Murió Piero, autor de “Mi viejo” y “Para el pueblo lo que es del pueblo”

Claudio della Croce

El cantautor Piero De Benedictis falleció el miércoles a los 81 años, según confirmaron desde su círculo íntimo. “​Su voz, sus canciones y su mensaje de paz quedan para siempre con nosotros», escribieron sus allegados en el comunicado que informó su partida. “Su luz va a seguir brillando en cada rincón donde su música siga llegado”, completaron.

El cantante había atravesado graves problemas de salud durante el último año y, según se supo en las últimas horas, permanecía internado en el Hospital Italiano. En 2023, el músico ítalo-argentino también había transitado una internación en Ecuador a causa de una infección respiratoria.

Piero nació en Italia en 1945 y llegó a Argentina junto a su familia cuando tenía sólo tres años. Primero vivió en Banfield, en el sur del conurbano bonaerense, y luego se instaló en Allen, Río Negro. All cursó la escuela primaria y se inició en la música. Pero fue a partir de su educación como seminarista en Viedma y en Villa Devoto, ya en Buenos Aires, que se desarrolló tanto su vocación musical como su sensibilidad social.

A fines de esa década conoció al periodista y escritor José Tcherkaski y la asociación creativa entre ambos resultó central para el desarrollo de sus canciones.

A lo largo de su carrera, construyó un reconocido repertorio ligado a la canción popular y de contenido social, con temas como “Mi viejo”, “Coplas de mi país”, “Pedro nadie”, “Llegando llegaste” y “Para el pueblo lo que es del pueblo”.Piero siempre fue “manso y tranquilo” (como reza el título de su propia canción) para decir las cosas que pocos se animaron. “Comer bien era muy raro, comer poco era normal, comer era subversivo…, para el señor militar”. “Es un buen tipo mi viejo, que anda solo y esperando. Tiene la tristeza larga, de tanto venir andando”, susurraba en “Mi viejo”.

Debió marchar al exilio en 1976 luego de un intento de secuestro por grupos de tareas del terrorismo de Estado durante la última dictadura militar y en 1982 regresó al país junto a Marilina Ross, con una nueva perspectiva política, moldeada por la new age y el pacifismo, que coronó con la canción “Soy pan, soy paz, soy más”, que grabó la kinolvidable Mercedes Sosa y tuvo fuerte repercusión.

“Hoy tengo nublada la sonrisa, país de cielo, país de tiza. Piden las paredes libertades, la calle espera, la gente sabe”. Comenzaba la década del setenta y la poesía de José Tcherkaski, con la música y la voz de Piero, eran grandes llamados de atención entre los estertores de las canciones nuevaoleras, la resistencia tanguera de viejos valores y el naciente rock nacional (rebelde, pero no comprometido políticamente). Piero encarnaba en aquellos años la canción de protesta que se expresaba de manera absolutamente directa.

Obviamente, eso le costó el exilio, entre 1976 y 1981 (la mayor parte del tiempo que duró la última dictadura militar). A su regreso, quizá sus canciones no tenían el mismo tono combativo, pero eso no les quitó el peso testimonial de su mensaje.

En su disco de 1983 que llamó Hombre común habló, justamente, de esa gente de a pie. “Un hombre común tiene un paladar, olor a vino. Un gesto, un apellido, un hijo muerto, un asesino”. O de los inundados en el norte del litoral argentino: “(…) Nadie me explica lo que pasó, pa´que explicar si pobre soy, y el agua sube sin preguntar, si soy el Pedro, si soy el Juan. (…) Hasta cuando el que manda sigue olvidando. Para cuando, nos juntamos para arreglarlo. Otra vez, los de abajo vamos a esperar, lo que los de arriba van a olvidar”.