Stiglitz: “Argentina está metida en una gran apuesta de casino”

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 Javier Lewkowicz-Página12

“Argentina está involucrada en una gran apuesta y no hay evidencia de que vaya a dar resultado. Si uno se guiara por la experiencia histórica, diría que esto va a terminar mal”, indicó el premio Nobel Joseph Stiglitz, quien, además, se refirió al rol del periodismo de investigación, las fallidas recetas del FMI y la necesidad de modificar las reglas de juego en favor de la equidad.

Joseph Stiglitz
La desigualdad es una elección, no es inevitable, no es resultado de las leyes de la naturaleza”, dice Stiglitz

“Argentina está involucrada en una gran apuesta de casino. Y no hay evidencia de que esa apuesta vaya a dar resultado. No hay ningún episodio histórico que indique que una apuesta de este tipo tiene probabilidades de salir bien, y mucho menos en la magnitud que se está manejando. Así que si uno se guía por la experiencia histórica, diría que esto va a terminar mal”.

De esta forma se refirió Joseph Stiglitz a la economía del gobierno libertario de Javier Milei en alianza con el tándem Scott Bessent y Donald Trump. Stiglitz es Premio Nobel de Economía, profesor de la Universidad de Columbia y uno de los máximos referentes globales en la profesión. Luego de una charla que ofreció en el marco de la Conferencia Global de Periodismo de Investigación,  la semana pasada en Kuala Lumpur, Malasia, Stiglitz conversó  sobre la marcha de la economía argentina post-elecciones.

 

Montado sobre una economía que no estaba en condiciones de generar los dólares suficientes para pagar el mega-crédito que el gobierno de Mauricio Macri tomó del FMI por 44 mil millones de dólares, sumados a la montaña de deuda con tenedores privados que emitió Luis Caputo en su primer gestión, ahora Milei, junto a la versión 2.0 de “Toto” (Luis Caputo ministro de Economía) , volvió a acelerar el endeudamiento, con el FMI, con privados y con el Tesoro de los Estados Unidos, para sostener la política de tipo de cambio bajo que tanto le ha rendido políticamente, gracias al control de la inflación.

Euforia: Milei, Bessent, Caputo…

Sin embargo, Milei ya se ha gastado varias balas de plata y la fragilidad sigue ahí, esperando: primero fue el blanqueo récord, luego el nuevo crédito con el FMI y en última instancia el salvavidas de Bessent.

La apuesta oficial es volver a los mercados internacionales para refinanciar los pasivos, pero hasta ahora eso no ha funcionado: la debilidad de la economía argentina es tal que los rescates duran cada vez menos y la montaña de deuda a pagar, en un contexto de fuerte ajuste fiscal, se va agrandando.

En este marco y pensando en un futuro programa económico de la oposición, el profesor Stiglitz consideró que “Argentina no puede crecer lo suficiente para poder pagar su deuda. Creo que será necesario sentarse frente a los acreedores y poner los números sobre la mesa. Cuál es el crecimiento que se necesitaría y cuál es el real. Hay que pensar en un sendero sostenible”.

“La inequidad es una elección”

La conferencia de Stiglitz abordó el tema de la inequidad, un tema recurrente en sus trabajos académicos y en su activismo político. “A la hora de pensar las causas que están por detrás de los niveles de desigualdad entre países y dentro de ellos, creo que un ingrediente muy importante son las reglas del juego, las leyes, las regulaciones, tanto a nivel nacional como internacional. Por ello, uno de los principales mensajes que dimos en la reunión del G20 en Johannesburgo, Sudáfrica, fue que la desigualdad es una elección, en el sentido de que no es inevitable, no es resultado de las leyes de la naturaleza, sino de las leyes humanas, como la propiedad intelectual y los paraísos fiscales”.

Stiglitz es presidente del Comité Extraordinario de Expertos Independientes sobre la Desigualdad de la Riqueza Global, designado por la Presidencia sudafricana del G20, que en la última cumbre emitió un informe con recomendaciones sobre estos temas.

Dicho Comité advirtió, entre otras cosas, que entre 2000 y 2024, el 1% más rico del mundo acaparó el 41% de toda la nueva riqueza, mientras que solo el 1% fue para el 50% más pobre. Pidió por la creación de un nuevo “Panel Internacional sobre la Desigualdad” destinado a informar la formulación de políticas a nivel nacional e internacional, inspirado en el modelo del Grupo Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC).

Otro de los temas sobre los que Stiglitz muestra una histórica preocupación son los paraísos fiscales, aquellas guaridas en donde la opacidad en la información permite diseñar estructuras de evasión y elusión tributaria de parte de empresas y ricos y así drenar recursos que deberían utilizarse por los Estados para favorecer a la ciudadanía.

“Si Estados Unidos y Europa dijeran que nuestros bancos no pueden tener nada que ver con estos paraísos fiscales, desaparecerían. Así que los permitimos. Fingimos que es muy difícil lidiar con ellos, pero no lo es. Tenemos una arquitectura financiera global que permite sacar dinero de los países pobres y en desarrollo, llevarlo a los paraísos Goldman Sachs está apostando por estas 2 acciones: por qué deberías ...fiscales y a Londres, Nueva York o Florida. Me gustaría ver más atención periodística en el papel de Goldman Sachs y el Credit Suisse”, indicó.

“Un ejemplo dramático de desigualdad entre países lo vimos durante la pandemia, cuando Canadá pidió ocho veces más vacunas que personas, porque querían asegurarse de tener suficientes cuando las entregaran. Pero quienes vivían en África simplemente no podían conseguirlas. Es más, India, Sudáfrica y Brasil tenían la capacidad de producir más vacunas, pero las farmacéuticas no querían que las fabricaran, ya que eso bajaría el precio y perjudicaría sus ganancias. Por desgracia, varios países europeos se pusieron del lado de las farmacéuticas y prefirieron ver morir a la gente antes que renunciar a la propiedad intelectual”, recordó Stiglitz.

“Entonces cuando se crean estos extremos de desigualdad, hay un campo fértil para los políticos demagogos y autoritarios. Y ellos no mejoran las cosas, sino que las empeoran. Dicen poder reconocer el problema, pero luego se rodean de oligarcas y hacen que el sistema sea más desigual, aprobando leyes que recortan impuestos a los multimillonarios y a las corporaciones, financiadas, en parte, mediante recortes a la atención médica para los más pobres y las personas de clase media”, agregó.

Recuerdos del sudeste asiático

Stiglitz fue testigo de la primera fila en el desarrollo de la crisis económica en el sudeste asiático a finales de los ’90, que arrastró a buena parte del mundo, incluso a la Argentina de la convertibilidad.

“El Tesoro de EE. UU. insistía en que todos estos países eliminaran sus controles de capital. Mi opinión era que una mala política económica y que además no era responsabilidad del gobierno estadounidense hacer del mundo un lugar seguro para Goldman Sachs. Esto fue a mediados de los ‘90. El capital fluyó hacia el este de Asia en una cantidad enorme. Y entonces, de repente, todo cambió, como sucede en los mercados de capitales, y se acabó el dinero”.Myanmar: Manifestantes desafían amenazas de represión

“Y entonces la pregunta era, ¿qué hacer? Yo era economista jefe del Banco Mundial. Y el FMI en ese momento dijo que había que subir las tasas de interés a niveles muy altos, en el caso de Indonesia, al 80%, y recortar el gasto. Y yo dije que eso iba a matar a la inversión y la demanda agregada. El único país que se enfrentó al FMI fue Malasia, e impuso controles de capital muy bien diseñados. De modo que en Malasia el costo de la crisis fue del 5% del PIB, mientras que en los demás fue del 40% o más”.

*Periodista y licenciado en Economía por la Universidad de Buenos Aires. Desde 2009 analista en Página/12