Pompeo carga la responsabilidad del fracaso de los planes de cambio a la oposición

Leopoldo Puchi |

Mike Pompeo ha revelado que desde que comenzó como director de la CIA en 2017 ha actuado para lograr la unidad de la oposición venezolana, de acuerdo al sonido de una reunión a puertas cerradas en Nueva York, dado a conocer por el Washington Post. (1)

Con anterioridad, Elliott Abrams había informado que había tenido contactos relacionados con los acontecimientos del 30 de abril y que los que estaban comprometidos «apagaron los celulares». Como parte de los compromisos adquiridos, al general Manuel Cristopher Figuera le fueron levantadas las sanciones.
Estas revelaciones hacen referencia a dos hechos concretos de intervención directa en asuntos internos de Venezuela por funcionarios de un gobierno extranjero, sin consentimiento del Estado venezolano.
Desaciertos
Sin embargo, en esta ocasión más que lo relativo al accionar en asuntos internos, lo que destaca en lo dicho por Pompeo es que carga la responsabilidad del fracaso de los planes relacionados con la operación de cambio de gobierno solo en la oposición venezolana, sin admitir sus propios errores, a pesar de contar con decenas de agencias de inteligencia, dos o tres de ellas en el terreno, y del monitoreo político continuo sobre Venezuela de funcionarios de los servicios del Comando Sur y la IV Flota.
Las divisiones y limitaciones de la oposición venezolana son harto conocidas, y la sugerente fórmula de los «cuarenta candidatos», que remite inconscientemente a las Mil y una Noches, puede ser útil para satirizar la situación. Sin embargo, no es eficaz para abordar el asunto en todas sus dimensiones, ya que deja de lado que en una buena medida esas limitaciones y taras han sido apuntaladas por la propia intervención de las oficinas del gobierno estadounidense.
Identidad nacional
 Lo más visible de ese reforzamiento de las limitaciones de la oposición es la acción selectiva de esas oficinas, que han privilegiado unos grupos, ONG y partidos sobre otros, en términos logísticos, financieros y de otorgamiento de representatividad.

Del mismo modo, ha sido nociva la escogencia de dirigentes desde el exterior y la elaboración de estrategias que no se corresponden con la realidad nacional, como ocurrió con la abstención en los comicios de mayo de 2018, la juramentación y creación de una imagen de poder dual en enero de este año y el trabajo de fractura de los militares, desde Washington y Brasilia.

Pero la falla más aguda ha sido la de desnaturalizar a la oposición venezolana, que al perder su propia identidad de fuerza nacional autónoma se separa de su razón de ser y de sus raíces. Los intereses geopolíticos que mueven la política estadounidense no son los mismos que deberían motivar las luchas de la oposición venezolana.
No comprender esta realidad es el extravío esencial, más profundo que la estocada de Mike Pompeo en sus confesiones de Nueva York.
Nota del editor:
1.- El funcionario confesó que en la oposición de Venezuela hay «más de cuarenta personas» que se creen «legítimas» sucesoras del presidente Nicolás Maduro, en un hipotético escenario de salida del poder del mandatario.«En el momento en que Maduro se vaya, todos levantarán la mano y [dirán]: ‘Llévame, soy el próximo presidente de Venezuela’», dijo Pen una reunión que sostuvo con líderes judíos. «mantener unida a la oposisión nos resultó diabólicamente difícil», añadio.

 

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