Andrés, el expríncipe amigo de Epstein, fue detenido en Londres

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Isabella Arria-CLAE

El arresto de Andrés Mountbatten-Windsor, hermano del rey Carlos III de Inglaterra, este jueves, por sorpresa y en el día de su cumpleaños, puede ser la señal de que las cosas están cambiando, y de que el palacio de Buckingham ha comenzado a asumir que era su propia supervivencia, no la de Andrés, la que estaba en juego. Cuatro meses atrás, lo había expulsado de su mansión de Windsor,

Era el 66º cumpleaños del tercer hijo de Isabel II y marcaba una grave crisis en la familia real. Los agentes arrestaron a Andrés, acusado de conducta inapropiada en cargo público, por sus turbias relaciones y manejos con el multimillonario pederasta estadounidense Jeffrey Epstein. En Inglaterra ese delito está castigado con penas que van desde unos meses de cárcel a prisión permanente, en función de la gravedad de cada caso.

En una entrevista a la BBC, el primer ministro británico, Keir Starmer, había aseverado que “nadie está por encima de la ley”, en referencia a las investigaciones policiales abiertas sobre el expríncipe. Tras la operación policial, el rey Carlos III afirmó, en un comunicado: “He recibido con profunda preocupación la noticia sobre Andrew Mountbatten-Windsor y la sospecha de mala conducta en un cargo público. Lo que sigue ahora es un proceso completo, justo y adecuado para que este asunto se investigue de la manera apropiada y por las autoridades competentes”. Y añade: “Permítanme decirlo claramente: la ley debe seguir su curso. No sería correcto que yo hiciera más comentarios sobre este asunto. Mientras tanto, mi familia y yo continuaremos con nuestro deber y servicio”.

La operación en la que ha sido detenido Andrés Mountbatten-Windsor

Los nuevos documentos y archivos de Epstein publicados por el Departamento de Justicia de Estados Unidos ha vuelto a poner de relieve la íntima y cómplice amistad del expríncipe y el financista, así como una serie de actuaciones presuntamente delictivas llevadas a cabo entre ambos que han conmocionado a la opinión pública británica. Uno de los correos electrónicos desvelados -detonador de la actuación policial tan drástica-  revela que Andrés pasó e Epstein información económica confidencial del gobierno -cuando ostentaba el cargo de enviado especial para el Comercio Internacional. Esa filtración, según la policía, podría suponer un delito de conducta inapropiada en cargo público.

La relación de Andrés con Epstein ha amenazado desde un principio con hacer detonar la mayor crisis de la historia de la familia real británica. Carlos despojó en octubre a su hermano de todos sus títulos, incluidos los de príncipe, duque de York y miembro de la Real Orden de la Jarretera. Le apartó de cualquier responsabilidad pública como miembro de la Casa Real y le expulsó de la mansión de la que disfrutaba en el complejo del castillo de Windsor.

Pero todos estos intentos de condenarlo al ostracismo social eran respondidos, por parte de Andrés, con gestos de arrogancia; y, por parte de la opinión pública británica, con insatisfacción y hastío. Eran gestos cortesanos exageradamente valorados por la prensa, pero que no se traducían en una exigencia concreta de responsabilidad.

El expríncipe Andrés ha negado en todo momento las acusaciones en su contra tanto en lo relativo a la supuesta filtración de información económica confidencial, y también los datos que le vinculan supuestamente con el tráfico sexual de mujeres, muchas de ellas menores, puesto en marcha por su amigo Epstein. El pederasta fue hallado muerto en su celda, en una cárcel de Nueva York, en agosto de 2019. La forense dictaminó que se suicidó.

En los nuevos documentos publicados por el Gobierno estadounidense hay fotos de Andrés en el suelo, reclinado sobre una mujer a la que no se le ve el rostro: parece estar masajeando su estómago mientras levanta la cabeza y mira a la cámara.

Andrés ya negoció en 2022 un acuerdo extrajudicial multimillonario con Virginia Giuffre, la primera víctima de Epstein que lo acusó en los tribunales de haber abusado sexualmente de ella en al menos tres ocasiones cuando era menor. Giuffre acabó suicidándose, pero dejó tras de ella unas memorias póstumas que relataron con escabrosos detalles sus encuentros con el hijo de Isabel II. “Por fin, hoy, nuestros corazones rotos han sentido alivio al conocer que nadie está por encima de la ley, ni siquiera la realeza”, han dicho los hermanos de Giuffre, a través de la cadena estadounidense CBS, al conocer el arresto del expríncipe.