Irán atacó un centro de datos de Oracle en Dubái

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El Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI) de Irán aseguró haber atacado el centro de datos de la empresa estadounidense Oracle en Dubái, en respuesta a una acción “terrorista” de Estados Unidos e Israel contra un alto funcionario iraní y su familia. Según medios oficiales en Teherán, la ofensiva se dirigió contra infraestructura de computación y datos que la compañía mantiene en Emiratos Árabes Unidos.

En un comunicado, el Departamento de Relaciones Públicas del CGRI indicó que, “tras las advertencias previamente emitidas sobre el asesinato de los ciudadanos iraníes, hemos apuntado contra las empresas de tecnología de la información e inteligencia artificial estadounidenses”.

La nota enmarcó el ataque en la misma dinámica que un golpe previo contra infraestructura de computación en la nube de Amazon en Bahréin, presentado también como represalia.

Las autoridades iraníes vincularon directamente la operación contra Oracle con el ataque que hirió de gravedad a Kamal Kharrazi, exministro de Exteriores y actual jefe del Consejo Estratégico de Relaciones Exteriores de Irán, y en el que murió su esposa, atribuido a un bombardeo estadounidense‑israelí en Teherán. Teherán sostiene que compañías estadounidenses de tecnología e inteligencia artificial respaldan la identificación y seguimiento de objetivos para estas operaciones.

Desde Emiratos Árabes Unidos, el Departamento de Medios de Dubái desmintió la versión iraní y calificó los informes sobre un ataque al centro de datos de Oracle como “fabricados e incorrectos”. Voceros locales aseguraron que las instalaciones en territorio emiratí funcionan con normalidad y que no se registraron daños ni interrupciones asociadas a una agresión externa.

Pese a las versiones contradictorias, el anuncio del CGRI refuerza la amenaza de Irán de ampliar sus represalias hacia empresas tecnológicas estadounidenses a las que considera parte de la “infraestructura enemiga”. Analistas advierten que la inclusión de objetivos digitales y de computación en la nube eleva el riesgo de una escalada que se extienda al ciberespacio y afecte servicios críticos en todo Oriente Medio.