Vergonzosas cifras de pobreza e indigencia en Argentina, a tres semanas de las elecciones

 

Juan Guahán-Question Latinoamérica

Cuando se entra en las tres semanas finales antes de las elecciones generales del 27 de octubre, donde el candidato peronista (opositor) Alberto Fernández tiene grandes posibilidades de alzarse con el triunfo en la primera vuelta, datos oficiales sobre pobreza e indigencia contrastaron, vergonzosamente, con la publicitada capacidad del país de producir alimentos para más de 400 millones de personas.

Esos datos recientes son una versión actual y amplificada de lo que viene ocurriendo de un modo recurrente. Los diferentes gobiernos electos por el voto no han sido capaces de mejorar las condiciones socioeconómica de la herencia de la genocida dictadura de 1976/1983.

Por el contrario, esa situación se ha ido desmejorando a tal punto que los datos actuales son peores a los de ese momento. Desde 1983, Argntina ha padecido tres grandes crisis: la de Raúl Alfonsín en 1989; la de Fernando de la Rúa en el 2001 y la actual de Mauricio Macri.

Los datos publicados esta semana por el Instituto Nacional de Estadística y Cenesos (Indec) da cuenta de una realidad innegable, que merece ser comparada con la existente en otros momentos claves. El año 1976 se inicia con una pobreza que rondab el 5%; cuando asumió Alfonsín (1983) estaba por el 21% y la primera medición posterior al fin de dicho gobierno (1989) indicó que continuaba en cifras semejantes.

Carlos Saúl Menem la dejó con un 26,7%; De la Rúa con 35,4%; Eduardo Duhalde cerró su gobierno con una pobreza del 47,8%; Néstor Kirchner finalizó su mandato con un índice del 26,9% y Cristina del 30,1%.

La cifra de Macri, del 35,4% para el cierre del primer semestre, que augura una superior al 40% al culminar el año, está elevando el promedio de estos años y dan cuenta del fracaso de su gobierno. Macri había pedido que su mandato fuera evaluado por la evolución de la pobreza. En este sentido, los resultados son claros y rotundos.

  Pero los datos publicados también merecen otro par de consideraciones que resultan importantes para conocer nuestra realidad y su futuro. Esa cifra global del 35,4% de pobreza no se reparte homogéneamente en el país.

Veamos sus extremos: La menor pobreza se registra en Capital Federal (14,3%) y la región patagónica (28,5%); el mayor índice se observa en la región del Noreste (NEA) con el 42,4% y el Gran Buenos Aires con 39,8%.

El otro dato aún más significativo se refiere a la situación de franja etaria de los menores de 14 años, en ese caso la pobreza promedio es del 52,6%. Más de la mitad de los chicos del país se están criando en medio de la pobreza. Así está esta Argentina preparando su futuro.

Elecciones en Mendoza: último ensayo antes del 27/10

El último domingo de septiembre se efectuó en Mendoza el último ensayo parcial, antes de las elecciones generales del 27 de octubre. En los comicios internos (PASO) había ganado la interna peronista una candidata de la agrupación kirchnerista La Cámpora. En el resultado general el peronismo había quedado siete puntos por debajo de la fuerza orientada por el gobernador radical.

A pesar del esfuerzo del candidato presidencial Alberto Fernández para nacionalizar esa elección convocando a la mayoría de los gobernadores a esa provincia a un acto de apoyo, los resultados no fueron buenos. El candidato radical que es parte de la alianza macrista Cambiemos (aunque no simpatiza con Macri), duplicó la diferencia –ganó por más de 14% puntos- y estuvo bordeando el 50% de los votos.

Da la impresión que estos resultados no tendrán mayor influencia en el panorama  nacional, ya que responden más a la idiosincrasia de una provincia que, junto con Salta y Corrientes, expresan a las sociedades más conservadoras de la Argentina. De todas maneras hay elementos a tener en cuenta para evaluar las perspectivas futuras. Las dos cuestiones más significativas tienen que ver con temas que se entrelazan. La interna peronista, con el peso mayoritario del cristinismo, junto a las resistencias que ello genera en una franja importante de la sociedad.

La candidatura de Anabel Fernández Sagasti, triunfante en las PASO e integrante de La Cámpora y de la mayor confianza de la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner (ompañera de fórmula de Alberto Fernández), es el símbolo de esa situación. Para oponérsele, creció el voto del oficialismo radical en la misma cantidad que aumentó la diferencia con la candidata del peronismo.

Cristina, consciente de esa generalizada situación cedió el primer lugar de la fórmula a Alberto. Pero es indudable que esa situación, de “resistencia” a Cristina, será agitada sistemáticamente, desde los sectores más conservadores, para enterrar los intentos de cambio o mejora que pueda insinuar el gobierno de “los Fernández”.

Para no entrar en este juego, que tiende a ocultar la realidad, el movimiento popular tiene por delante el desafío de elaborar programas y políticas que recojan las legítimas aspiraciones de las mayorías y desde allí apoyar o criticar.

De este modo el gobernador mendocino Alfredo Cornejo, quien diseñó con Alberto Fernández –en tiempos de Néstor- al “radicalismo K” que llevó a Julio Cobos a ser vicepresidente de Cristina, se va constituyendo junto a Horacio Rodríguez Larreta, María Eugenia Vidal, Martín Lousteau y Gerardo Morales en el posible recambio de Macri y eventuales jefes de la oposición al gobierno de “los Fernández”.

 

*Analista político y dirigente social argentino, asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)

 

 

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