Tras 25 años de negociaciones, se firmó el acuerdo Mercosur-UE

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Juraima Almeida

Después de más de 25 años de negociaciones, el Mercado Comín del Sur (Mercosur) y la Unión Europea (UE) cerraron este sábado en el Gran Teatro de Asunción  del Paraguay, un acuerdo de asociación estratégica y de libre comercio que marcará un antes y un después en las relaciones comerciales entre ambas regiones. El acuerdo tiene tres pilares: dialogo político, cooperación y comercio.

Acuerdo Mercosur-UE
Santiago Peña, el anfitrión

La ceremonia, con la presencia de los presidente Santiago Peña (Paraguay), Javier Milei (Argentina) y Yamandú Orsi (Uruguay), junto al canciller brasileño Mauro Viera, en representación  del presidente Luiz Inacio Lula da Silva. Por la UE firmaron su presidenta Úrsula von der Leyden y el comisionado eslovaco Maros Sefcovic

Este tratado, que une dos grandes bloques económicos como son el Mercosur, integrado por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay,la Unión Europea, compuesta por 27 países, crea una de las zonas de libre comercio más grandes del mundo, vinculando mercados de alto poder adquisitivo con economías emergentes ricas en recursos naturales y productos agroindustriales.

A pesar de que el acuerdo es a nivel ministerial, la ausencia del presidente  Lula  provocó tensiones dentro del bloque que esperaba la presencia del mandatario, luego de su insistencia para que se concrete.  Lula aseguró que el pacto comercial es bueno para el Mercosur, es bueno para la Unión Europea y es bueno para el mundo democrático y el multilateralismo”. “Fueron más de 25 años de sufrimiento y de intentos de acuerdo, pero  haremos historia al crear una de las mayores áreas delibre comercio del mundo, con 720 millones de personas y un Producto Bruto Interno (PBI) de 22 billones de dólares”, dijo.

La presidenta de la Comisión
Lula y von der Leyden se reunieron en Río de Janeiro

El presidente brasileño Lula da Silva esperaba poder firmar el acuerdo en la cumbre de jefes de Estado de Foz de Iguazú, el sábado 20 de diciembre, cuando Brasil aún ocupaba la presidencia pro tempore del bloque, que transmitió ese día a Paraguay. Y así se lo hizo saber a Bruselas. Pero la UE no estaba lista todavía. Recién el 9 de enero logró el voto positivo de al menos 15 de los estados de la unión que representan el 65 por ciento de la población total del bloque, el piso que requería la aprobación.

Países como Francia, Polonia, Bélgica, Hungría e Irlanda se negaron a ratificar el acuerdo por el perjuicio que el ingreso de productos sudamericanos, más competitivos, podría ocasionar a su producción agropecuaria.

En un giro de pragmatismo diplomático, el presidente Javier Milei arribará este sábado a la ciudad de Asunción para participar de la ceremonia de firma del acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea. El viaje se produce tras la autorización del Consejo Europeo el pasado 9 de enero, destrabando un proceso que el actual mandatario ha decidido abrazar como propio, pese a sus críticas históricas hacia el funcionamiento del bloque regional.

Milei, que siempre quiso flexibilizar el Mercosur y que pretendió cerrar acuerdos comerciales extra bloque, asistirá a una cumbre licuada, no solo por la ausencia de Lula sino también por baja repercusión que tuvo el acuerdo en la Argentina y que no parece ser parte de la agenda de prioridades locales. Fuera del sentir general, Milei señaló que quería “expresar un reconocimiento al liderazgo europeo que hizo posible este resultado y en especial, a la Presidenta del Consejo de Ministros de Italia y a mi amiga, Giorgia Meloni. Su compromiso y apoyo fueron determinantes para que este acuerdo pueda concretarse hoy”, sostuvo .Mercosur–Unión Europea: la jugada de Milei en Paraguay que apunta más ...

Aprovechando los micrófonos para autoelogiarse,  señaló que la firma fue el “resultado de una decisión estratégica a la que la Argentina contribuyó a impulsar durante su presidencia pro-tempore el año pasado. Allí se consolidó la idea que condujo al bloque a pensar en una inserción internacional más abierta, previsible y dinámica”, remarcó. Obviamente ignoraba que se venía negociando durante último cuarto de siglo, quizá su canciller olvidó decirle.

“Argentina no se detiene en este acuerdo e invita a los socios del bloque a ir más allá. El mundo avanza hacia esquemas de negociación más dinámicos, tenemos que ser conscientes de ello y avanzar en la misma dirección. Repensar instrumentos, acelerar procesos y adaptar los esquemas de negociación a la velocidad de la economía global es una necesidad, no una opción”, apuntó Milei.

Las diferencias entre Argentina y Brasil aumentaron tras la decisión de la administración brasilera de dejar de representar a la Argentina ante el gobierno venezolano. Brasil renunció a la representación de los intereses de la Argentina en Venezuela como resultado de la provocación de Milei. Lula había asumido esa responsabilidad en agosto de 2024, cuando ya gobernaba Milei, a raíz del asedio del régimen al edificio de la embajada argentina en Caracas, que daba refugio a perseguidos políticos.

Trump al rescate: Milei quema todos los libros y confirma la crisisMilei busca potenciar su propio liderazgo regional, con la expectativa de ser apadrinado por Trump. El día de la intervención militar de EE.UU. en Caracas el libertario mandatario argentino hizo circular en las redes una edición de video de la cumbre de Foz de Iguazú, en la que dio su apoyo decidido a las maniobras de EEUU en el Caribe, como señal de apoyo a la captura de Maduro.

Milei intentò impedir la ratificación del liderazgo regional de Lula, promotor de la asociación con la UE en un mercado de 700 millones de consumidores, como límite potencial a la ambición de Trump de recrear en América Latina el viejo “patio trasero” de Estados Unidos,  su “esfera de influencia”. Dos semanas más tarde, Trump atacó Caracas.

En Asunción  Milei buscó dar una señal de respaldo político al ultraderechista presidente paraguayo Santiago Peña antes de emprender viaje hacia Suiza, donde participará del Foro Económico de Davos entre el 19 y el 23 de enero. Allí, intentará consolidar su imagen ante la élite financiera global, utilizando la firma del acuerdo con la Unión Europea como credencial de su compromiso con la apertura de mercados.

Para muchos analistas, el camino hacia la implementación efectiva del tratado aún es incierto. Una vez firmado, el acuerdo deberá enfrentar un complejo proceso de ratificación parlamentaria en cada uno de los países miembros. En el caso argentino, el Gobierno deberá garantizar los consensos necesarios en un Congreso donde no cuenta con mayorías propias, en un contexto de fuerte recesión interna que contrasta con la promesa de expansión exportadora.

Agricultores europeos se oponen al acuerdo

El acuerdo fue recibido con entusiasmo entre los industriales brasileños. La Confederación Nacional de la Industria (CNI) lo celebró como un paso significativo para la inserción internacional de Brasil y el fortalecimiento de su competitividad industrial. Allí el acuerdo es visto como una oportunidad para generar inversión, modernizar infraestructura y revertir procesos de desindustrialización. El poderoso sector agroindustrial, por su parte, se perfila como uno de los ganadores.

En Argentina el apoyo entre los industriales ha sido menos enfático. Martín Rapallini, la voz de la Unión Industrial Argentina, dijo que el acuerdo representa una oportunidad, dado que abre “la posibilidad de que la Argentina tenga con la UE un inversor global”. La agroindustria aparece también como la gran favorecida, en tanto la industria automotriz y la metalmecánica se han mostrado más cautelosas ante la necesidad de contar con un período de adaptación para competir con las más avanzadas europeas.

Aunque Lula logró mantener la tradicional autonomía brasileña ante el avance de Trump (le torció el brazo al magnate en la discusión por los aranceles), y si bien apuró el acuerdo con la UE para crear el área de comercio más grande del mundo, la agresión militar de EE.UU. en Venezuela desdibujó su natural liderazgo regional.

El secuestro de Nicolás Maduro y la imposición de un gobierno  tutelado por la Casa Blanca, para no hablar de la captura de los recursos petrolíferos venezolanos, los más importantes del planeta, representan el fracaso de la región en el manejo de la cuestión venezolana

Lula, Milei, Trump

La molestia del jefe de Estado argentino aumentó cuando circuló que Lula convocaba a una cumbre en Río Janeiro con autoridades de la Unión Europea. Más precisamente, su titular, Ursula von der Leyen; y el titular del Consejo Europeo, Antonio Costa. Ayer viernes, Lula y Von der Leyen dieron una conferencia de prensa conjunta. Todo un gesto de poder por parte del titular de Planalto.

El faltazo de Lula tiene varios mensajes:  su posicionamiento como líder de región, hacedor del “puente” con Unión Europea y la conformación del mercado común más grande del planeta. El posicionamiento de Lula lo constituye como contrapeso natural frente a Donald Trump, quien tras secuestrar al mandatario  venezolano Nicolás Maduro y ponerlo a disposición de la Justicia de Nueva York, alteró el orden en el que se venía moviendo la región.

Por eso toma mayor importancia la convocatoria a una cumbre en Río de Janeiro con funcionarios europeos, realizada con premura y en una jugada audaz de Lula que lo coloca en un rol de líder del nuevo orden global. Un dato pasó casi desapercibido: Lula habló el jueves durante el lapso de una hora con el presidente de la Federación Rusa, Vladimir Putin, a quien Trump busca seducir y alejar de su asociación con China.

*Investigadora brasileña, analista asociada al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)