El arzobispo de La Plata interpreta el mensaje del Papa en Argentina

Gabriel Osorio – Tektónikos

“Hay que someter a control público el uso de datos y las tecnologías”.

“Quiero subrayar el hilo conductor de estas conversaciones: la infinita dignidad de la persona humana”, dijo monseñor Gustavo Carrara, arzobispo de La Plata, en la conferencia inaugural de la cátedra Papa Francisco organizada por la Universidad Nacional Arturo Jauretche (UNAJ), el últimoe 14 de octubre en Florencio Varela.

La exposición giró en torno a dos encíclicas: Fratelli tutti (2020) de Francisco I, escrita durante la pandemia del COVID-19 y el primer gobierno de Donald Trump, quien prometía “construir un muro” contra los inmigrantes; y Magnifica humanitas (2026) de León XIV, un pronunciamiento ante irrupción y concentración en manos privadas de una inteligencia artificial que, según escribe el Sumo Pontífice, “exige ahora ser desarmada, liberada de las lógicas que la transforman en un instrumento de dominación, exclusión y muerte”.

El evento “Fraternidad y justicia social como alternativas a la cultura del descarte” se da como antesala a la visita del papa León XIV a la Argentina. Lo recibirá el presidente Javier Milei, mandatario alineado con Donald Trump, “amigo” de Elon Musk (Starlink), que se reunió a puertas cerradas con el tecnomagnate Peter Thiel (Palantir) y afirmó ante la Cámara de Comercio de Estados Unidos en Washington que “nosotros no vamos a regular la inteligencia artificial, la vamos a dejar libre”.

Tektónikos estuvo presente en el conversatorio y registró la ponencia principal de Carrara quien, frente a un auditorio repleto, habló con voz suave en el micrófono:

“Francisco es un profeta para nuestro tiempo de la dignidad humana, más allá de toda circunstancia. Esta es la motivación profunda que lo impulsa a escribir Fratelli tutti. Por eso el eje central e innegable de la encíclica es la dignidad inalienable de la persona humana, que no depende de la productividad, del éxito, de la utilidad, del lugar de nacimiento ni de la conducta moral.”

Carrara fue ordenado sacerdote en 1998 por Jorge Mario Bergoglio, entonces arzobispo de Buenos Aires, con quien mantuvo una amistad hasta su fallecimiento en 2025. También ejerció el sacerdocio en Mataderos, Liniers, Belgrano, Villa Soldati y el Bajo Flores, y fue obispo auxiliar de la arquidiócesis de Buenos Aires hasta 2024, cuando fue designado arzobispo de La Plata por el ya renombrado papa Francisco I.

“De este principio absoluto se derivan consecuencias que interpelan nuestras estructuras sociales y políticas”, seguía Carrara, “Si asumimos esta verdad, no podemos dejar de lado a una persona con discapacidad ni a quien no puede estudiar por falta de oportunidades. Tampoco podemos desatendernos de quien no nació en esta tierra y carece de comida, trabajo o salud. Las fronteras, como convenciones políticas o geográficas, pueden requerir consideraciones de orden práctico, pero jamás pueden estar por encima de la dignidad de la persona.”

El viaje del papa León XIV a la Argentina está programado para los días 8 a 11 de noviembre. Su itinerario tiene contemplado visitas al Cottolengo Don Orione de Claypole y al complejo penitenciario federal de Villa Devoto. Así, el Sumo Pontífice visitará a la población protegida por la Ley de Discapacidad (largamente resistida por el gobierno), y a una cárcel que vio al 90% de su población trasladada a Marcos Paz sin informar a los propios reclusos ni a sus familias de su paradero.

León XIV y la inteligencia artificial

“El nombre esconde una misión”, decía Carrara, “y al mismo tiempo, podríamos decir que es un programa pastoral”.

Robert Prevost eligió su nombre por el papa León XIII (1810-1903), autor de la encíclica Rerum Novarum (1891) o “de las cosas nuevas”, escrita en el contexto de la segunda revolución industrial y fundamento de la doctrina social de la iglesia, cuando “el desafío era que esos obreros fueran tratados con dignidad”.

“León XIV tiene ahora otra cuestión importante, otra revolución: la de la inteligencia artificial”, explicó Carrara, que definió: “El tema de la encíclica no es la inteligencia artificial; es la magnífica humanidad”.

Aquí, el arzobispo citó las primeras palabras del nuevo papa en el balcón del Vaticano: “La paz esté con ustedes. Esta es la paz de Cristo resucitado, una paz desarmada y desarmante”.

“Entonces, ¿qué propone respecto de la inteligencia artificial? Desarmarla”, explicó Carrara, “Esa es la propuesta central de Magnifica humanitas: desarmar la inteligencia artificial tal cual hoy está concebida, que es básicamente para acumular más riqueza y más poder y, por consiguiente, al servicio de la cultura del descarte.”

Se trata de un desarme en el sentido más estricto de la palabra. Este año 2026, tanto el sistema Maven de Palantir (explorado en un artículo de Tektónikos) como el modelo Claude de Anthropic fueron utilizados en los bombardeos estadounidenses a Irán, incluyendo el ataque a la escuela de niñas en Minab. El primero también está vinculado al frente de guerra ucraniano y las acciones israelíes en Gaza, mientras el segundo, cuyo CEO Dario Amodei llamó a ralentizar el desarrollo de la IA, habría asistido el operativo contra Nicolás Maduro en Venezuela.

“No es que renegamos de las tecnologías”, seguía el prelado, “pero las tecnologías tienen que estar al servicio de la persona. La encíclica también sale al cruce de ciertas ideologías transhumanistas, que dicen que el ser humano ya fue, ya pasó de moda, y que vamos hacia una mutación de la especie.”

Dentro de los exponentes de este Transhumanismo —la idea de que el ser humano puede trascender a sus límites biológicos, incluyendo la conciencia individual o la muerte, mediante la tecnología— destaca Peter Thiel, CEO de Palantir, quien a mediados de este año también visitó la Argentina. “Es un anarcocapitalista encontrándose con otro anarcocapitalista”, dijo entonces el presidente Milei, para quien esta venida del papa será casi un espejo de la primera.

El orden social digital

“Se puede vaciar la palabra ‘justicia social’, como se puede vaciar la palabra ‘libertad’ o la palabra ‘fraternidad’. Si la decimos, es para de alguna manera actuarla”, advertía Carrara en referencia al panorama político argentino.

En este punto de la conferencia, Carrara rebatió la pretensión de que la iglesia se mantenga alejada de la política, no entendida esta última en su versión institucional, sino como parte intrínseca de la vida social.

“El Evangelio no puede olvidar la vida concreta de los pueblos”, citó de León remitiendo a Francisco en Magnifica humanitas, “Si la inteligencia artificial plantea un desafío para la vida digna de los pueblos, hay que entrar en ese desafío. ¿Y por qué? Porque el mensaje del amor de Dios que nos salva es inseparable del mensaje de la inmensa dignidad de cada ser humano”.

Luego, de la mano de la encíclica de León, Carrara repasó las bases de la doctrina social de la iglesia: los tres fundamentos, “el ser humano como imagen del Dios trinitario, la igual dignidad de todos los seres humanos y el altísimo valor de los derechos humanos”; y los cinco principios: el bien común, el destino universal de los bienes, la subsidiariedad, la solidaridad y, “de manera destacada, el principio de la justicia social”.

Citó Carrara de León XIV: “El Papa Francisco denunció una cultura del descarte que provoca cada vez más formas nuevas de exclusión. En esta perspectiva, la justicia social exige mirar a las personas y a los pueblos comenzando por los más vulnerables: los pobres, los migrantes, los refugiados, los desplazados internos, las víctimas de la violencia, las personas que viven en las periferias urbanas o existenciales. La idea de justicia social ayuda a reconocer que las injusticias no nacen solo de decisiones equivocadas de los individuos, sino también de estructuras, mecanismos y sistemas económicos y culturales que producen desigualdad casi automáticamente.”

“Por último, y esto es lo interesante de la encíclica de León, cuando habla de estos principios de la doctrina social de la Iglesia, los pone en diálogo con el tema de la inteligencia artificial y los actualiza con él”, seguía Carrara.

Esta asociación entre justicia social e inteligencia artificial no sería espontánea: Francisco I ya había planteado el tema, según repuso Carrara, en un discurso al G7 y en la Jornada Mundial de la Paz. León XIV continuó esa reflexión y, según citó el arzobispo a modo de cierre de su conferencia, escribe:

“Un orden social justo en la era digital es aquel que garantiza a todos un acceso igualitario a las oportunidades protege a los más pequeños y a los más frágiles, se opone al odio y a la desinformación, y somete a control público el uso de datos y de las tecnologías, de modo que el criterio no sea sólo el beneficio, sino la dignidad de cada persona y el bien de los pueblos.”

Francisco I y la cultura del descarte

“Todos tenemos que descubrir cuál es nuestra misión en esta vida”, volvía el arzobispo Carrara: “Se dice en el libro del Apocalipsis que al final se nos va a dar una piedrita blanca con nuestro nombre, es decir, con cuál ha sido nuestra misión en este mundo. La misión de Jorge Mario Bergoglio fue clara desde el principio.”

Bergoglio eligió su nombre de papa por San Francisco de Asís (1181/82-1226). La historia del beato es la de una revelación ante el crucifijo de la capilla de San Damián, que estaba en ruinas. Según San Francisco, el Cristo le ordenó: “Repara mi iglesia”.

“Pero reparar la iglesia era reparar la Iglesia toda”, explicaba Carrara, “ayudarla a volver al Evangelio de Jesús. Una Iglesia muy atada al poder temporal y a las riquezas es desafiada por Francisco de Asís, que la invita a volver al Evangelio.”

Es a partir de ahí que su encíclica abarcaría la dignidad de las personas: con un énfasis especial en los más débiles. Desde ese fundamento, Francisco se posicionaría en contra de la pena de muerte, alertaría sobre la aporafobia o el rechazo a los pobres, y plantearía la crisis migratoria como un problema de deshumanización:

“La cultura del descarte se vuelve especialmente cruel en el fenómeno de las migraciones”, sigue Carrara: “Nunca se dirá que (los migrantes) no son humanos, pero en la práctica, con las decisiones y el modo de tratarlos, se expresa que se los considera menos valiosos, menos importantes, menos humanos. Deshumanizar para descartar: es un semáforo en amarillo que hay que tener siempre presente.”

El “Nosotros” organizado

“Francisco tiene esperanza en la humanidad”, apuntó después el arzobispo, quien empezaba a preparar el salto más allá de la ética individual, “alienta e invita a una esperanza audaz, capaz de mirar más allá de la comodidad personal o de los intereses sectoriales. Por eso, en el segundo capítulo de la encíclica nos propone como modelo al buen samaritano.”

La parábola del buen samaritano (Lucas 10:25-37) parte de un hombre que fue herido y dejado a un lado del camino. Dos caminantes —un sacerdote y un levita— pasan junto a él y lo ignoran. Es tercero es un comerciante de Samaría, pueblo enemigo de Israel, que cura sus heridas, lo carga en su burro y lo deja en una posada, pagando los gastos de su estadía.

“Puestos en camino, nos chocamos indefectiblemente con el hombre herido”, empezó Carrara, “y aquí hay dos opciones: inclusión o exclusión. La exclusión o la inclusión de la persona que sufre al costado del camino define proyectos políticos, económicos, sociales, religiosos y, podríamos agregar, universitarios también.”

Luego, el sacerdote hizo foco en “un personaje silencioso pero fundamental: el posadero”.

“Imagínense: el samaritano le trae a este hombre tirado y el posadero podría decirle: ‘¿Me lo va a dejar acá? Yo ya no tengo lugar’. Pero, de alguna manera, el posadero también se hace cargo. Y Francisco dice que ahí aparece la dimensión comunitaria. El samaritano entiende que no puede hacerlo todo solo. Necesita una estructura, un espacio institucional y social que sostenga el cuidado en el tiempo. Nos hace falta ese nosotros más grande. Necesitamos organizar la esperanza.”

Es aquí donde Carrara encuentra uno de los ejes centrales de Fratelli tutti: “generar un ‘nosotros’ más grande que pueda abrazar la fragilidad de los hermanos que hoy la están pasando mal”.

“La parábola nos da entonces dos grandes temas que, en el fondo, también son caminos de felicidad: uno es el servicio, y el otro la comunidad. Todos los que detentamos algún tipo de responsabilidad o, entre comillas, ‘poder’, ya sea político, social, económico o pastoral, tenemos que ponernos al servicio del bien común, especialmente de aquellos que están más heridos en su dignidad”, afirmó.

Luego, el arzobispo puso como ejemplo a seguir la organización comunitaria en los barrios más vulnerables, y amplió el análisis a las implicancias generales de este curso de acción:

“Una comunidad que organiza la esperanza cumple además una función crítica indispensable: les pone un límite a las propuestas mercadocéntricas o estadocéntricas que pretenden posicionarse como absolutas. Ni el mercado lo resuelve todo de forma automática, ni el Estado puede absorber de manera unipotente la riqueza de los lazos humanos. Frente a estos reduccionismos, la comunidad organizada anhela, pide y reclama la mejor política.”

“Francisco siempre valoró la política como la más alta forma de la caridad, porque se ocupa del bien común, no del bien personal ni del bien del sector al que pertenezco, sino del bien de todo el pueblo, empezando por los más frágiles. La mejor política no maltrata al adversario ni es coleccionista de conflictos interminables. Hay un texto que dice que la verdadera grieta, la verdadera brecha, está con los que cada vez la pasan mal y peor. Eso es lo que la mejor política debe realmente acortar”, cerró el arzobispo.

Junto al propio Carrara, el panel reunió al obispo de Quilmes, monseñor Carlos Tissera; al rector de la UNAJ, Arnaldo Medina, y contó con la comunicación a distancia de Emilce Cuda, secretaria de la Comisión para América Latina del Vaticano. Moderó la actividad Juan Pastor González, director del Instituto de Ciencias Sociales y Administración de la universidad.

Artículo original: https://tektonikos.website/el-arzobispo-carrara-interpreta-el-mensaje-del-papa-en-argentina/