Antisionismo protegido por la ley: fallo histórico en Reino Unido
El Tribunal de Apelación Laboral del Reino Unido resolvió el 3 de agosto que las convicciones antisionistas cumplen los criterios para ser consideradas una creencia filosófica protegida bajo la Ley de Igualdad de 2010. La decisión sienta un precedente vinculante y es celebrada como un avance para quienes denuncian el genocidio israelí en Gaza y el carácter racista del proyecto sionista.
La sentencia afirma que es coherente describir como “racista” una ideología que promueve un Estado para una sola raza en un territorio habitado históricamente por otra población. Añade que apoyar la migración de ese grupo con respaldo de una potencia imperial para desalojar a la población indígena puede describirse consistentemente como una ideología colonial e imperialista.
Victoria judicial de David Miller
El profesor David Miller, despedido por la Universidad de Bristol en 2021 por supuesta “mala conducta grave”, celebró el fallo como “una humillación pública para el régimen sionista genocida” y sus aliados en el Reino Unido. El tribunal ratificó que la casa de estudios incurrió en discriminación ilegal al suspenderlo por sus creencias, respaldando una sentencia laboral de 2024 que ya había declarado injusta su desvinculación.
El expediente disciplinario se basó en tres intervenciones públicas de febrero de 2021, en las que Miller sostuvo que “el enemigo al que nos enfrentamos aquí es el sionismo y las políticas imperiales del Estado israelí”. En esas declaraciones afirmó que “el sionismo es racismo”, lo responsabilizó de incentivar el antisemitismo, de promover islamofobia y acusó a colectivos estudiantiles judíos proisraelíes de representar una amenaza para estudiantes árabes y musulmanes.
Tras conocerse el veredicto, Miller subrayó que “las personas ya no pueden ser discriminadas por sus creencias antisionistas” y llamó a considerar la decisión como una victoria del movimiento global contra el sionismo. El fallo abre la puerta a nuevas demandas en el Reino Unido basadas en protección de convicciones antisionistas, en un contexto de creciente escrutinio sobre el rol de universidades e instituciones que han reprimido críticas al Estado israelí.