El adiós al “arquitecto del sonido de Nueva York”: Willie Colón, el Malo del Bronx

39

Juan José Olivares

El mundo de habla hispana se conmocionó la mañana de este sábado con la noticia de la muerte de Willie Colón, “el arquitecto del sonido de Nueva York”. Defendió con su música el español y a una raza y participó en la política como líder comunitario. 

William Anthony Colón, al que apodaron el Malo del Bronx o el Diablo, se despidió del mundo físico a los 75 años, como lo anunciaron en redes sociales su familia y el propio manejador, tras una convalecencia en un hospital, al que había ingresado de urgencia.

Willie, artífice de la salsa y una figura histórica del género nacido en Nueva York “falleció tranquilamente esta mañana, rodeado de su familia querida”, indicaron sus allegados en su página de Facebook, sin precisar las causas de su muerte.

Un diablo se colará al cielo o, a ese plano desconocido al que las almas contenidas en cuerpos se van… o no. Con trombón, trompeta y micrófono en mano, además de sus historias de raíz y la férrea defensa de la cultura latina en el país que lo vio nacer, Estados Unidos, este malhechor del sonido, seguro convencerá al universo de su benevolencia, tras crear un fandom multigeneracional que, en vida, lo puso en sacro pedastal.Soledad Bravo | Venezuelan singer | Britannica

“Willie no sólo cambió la salsa; la expandió, la politizó, la vistió de crónicas urbanas y la llevó a escenarios donde no se había escuchado antes”, enfatizó Carolos.

El neoyorquino-puertorriqueño que defendió con su música al español y a una raza, cimentó los sonidos para aquello que, en La Gran Manzana bautizaron como salsa. Willie expandió esa acústica por demás bailable con la hibridación del jazz y el son y guagauncó, que detonaron en un beat más acelarado y profundo con raíces afrocaribeñas y afrolatinas. Y con ello, se hizo figura para los que hablaban, cantaban y bailaban en castellano en el país del norte. Así, Willie Colón se hizo parte del Olimpo de ese género musical al que heredó más de 50 discos.

Respeto para el latino

Colón comenzó a editar en 1967 con el lanzamiento de El malo, que representó un proyecto mediante el cual se reivindicó la presencia latina en Estados Unidos, y con el que intentó, junto con su primer pareja artística, Héctor Lavoe, “rescatar el respeto para el latino, cuya imagen era difundida por los circuitos de poder estadunidenses con señas negativas, que lo asociaba al mundo de la delincuencia”, como lo aseguró al aplastateclas que esto escribe.

Colón pretendía “crear nuestra propia propaganda, para no seguir creyendo en el espejo con el que nos presentan, de que todos somos hampones o drogadictos y violentos, cuando hay mucha gente inteligente, trabajadora y noble, pero eso nunca lo presentan, así que tenemos que producir nuestro propio contenido con una imagen positiva”.

Al margen de sus decenas de placas editadas con otro grande, Rubén Blades, también participó en la política como líder comunitario; se dedicó a la lucha por los derechos civiles, además de ser presidente de la Asociación de Artes Hispanos, en su gestión construyó el Centro Cultural Julia de Burgos de Nueva York. Fue integrante de la junta directiva de la comisión latina sobre sida, y de la Fundación Pro Inmigrantes de la ONU y presidente de la Coalición para un Mejor Nueva York.

Además de 11 nominaciones al Grammy y un premio Grammy, Colón recibió una beca de la Universidad de Yale, el premio más prestigioso otorgado por la escuela Ivy League. También se postuló para el Congreso de los Estados Unidos, en representación del Distrito 17 del Congreso de Nueva York, en 1992. En 2001 Willie fue el único candidato latino para el puesto de defensor público de la ciudad de Nueva York por el Partido Demócrata. También se dio el tiempo para actuar en unas cuatro películas y hasta en una telenovela (en México) para la que hizo el tema.

Su legado se sigue escuchando por todo el mundo con piezas como Oh qué será?Talento de televisiónIdilioEl gran varón o El día de mi suerte… himnos que dejaron tatuadas sus descargas sonoras. Don William se quedó desde antes en los corazones de generaciones de amantes de eso que, en los niuyores le pusieron salsa, género que despertó un renovado interés en la música latina durante la década de 1970.

Fue impulsor de las carreras de músicos como Rubén Blades, quien cantó por primera vez con la banda de Colón en 1975. Willie y Rubén “movían la cosa”. Títulos como El buscónLa gran fugaCosa nuestraEl crimen paga, entre otras, se distinguieron por hablar sobre la marginación de los hispanos en el país del norte. Con Blades se inclinó más por los temas de valoración social y político. Si Pablo pueblo fue un éxito, más triunfante fue el segundo álbum de la pareja, Siembra, que incluyó Plástico y Pedro Navajas. Siguieron editando Maestra vida I y IICanciones del solar de los aburridos y The Last Fight.

Amor por los metales

Willie comenzó a tocar la trompeta a los 12 años; pasó al trombón dos años después. Hizo su debut discográfico en 1967 para el sello Futura, de Al Santiago. Pero tuvo muchos más éxitos cuando firmó con Fania, invento de otro con el que formará otro combo en el plano astral al que se encamina: Johnny Pacheco.

Todos recuerdan su inicio con Fania. Cuando su vocalista no pudo asistir a la primera sesión, Pacheco sugirió a Héctor Lavoe como remplazo. La colaboración resultó fructífera cuando dos sencillos de los dos primeros álbumes de Colón (El MaloGuisando), Jazzy y I Wish I Had a Watermelon, se convirtieron en hits. Lavoe siguió siendo un miembro vital de la banda de Colón hasta mediados de los años 70, cuando una creciente adicción a las drogas hizo que faltara o llegara tarde a varios conciertos. Aunque su sociedad terminó en 1975, Colón y Lavoe continuaron trabajando juntos. El último álbum de Lavoe, Strikes Back (1987) fue producido por Colón, quien también produjo Only They Could Have Done This Album en 1977 y Celia Willie en 1981, ambos de la gran diosa Celia Cruz.

También produjo para Ismael Miranda, Sophy y Soledad Bravo, entre otros con los que, a la primera provocación, grababa. Desde la década de los años 70 fue reconocido con premios y elogios y en 1982, su Canciones del solar de los aburridos recibió un premio Grammy.

Aunque se conocieron tras bastidores antes de un concierto en Panamá en 1969, Colón y Blades no comenzaron a colaborar hasta cinco años después. Mientras trabajaba en el álbum The Good-The Bad-The Ugly, (El bueno, el malo y el feo), Colón le pidió que cantara El cazanguero, que reflejaba las experiencias del pañameno como estudiante de derecho trabajando en una prisión de su país. La sesión fue tan satisfactoria que Blades se convirtió en miembro de la banda de Colón tras la partida de Lavoe. Su álbum Siembra de 1978 se convirtió en el álbum más vendido del catálogo de Fania.

En 1981, Blades hizo coro en el álbum solista de Colón, Fantasmas. Al año siguiente, colaboraron en el mencionado Canciones del solar de los aburridos. Pero se separaron después de trabajar en la película The Last Fight. Lejos de ser amigable, la división continuó por años hasta un concierto en San Juan (Puerto Rico) en 1992. Pese a colaborar en Tras la tormenta en 1995, Colón y Blades grabaron sus partes por separado. Después de un show de reunión en el Hollywood Bowl en 1997, Colon y Blades realizaron una serie de conciertos juntos.

Ayer, el propio Rubén, posteaba en X: “A su esposa Julia, a sus hijos, familia y seres queridos envío mi sentido pésame. Más adelante y con calma escribiré sobre Willie y su vital e importante legado musical”.Willie Colón Legal Alien Vinyl,lp,acetato | Meses sin interés

Recordemos que a finales de los años 80, Colón formó la banda, Legal Aliens, con músicos más jóvenes. Al firmar con Sony, grabaron Color americano en 1990 y Honra y cultura en 1991. Dos años después, editó Hecho en Puerto Rico con una combo que incluía a ex miembros de la Fania All-Stars, Papo Lucca y Bobby Valentín. Aún sin sello, siguió produciendo y escribiendo, además de otras canciones, el Malo plasmó su figura como una efigie para la cultura latina en EU, donde era consciente de que “la religión es el dólar, y acá eso es lo que importa: las ganancias, el interés económico. Los candidatos que ganan en este país están conectados a una vieja dinastía de multimillonarios y gente que está cerca del poder de Washington, por generaciones… una máquina que va explotando al mundo entero.”

Dar la cara y ser activo

Willie era habitual de presentarse en México. Recorrió foros y plazas públicas pero, hace unos años, ofreció su último show en México, en el Auditorio Nacional. Su médico le había prescrito que no se esforzara en lugares a más de mil 200 metros de altura. La Ciudad de México tiene más de 2 mil. La salud del artista mermaba, más aún porque en 2018 sufrió un accidente automovilístico en su motorhome. Y durante la pandemia se contagió dos veces de covid-19.

“Cuando vine a México tenía 50 años; ahora cargo con 73”, afirmó en ese entonces, tiempo en el que continuaba esperanzado en que las cosas cambiaran para los latinos. “Mi abuelita llegó en los años 20 del siglo pasado, y se conformaba con vivir en las sombras y en las orillas para no hacer mucha bulla. Hoy día no es así. En Estados Unidos hay que dar la cara, ser activo y enseñar que si no nos atienden, postularemos a uno de los nuestros”.

*Periodista de La Jornada de México