Alarma internacional por el caso Mohammad Faraj

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Mohammad Faraj, periodista e intelectual panárabe del canal Al Mayadeen, permanece detenido y en condición de desaparición forzada de facto en Jordania desde mediados de diciembre de 2025. Su arresto, sin cargos conocidos ni acceso a abogado o familia, ha generado una ola de denuncias por violación de derechos humanos y ataques a la libertad de prensa en el mundo árabe y en América Latina.

Faraj fue detenido en el aeropuerto internacional Reina Alia, en Ammán, cuando llegaba desde Beirut para pasar las fiestas con su familia. Tras un registro inusualmente minucioso, agentes lo trasladaron a dependencias de inteligencia jordana, y desde entonces su paradero exacto y su estado de salud siguen sin información oficial clara.

Organizaciones de derechos humanos, redes de intelectuales y colectivos de prensa denuncian la detención como arbitraria y contraria a la Constitución jordana y a los tratados internacionales. Señalan que el caso se inscribe en un patrón de persecución a periodistas críticos con las guerras en la región y defensores de la causa palestina, en particular contra voces asociadas a Al Mayadeen.

La presión internacional ha crecido con pronunciamientos públicos desde Cuba, Europa y el propio mundo árabe, que exigen su liberación inmediata y garantías sobre su integridad física y psicológica. Partidos políticos, asociaciones profesionales y centros contra la tortura han pedido a la ONU y a las autoridades jordanas transparencia sobre el lugar de reclusión, los cargos —si existen— y el acceso de su familia y abogados.

Las repercusiones del caso van más allá de su situación personal y colocan a Jordania bajo escrutinio por el trato a la prensa y la disidencia. Para muchos sectores, la desaparición de Faraj simboliza el intento de silenciar voces que documentan crímenes de guerra y levantan narrativas alternativas sobre Palestina y el orden regional.