Brasil-India: Un acuerdo pionero en minerales críticos

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Juraima Almeida

Los presidentes de Brasil e India, Luiz Inácio Lula da Silva y Narendra Modi, anunciaron la firma de un acuerdo “pionero” sobre minerales críticos y tierras raras, descrito por el primer ministro asiático como “un paso importante hacia la construcción de cadenas de suministro resilientes” y un símbolo de confianza mutua. Brasil e India son fundadores del BRICS, inicialmente integrado también por Rusia, China y Sudáfrica.

Lula destacó que “ampliar las inversiones y la cooperación en materia de energías renovables y minerales críticos está en el núcleo del acercamiento con el cual se busca llevar el comercio bilateral a 20 mil millones de dólares en cinco años”.

Los minerales críticos son cualquier sustancia cuya escasez o concentración geográfica ponga en riesgo sectores industriales o la defensa nacional para los países que no disponen de ellos en sus propios territorios. Las tierras raras, incluidas entre los anteriores, son 17 elementos químicos abundantes pero dispersos en la corteza terrestre y cuyo aprovechamiento depende de procesos de refinación altamente especializados. En la actualidad, China domina alrededor de 70 por ciento de la producción global y 90 por ciento del refino; es decir, que incluso si una región cuenta con alguno o varios de los elementos, necesita a Pekín para convertirlos en insumos para la industria.

“Brasil es el mayor socio comercial de India en América Latina, y estamos comprometidos en llevar nuestro comercio bilateral por encima de 20 mil millones de dólares en los cinco años venideros”, expuso el primer ministro Modi. “Nuestro comercio no son números, es un símbolo de nuestra confianza mutua. Ampliar las inversiones y la cooperación en materia de energías renovables y minerales críticos está en el núcleo del acuerdo pionero que hemos firmado”, abundó Lula sobre el convenio del que no se divulgaron detalles.

Sin las tierras raras es imposible fabricar vehículos eléctricos, computadoras, teléfonos inteligentes, discos duros, aviones de combate, satélites o equipos médicos como máquinas de resonancia magnética, por lo que el acuerdo indobrasileño no es una simple asociación comercial, sino un entendimiento estratégico.

Canadá actualiza “Lista de Minerales Críticos”Brasil posee las segundas mayores reservas mundiales de esos materiales, necesarios para la fabricación de productos tan diversos como vehículos eléctricos, paneles solares, celulares inteligentes, motores de avión y misiles guiados. India, que busca reducir su dependencia de China, que es el principal exportador y domina la cadena de suministro en muchos de esos minerales, ha ampliado la producción y el reciclaje nacionales, al tiempo que busca nuevos proveedores. Además, los dos países firmaron otros nueve acuerdos y memorandos, relativos, entre otros, a la cooperación digital y el acceso equitativo a medicamentos.

Lula remarcó la importancia de reforzar la cooperación de su socio y cofundador en el bloque BRICS (Brasil, Rusia, India, China, Sudáfrica, ahora ampliado a otros miembros) en un “escenario global turbulento”, y aludió a la política arancelaria del presidente estadunidense, Donald Trump, que afecta a ambos como al resto del mundo.

La referencia al errático uso de las tarifas aduaneras por parte del magnate evidencia un fenómeno que trasciende al acuerdo Brasil-India: los movimientos de dirigentes políticos y económicos para responder a la demolición del orden global que Estados Unidos construyó (no pocas veces por la fuerza) desde el final de la Segunda Guerra Mundial y, ante todo, con el eufemísticamente llamado Consenso de Washington de 1989, por el que el neoliberalismo se convirtió en el dogma dominante en la administración pública, la gestión empresarial, los medios de comunicación y la academia.

La firma de los tratados de libre comercio de la Unión Europea con el Mercado Común del Sur e India en enero pasado; la decisión china de exentar de aranceles a todos los países africanos con los que mantiene relaciones diplomáticas (el continente entero, excepto el diminuto Esuatini); el zigzagueante acercamiento entre México y Canadá; la desdolarización de reservas internacionales o los esfuerzos todavía cautelosos de la Unión Europea para desarrollar alternativas a las grandes corporaciones tecnológicas estadunidenses son otros tantos ejemplos de adaptación al desorden generado por el trumpismo.

Más allá de los resultados particulares de las iniciativas mencionadas y de otras de distinto alcance, en su conjunto sugieren que la torpeza y la agresividad de Trump para imponer su agenda está generando el efecto contrario: una resistencia transversal y pragmática al unilateralismo descarnado que conduce al aislamiento de Estados Unidos, no por ideología, sino por necesidad.

Un funcionario de la cancillería india, P. Kumaran, señaló que el mandatario brasileño “ofreció una presentación detallada sobre las sustanciales reservas de minerales críticos y tierras raras. “Mencionó que sólo 30 por ciento de sus reservas han sido exploradas y que existe un amplio margen para la exploración, el procesamiento de minerales y también su utilización”. El mandatario brasileño elogió la cooperación con el país asiático, el más poblado del mundo, en un “escenario global turbulento”.

 

Y en una alusión a la política arancelaria del presidente estadunidense Donald Trump, que afecta a India y Brasil, entre muchos países, habló de “unilateralismo comercial”. Lula defendió que “es más que normal que el Mercosur e India trabajen para ampliar de forma significativa el acuerdo de comercio preferencial”, que ya existe entre el bloque sudamericano y el país asiático. India es el décimo mayor mercado para las exportaciones brasileñas, y los intercambios bilaterales entre India y Brasil superaron 15 mil millones de dólares en 2025.

Entre las principales exportaciones brasileñas a India figuran el azúcar, el petróleo, los aceites vegetales, el algodón y el mineral de hierro, cuya demanda ha aumentado por el rápido desarrollo de las infraestructuras y por el crecimiento industrial de India, que podría convertirse en la cuarta economía mundial. Las empresas brasileñas también se están desarrollando en India. El grupo Adani y Embraer pactaron en enero la fabricación de helicópteros.

El encuentro entre Lula y Modi, dos líderes del llamado Sur Global, tuvo lugar al día siguiente del varapalo que se llevó Trump cuando la Suprema Corte de Estados Unidos dictaminó que el mandatario no tiene derecho a imponer tarifas aduaneras como si fuera una emergencia nacional.

*Investigadora brasileña, analista asociada al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)