IA: gestión de recursos humanos… los nuevos capataces del antiguo proletariado 

Los nuevos capataces del antiguo proletariado

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Eduardo Camín

Un nuevo análisis de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) ofrece una evaluación crítica y pone de relieve riesgos estructurales que los responsables de políticas y los empleadores abordando la necesidad de generar las condiciones para garantizar resultados reales de trabajo decente.

A su vez analiza cómo se está integrando la inteligencia artificial (IA) en la gestión de recursos humanos (GRH) y señala que muchos sistemas se basan en objetivos poco claros, datos sesgados o incompletos y procesos de programación opacos. Estas deficiencias pueden distorsionar la toma de decisiones, reforzar las desigualdades y exponer a los empleadores a riesgos legales y éticos, advierten los autores del estudio.Inteligencia Artificial aplicada a Recursos Humanos: Ventajas, Desafíos ...

La publicación examina el creciente uso de la IA en la gestión de recursos humanos (nuevos capataces de las empresas) y advierte que un diseño defectuoso de los sistemas puede socavar una gestión eficaz de las personas.  El documento, AI in Human Resource Management: The Limits of Empiricism, vincula estos desafíos a una tendencia histórica dentro de la GRH a equiparar la cuantificación con la objetividad.

A medida que las organizaciones dependen cada vez más de la IA para la contratación, la fijación de salarios, la programación y la evaluación del desempeño, en este sentido el estudio sostiene que un exceso de confianza en las herramientas basadas en datos puede llevar a una adopción acrítica de tecnologías poco adecuadas para gestionar personas, especialmente cuando los sistemas se implementan sin salvaguardias adecuadas o sin comprender plenamente sus limitaciones.

“Las organizaciones suelen asumir que la IA mejorará la eficiencia o reducirá los sesgos, pero estos sistemas dependen de la calidad de sus objetivos y de sus datos”, afirmó Janine Berg, Economista Principal del Departamento de Investigación de la OIT. “Sin un enfoque centrado en las personas, la IA puede socavar inadvertidamente la equidad, la transparencia y la confianza en el lugar de trabajo.” agregó.

Sin dudas que la inteligencia artificial (IA) se presenta a menudo como una fuerza revolucionaria a punto de automatizar vastas franjas de la economía, desplazando a los trabajadores e inaugurando una era «post-trabajo».  Sin embargo, detrás de las elegantes interfaces y las impresionantes capacidades de muchos sistemas de IA se esconde una fuerza de trabajo humana. 

Este modelo de «humanos en el bucle» (crowdworker) a los que también se conoce como trabajadores invisibles ya que suelen trabajar entre bastidores, son esenciales para entrenar los algoritmos de IA en varias funciones, como la predicción de texto y el reconocimiento de objetos.

Comprendiendo la IA en Recursos Humanos: Lo que Necesitas Saber | Latam ...Aunque la IA tiene el potencial de aumentar la productividad y crear nuevas oportunidades, es crucial abordar las implicaciones éticas y sociales que se derivan de ella, agregamos que entre tantas conferencias de trabajo decente hay una necesidad real y urgente de proteger a los trabajadores y promover una mayor transparencia y responsabilidad en los sistemas de IA. 

Pero la realidad, nos revela una situación mucho más compleja, en la que la IA no consiste tanto en sustituir a los humanos como en depender de trabajadores con déficits de trabajo decente, como bajos ingresos, falta de prestaciones de protección social y de seguridad y salud en el trabajo para sostener el sistema de IA. 

El análisis de la OIT tiene la virtud de presentar un marco práctico para evaluar los sistemas de IA en la GRH y llama a fortalecer la participación de los trabajadores, establecer mecanismos de gobernanza más claros y aumentar la transparencia en el diseño y la aplicación de estas tecnologías.

El trabajo invisible de la IA y la mano de obra humana 

Desde los coches autoconducidos hasta los asistentes virtuales, la industria de la IA se nutre de datos. Datos meticulosamente etiquetados, clasificados y anotados. Esto requiere inteligencia y mano de obra humanas, que aún no pueden ser sustituidas por máquinas. Estas tareas suelen subcontratarse a trabajadores en masa en plataformas digitales de trabajo o a empresas de subcontratación de procesos empresariales de inteligencia artificial (AI-BPO). Estas plataformas dividen y fragmentan las tareas complejas en micro tareas y ofrecen pequeños pagos por cada tarea completada. 

Del mismo modo, los asistentes virtuales, comercializados como herramientas autónomas, a menudo dependen deAuto Autónomo Autoconducido Con Un Hombre En El Asiento Del Conductor ... trabajadores invisibles que pueden estar transcribiendo audio, verificando la comprensión del asistente virtual o realizando tareas como programar reuniones con las que la IA puede tener dificultades. Incluso los grandes modelos lingüísticos sofisticados con capacidades impresionantes dependen en gran medida de formadores humanos para afinar sus respuestas y mitigar los sesgos, la toxicidad y el contenido perturbador.

Como resultado, los trabajadores están expuestos de forma rutinaria a violencia gráfica, discursos de odio, explotación infantil y otros materiales censurables. Esta exposición constante puede afectar a su salud mental y desencadenar trastornos de estrés postraumático, depresión y una menor capacidad para sentir empatía. Por lo tanto, el futuro del trabajo en la era de la IA debe ser el de una auténtica colaboración entre humanos y máquinas, no uno construido sobre una mano de obra mundial oculta que se enfrenta a déficits de trabajo decente. 

Oportunidades y retos de una IA sobrevalorada 

A pesar de ello, las plataformas que ofrecen microtareas y otros trabajos relacionados con la IA siguen encontrando trabajadores dispuestos, porque a menudo brindan oportunidades de trabajo a distancia, ofreciendo flexibilidad y accesibilidad a personas en distintos lugares y circunstancias, sobre todo en países en desarrollo o con acceso limitado al empleo tradicional.  Constituyendo una fuente crucial de ingresos, sobre todo para quienes se enfrentan a obstáculos en los mercados de trabajo tradicionales.

Una encuesta de la OIT sobre trabajadores en multitud revela que muchos de ellos tienen un alto nivel educativo, con licenciaturas o posgrados, a menudo en campos especializados como la ciencia, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas (STEM). Sin embargo, estos trabajadores están empleados principalmente en tareas rutinarias y repetitivas de datos, que a menudo requieren conocimientos especializados mínimos. Esto provoca un desajuste significativo entre el nivel educativo de los trabajadores y las tareas relacionadas con la IA para las que se les contrata. La dependencia de la mano de obra humana en la industria de la IA plantea varias cuestiones críticas. 

Ya que existe el riesgo de descualificar a los trabajadores y obstaculizar su desarrollo profesional. A su vez el cambio hacia acuerdos de trabajo contingente puede contribuir a una menor participación de la mano de obra en los ingresos, y puede aumentar la desigualdad de ingresos.

Por tanto, los trabajadores realizan tareas que no aprovechan su formación educativa ni ofrecen oportunidades de estimulación intelectual o crecimiento profesional. Esto provoca insatisfacción e inseguridad laboral entre los trabajadores, y su infrautilización representa una oportunidad perdida de aprovechar la mano de obra cualificada para impulsar el crecimiento económico y la innovación para los países en desarrollo que destinan importantes recursos a invertir en educación superior.

La encuesta en cuestión también reveló que los ingresos medios de estos trabajadores en los países en desarrollo son de unos 2 dólares por hora, y que tienen una protección social limitada y un alto riesgo de rechazo del trabajo debido a las decisiones automatizadas que se producen, sin una justificación clara ni un canal de comunicación para abordar estas cuestiones o cualquier queja de los trabajadores.

Creemos que se necesita replantear la protección social desde otra perspectiva porque, desde esta óptica, los sistemas actuales son insuficientes y se centran en gestionar las consecuencias de la crisis en lugar de abordar sus causas estructurales, que se encuentran en la lógica del capitalismo y la explotación. 

Un replanteamiento científico buscaría una transformación profunda que cuestione el rol del Estado y el mercado, enfocándose en la creación de sistemas de bienestar más allá del modelo capitalista. Desde esta perspectiva, se debe exigir un Estado que garantice derechos sociales universales y sólidos, pero no solo como un elemento de conciliación, sino como un actor que impulse la transformación social hacia un sistema más justo e igualitario.

Mientras tanto la IA sigue instalándose en su camino hacia la ultra inteligencia, un potencial de transformaciones tal vez único en la historia y por consiguiente despierta los recelos proporcionales a dicho potencial, el despliegue de la IA actúa en nuestras vidas como la antesala de la última generación como especie dominante. 

*Periodista uruguayo residente en Ginebra, exmiembro de la Asociación de Corresponsales de Prensa de
Naciones Unidas (ACANU) en Ginebra. Analista asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico
(CLAE, www.estrategia.la)