Marco Rubio inicia gira por Colombia, Ecuador y Perú, ¿cómo avanzada militar de EEUU en el Pacífico?

(Xinhua/Ricardo Landeta)

Orlando Pérez – Diario Red

¿Hasta dónde llegará la presencia militar estadounidense; qué facultades tendrán las fuerzas de EEUU para realizar operaciones dentro de territorios o aguas nacionales; qué papel juega la disputa con China por puertos, infraestructura y minerales; y qué mecanismos de control parlamentario, judicial y de derechos humanos existirán sobre esta cooperación?

La visita de Marco Rubio a tres países andinos, alineados con la política de seguridad de Donald Trump, deja en claro que no solo se trata de una reunión para afirmar los lazos comerciales o revisar los acuerdos del convenio regional llamado Escudo de las Américas, sino y ante todo para incidir en América Latina cuando se avecinan elecciones en Brasil, las discrepancias con México en asuntos de combate al narcotráfico y desviar la atención del escándalo de Fernando Cerimedo que ya afecta a los gobiernos de Bolivia, Chile y Argentina.

Y también queda la duda que ya en su momento la instaló el senador y excandidato presidencial colombiano Iván Cepeda cuando advirtió que todas las acciones del actual presidente de su país, Abelardo de la Espriella, apuntan a la entrega de los recursos naturales a EE.UU., considerando lo ocurrido ya en Venezuela.

Oficialmente la presencia del Secretario de Estado de EE.UU. se presenta como un encuentro para pasar revista la cooperación contra el “narcoterrorismo”, relaciones comerciales más profundas y seguridad hemisférica, pero hay algo más: la reactivación del Plan Colombia del año 2000 (que fue un fracaso y costó más de USD 20 mil millones, a cargo del presupuesto estadounidense), ahora en manos de Abelardo de la Espriella, Daniel Noboa y Keiko Fujimori, quienes se han inclinado a favor de instalar bases conjuntas bajo la jefatura del Comando Sur.

(Xinhua/Francisco Cañedo)

Curioso, pero cierto: en los últimos comunicados del Departamente de Estado ya no se menciona a Venezuela en la lucha contra el narcotráfico y solo se pone énfasis en Colombia y Ecuador, además de dejar como secundario el interés por el rol de Panamá en todo esto.

De alguna manera ya lo había advertido, en otros términos, el secretario de Guerra, Pete Hesset, cuando dijo que la principal herramienta de su gobierno era el Escudo de las Américas para “reforzar la seguridad fronteriza, desarticular finanzas criminales y actuar conjuntamente ante amenazas regionales compartidas”. Eso sí, cuidándose de no llegar a declarar abiertamente un sometimiento de la soberanía a la política exterior de Trump, aclaró: “No buscamos ni dominación ni dependencia.

Solo buscamos una colaboración genuina con sus gobiernos para lograr seguridad, estabilidad y prosperidad”. Y ahí también quiere incluir a Panamá, para lo cual desarrollarán ejercicios conjuntos, denominados Panamax, supuestamente centrados en defender la seguridad del canal y en el que participarían 19 países del continente.

Ahora bien, tras la posesión de los mandatarios colombiano y peruana, después de procesos electorales polémicos y cuestionados en su transparencia, Bogotá y Lima se disponen a realizar acciones similares a las que desarrolla su homólogo ecuatoriano desde enero de 2024, tras la declaración del llamado Conflicto Armado Interno, un programa extraordinario, que ni en Colombia existió con 50 años de conflicto con los grupos insurgentes.

Y ahí entran cada uno con sus particularidades, pero con un eje en común: luchar contra los cárteles el narcotráfico que trasladan la cocaína desde las fronteras norte y sur de Ecuador, para salir por los puertos del Pacífico.

Ecuador, el punto más delicado de la gira

La llegada de Rubio a Quito ocurre en medio de protestas ciudadanas en el puerto de Manta tras el hundimiento de ocho embarcaciones y la detención de más de 30 pescadores, atribuidas al Comando Sur y confirmadas por el ministerio del Interior El domingo pasado se liberó a 28 humildes pescadores tras la aplicación de un hábeas corpus demandado por organizaciones de defensa de los derechos humanos. Sin embargo, persiste el reclamo por la desaparición de ocho pescadores que desde enero no han regresado a sus casas y que seguramente fueron víctimas de los bombardeos de sus lanchas por parte de militares estadounidenses.

Rubio ya estuvo en Ecuador hace un año y conjuntamente con Noboa acordaron que la seguridad era prioridad de las dos naciones, que para ello EE.UU. asignaría USD 13,5 millones en materia de seguridad y otros USD 6 millones para drones, además de enviar uniformados para entrenamientos y capacitaciones. Esto último se ha cumplido a cabalidad y del dinero no se conoce a qué institución fueron trasladados esos USD 19 millones.

Varios medios de comunicación estadounidenses han denunciado que los ataques a pescadores y a fincas de campesinos se han realizado por parte de las fuerzas militares gringas usando el territorio ecuatoriano como una gran base de despegue, aprovisionamiento y apoyo logístico. En otras palabras: todo el territorio ecuatoriano ya es una base militar. En esa visita reiteró: «Ya estuvimos aquí. (Rafael) Correa nos pidió irnos en 2009, creo que no nos quería mucho, y quería ayudar a los narcotraficantes».

Entonces, esta nueva visita se alista en la idea de definir mucho más que cooperación económica: inteligencia, vigilancia marítima, drones, radares, intercambio de información y eventualmente nuevas modalidades de presencia militar estadounidense, en momentos en que la violencia criminal no ha disminuido y de las 10 ciudades más violentas de América del Sur, 6 se ubican en Ecuador.

Colombia, el viraje de la soberanía

Tras la presidencia de Gustavo Petro, los acuerdos de seguridad con Trump someterán, de nuevo, la soberanía de este país andino a lo que disponga Rubio en el encuentro de este miércoles. No olvidemos que a cinco días de posesionado el nuevo mandatario, los ministros de la guerra acordaron la integración de Colombia al llamado Escudo de las Américas y de inmediato aceleraron todas las visitas y los acuerdos para intensificar las acciones militares conjuntas.

Si efectivamente la colaboración solo apunta al combate al narcotráfico, los colombianos tienen la experiencia del año 2000 en adelante cuando se implementó el Plan más ambicioso y resultados paupérrimos. No olvidemos que Colombia sigue siendo el mayor productor de cocaína del mundo; y EE.UU., el primer consumidor.

De ser cierto que solo esto los convoca, la firma de un posible pacto de cooperación permitiría a De la Espriella contar con uno de los ejércitos más poderosos del mundo y también con su inteligencia para combatir a una treintena de grupos armados y más de diez cárteles activos, con sus conexiones con Ecuador y México.

La visita de Rubio solo refrendaría lo que ya hizo el general Francis L. Donovan, jefe del Comando Sur de EE.UU., el 1 y 2 de septiembre en Colombia cuando se reunió con el ministro de Defensa, Jorge Mora y este último dijo. “La visita de Donovan reafirma el compromiso de seguir trabajando unidos contra los narcoterroristas, los carteles y todas las organizaciones criminales que pretenden sembrar violencia” y que la cuenta de la red social X del SOUTHCOM destacó para “fortalecer la asociación de seguridad” entre los dos países.

El alto mando estadounidense estuvo en Tumaco, ciudad ubicada en la costa del Pacífico y una de las vías más importantes del narcotráfico con salida al océano, además de ser una zona de gran presencia de grupos armados, incluidos el ELN, el Clan del Golfo y las disidencias de las FARC, todas organizaciones declaradas terroristas por Washington. Y desde allí ya se habló de la necesidad de una colaboración con Ecuador y de crear una base binacional para los objetivos de EE.UU. (en la práctica sería una base trinacional si interviene el ministerio de Guerra de Trump).

Perú mide el peso de China en su economía

Si de los tres países andinos, Colombia y Ecuador interesan a EE.UU. por cuestiones de seguridad, con Perú hay mucho interés en los productos, particularmente minerales, que se producen en ese país y que no están llegando a la tierra de Trump. Por eso, la visita de Rubio a Lima tiene otras características porque en la lucha contra el narcotráfico los últimos gobiernos han tenido una relativa normalidad en sus relaciones con EE.UU. y en los convenios ya antiguos.

Sin embargo, aquí lo que cuenta ahora no es que Keiko Fujimori sea más cercana a Washington, sino de qué modo evitará que su nación pierda las excelentes condiciones de comercio con China.

El puerto de Chancay, iniciativa china en el Pacífico peruano. (Xinhua/Li Muzi)

Sin embargo, no hay que dejar de lado que en los últimos 40 años, la Oficina de Asuntos Internacionales de Narcóticos y Aplicación de la Ley (Bureau of International Narcotics and Law Enforcement Affairs, INL) del Departamento de Estado ha prestado apoyo a la labor de erradicación manual de cultivos de coca que realiza el organismo peruano responsable de esta tarea y la capacidad de interceptación de la Policía Nacional de Perú.

Ahora bien, si Trump y su secretario de Estado han sido enfáticos en advertir que América Latina debe alejarse de la influencia China, en Perú hay algunos aspectos que harán pensar dos veces antes de someter los convenios de seguridad a condiciones comerciales con el llamado Gigante Asiático. No olvidemos que la inversión china en el Perú supera los USD 30.000 millones.

Por ejemplo, la inauguración en 2024 del megapuerto de Chancay, una gigantesca infraestructura construida con capital chino a unos 80 kilómetros al norte de Lima, con potencial para convertirse en el gran «hub» para la conexión comercial entre Asia y Sudamérica, reafirmó una alianza estratégica que alarmó a la Casa Blanca y de inmediato se pusieron a trabajar para revertir esta tendencia.

Claro, Perú exporta principalmente recursos naturales hacia el mercado chino. Entre los productos más importantes están: cobre y concentrados minerales, hierro y zinc, harina de pescado, productos agrícolas como arándanos, uvas y aguacates. De hecho, el cobre tiene a China como su mayor comprador, lo cual no hace feliz a EE.UU.