unidos, pero los expertos advirtieron que persisten enormes riesgos para el suministro de combustible. La tregua ofrece la posibilidad de que se reanuden los envíos desde los productores de combustibles fósiles del Golfo; los precios de referencia del petróleo cayeron por debajo de los 100 dólares por barril tras la noticia.
El anuncio supone la constatación de la asimetría que existe en el conflicto y cristaliza una realidad incómoda para Estados Unidos: la estabilidad del flujo de petróleo depende de que se cuente con Irán. Es una realidad que, antes del pasado 28 de febrero, parecía
imposible. Pero después de que Israel y Estados Unidos bombardearan el país persa, los ayatolás han visto cómo la guerra de desgaste les ha dado más rédito que la vía diplomática. El Tesoro estadounidense ya levantó sanciones al petróleo iraní en medio de la escalada de máximos históricos del barril de crudo.
Sin embargo, la falta de un acuerdo de paz duradero significa que ” es probable que la volatilidad persista “, advirtieron los economistas de ING, y en cualquier caso la producción no aumentará de inmediato: los países del Golfo sufrieron daños en sus instalaciones energéticas y redujeron notablemente sus operaciones en las últimas semanas. También es probable que haya escasez de productos refinados, y la asociación mundial de aerolíneas advirtió que se necesitarían meses para que el suministro de combustible para aviones se recuperara a los niveles anteriores a la guerra.
* Analista internacional sobre temas de Medio Oriente, residente en Beirut, colaborador del Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)