Halcones reclaman amenaza «más creíble» contra Irán

JIM LOBE | El gobierno del presidente Barack Obama debe tomar medidas para hacer más creíbles las amenazas de ataque de Estados Unidos, o Israel, a Irán, según el cuarto de una serie de estudios publicados por un grupo de trabajo bipartidista dominado por los halcones (ala más belicista) de Washington.

Jim Lobe – IPS

Entre otras iniciativas, Estados Unidos debe aumentar su despliegue naval en el Golfo, ampliar la frecuencia y la dimensión de sus ejercicios militares allí y aumentar las posibilidades ofensivas de sus aliados en la región para persuadir a Irán de frenar su programa nuclear, según el informe auspiciado por el Bipartisan Policy Center (BPC, centro de política bipartidista).

Este país también debe ofrecer a Israel varios buques cisterna y municiones para ampliar su arsenal actual.

«No abogamos por un ataque militar de Israel, pero creemos que una amenaza más creíble servirá para aumentar la presión para que Irán negocie», indicó el general de la Fuerza Aérea, Charles Wald, uno de los presidentes del equipo de trabajo, en una declaración divulgada con el informe de 76 páginas, publicado el miércoles 1.

Si esas medidas, combinadas con sanciones económicas más duras, no logran su objetivo, Washington deberá lanzar una «operación quirúrgica efectiva contra el programa nuclear de Irán», con ataques aéreos y el despliegue de unidades de sus Fuerzas Especiales durante algunas semanas, según el grupo.

Titulado «Meeting the Challenge: Stopping the Clock» (Haciendo frente el desafío: deteniendo el reloj), el último estudio fue publicado en un clima de incertidumbre, si no de abierta confusión, sobre las intenciones de Israel y de Estados Unidos, así como las del propio régimen iraní.

La respuesta retórica de Teherán a las duras sanciones económicas y contra su industria petrolera, implementadas por Washington y la Unión Europea, fue desafiante.

Sin embargo, altos funcionarios de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) , con sede en Viena, que terminaron esta primera semana de febrero una visita de tres días a Irán, indicaron que sus anfitriones se mostraron más comunicativos que en otras oportunidades, y aclararon sus preguntas sobre las posibles aplicaciones militares de su programa nuclear.

Hay otra visita prevista para dentro de tres semanas.

Paralelamente, algunas autoridades de este país han emitido señales contradictorias en los últimos meses, desde reiteradas declaraciones sobre que Washington espera reanudar las negociaciones de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad más Alemania y que un ataque militar sería contraproducente, hasta fijar límites que Irán no podría atravesar sin provocar una respuesta militar.

Los cinco miembros del Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas son China, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña y Rusia.

El Congreso legislativo, donde tiene mayor influencia el lobby proisraelí, parece dispuesto a aprobar nuevas sanciones económicas, aún antes de que entren en vigor las medidas más drásticas tomadas hasta ahora: las de excluir a las empresas extranjeras con vínculos con el Banco Central de Irán del sistema financiero de Estados Unidos.

En cuanto a Israel, el gobierno del primer ministro Benjamín Netanyahu parece acompañar los esfuerzos de Washington de contener las tensiones que alcanzaron un punto máximo tras el asesinato el mes pasado de un científico iraní especializado en cuestiones nucleares, que se presume fue perpetrado por el Mossad

En cierto momento, el propio Netanyahu sugirió que la estrategia de sanciones estaría teniendo el efecto deseado, en tanto el ministro de Defensa israelí Ehud Barak declaró que la posibilidad de un ataque a Irán estaba «lejos».

Pero el BPC claramente se puso del lado de los halcones, incluso reprendió a algunas autoridades israelíes y estadounidenses por mostrar reservas sobre una operación militar.

«Al mostrar esa incertidumbre, los líderes iraníes dejarán de tener claro que sus acciones tendrán consecuencias que exceden a su capacidad de respuesta», se queja el equipo en el estudio.

Además de Wald, ese equipo está presidido por el exsenador del Partido Demócrata por el estado de Virginia, Charles Robb.

El grupo de 13 personas está integrado por destacados funcionarios retirados, varios parlamentarios de ambos partidos, así como tres distinguidos neoconservadores del gobierno de George W. Bush (2001- 2009).

Se trata del exsubsecretario de Defensa para asuntos políticos, Eric Edelman, el asesor para Medio Oriente del exvicepresidente Dick Cheney (2001-2009), John Hannah, y el exsecretario de Estado ajunto para el control de armas y no proliferación, Stephen Rademaker.

Al igual que en anteriores informes sobre Irán, el grupo estuvo dirigido por Michael Makovsky, quien fue consultor de la controvertida dependencia del Pentágono creada en 2002 para encontrar pruebas de los vínculos entre Al Qaeda y Saddam Hussein (1937-2006) y justificar la invasión de Iraq del año siguiente.

«Evitar que Irán se dote de capacidad nuclear es el desafío más urgente en materia de seguridad nacional que afronta Estados Unidos», reitera el informe desde el principio de su texto.

Además, alega que la República Islámica no será tan fácil de «disuadir» o «contener» si tiene la bomba atómica como lo son otras potencias nucleares, incluida la propia Corea del Norte. Sostiene al mismo tiempo que Irán podría producir suficiente uranio enriquecido para tener un arma nuclear en un plazo de dos a seis meses, «si quisiera».

El informe propone un acuerdo negociado como el principal objetivo para mejorar la credibilidad de Estados Unidos y de las amenazas de Israel contra Irán, pero Makovsky dijo a IPS que el equipo se oponía a una solución que permitiera a Teherán seguir enriqueciendo uranio.

La mayoría de los especialistas de este país coinciden en que es poco probable que la República Islámica acepte dejar de enriquecer uranio. Teherán dio a entender que solo accedería a limitar el enriquecimiento a 3,5 por ciento y a mejorar el régimen de inspecciones de la AIEA

«Nuestro informe dice claramente que Irán debe cerrar su programa nuclear», indicó Makovsky.

Un ataque israelí contra la República Islámica «implicaría serios riesgos». Pero Washington «no podría permanecer neutral ante un conflicto entre Israel e Irán», según el informe.

«Si Israel ataca e Irán toma duras represalias, Estados Unidos tendrá que responder, es decir que podríamos vernos envueltos en un conflicto sin haber podido elegir nosotros el momento», observa.

«No alentamos a Israel a atacar a Irán, pero Estados Unidos debe dejar claro que nuestro país nunca abandonará a Israel», añade.

El informe propone objetivos iraníes para atacar en caso de conflicto bélico, y prevé asistencia humanitaria en caso de que fuera necesaria.

«Estados Unidos perdería apoyo internacional para las operaciones militares contra Irán, o para futuras acciones contra otros países, si descuida las consecuencias humanitarias de un ataque», remarca el estudio.

El informe reconoce que la población estadounidense está cansada de guerras, después de las de Iraq, Afganistán y Libia, y más en tiempos de crisis económica.

«El régimen iraní no supone la misma amenaza que el Tercer Reich, pero tampoco derrotarlo requiere de un esfuerzo hercúleo», concluye el informe.

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