Trump suspende sanciones a Rusia y desata críticas
Trump suspendió sanciones vinculadas con Rusia antes de su entrada en vigor, una decisión que provocó el rechazo del presidente ucraniano, Volodymyr Zelensky, y de legisladores estadounidenses de ambos partidos. El mandatario firmó el viernes 16 de octubre una orden que exime de nuevas restricciones y aranceles previstos en la ley que había promulgado en septiembre para aumentar la presión económica sobre Moscú.
La Casa Blanca justificó la exención en el interés nacional de Estados Unidos y señaló que Trump presentó al Congreso la certificación correspondiente. La suspensión permanecerá vigente hasta que el presidente o los funcionarios autorizados determinen que corresponde adoptar nuevas medidas, aunque no elimina las sanciones anteriores impuestas mediante otras órdenes ejecutivas.
Las disposiciones suspendidas contemplaban aranceles de hasta el 500% sobre productos rusos y de hasta el 100% sobre mercancías de los cinco principales compradores de petróleo y gas de ese país. La exención también abarca restricciones financieras previstas en la legislación, lo que reduce el alcance de una herramienta aprobada por el Congreso para presionar al Kremlin por la guerra en Ucrania.
Rechazo en Kiev críticas en Washington
Zelensky cuestionó el alivio económico en momentos en que Rusia intensificaba sus ataques contra la infraestructura energética ucraniana y sostuvo que la ley podía contribuir a frenar la guerra si se aplicaba efectivamente. En Washington, republicanos como Don Bacon, Michael McCaul y Thom Tillis criticaron la decisión, mientras los demócratas Elizabeth Warren y Richard Blumenthal denunciaron que debilitaba la presión sobre el Gobierno de Vladímir Putin.
La medida se suma a un acuerdo previo para permitir exportaciones rusas de diésel, impulsado por Trump con el propósito declarado de reducir los precios de los combustibles antes de las elecciones legislativas estadounidenses. Pese al deterioro de las relaciones entre Washington y Kiev, Zelensky informó que los negociadores de ambos países mantenían contactos y preparaban una posible reunión, mientras la Unión Europea trabajaba en un nuevo paquete de sanciones contra Moscú.