Alfredo Serrano Mancilla, Guillermo Oglietti|
Todo aquel que dice que el nuevo sistema de asignación de divisas en Venezuela es más de lo mismo, o miente o no quiere reconocer que la propuesta es innovadora, o en el mejor de los casos, no lo ha estudiado lo suficiente. Los economistas ortodoxos de siempre (Econalítica, Datanalisis y tantos otros) se han apresurado a manifestar que se trata de la vieja política de asignación de divisas hecha por el gobierno a favor de ciertos sectores. Si es eso lo que de verdad entendieron, deberían ir cuanto antes a revisar su formación básica de economía.

Nada de lo que comentan es lo que ha puesto en marcha el gobierno de Venezuela con el nuevo Dicom, que se trata de un método absolutamente diferente a lo vigente. Aquí los principales puntos que definen su funcionamiento:

-El nuevo Dicom es un nuevo sistema en el sentido más amplio del término. No es un parche ni una enmienda parcial. Es un nuevo paradigma de la política cambiaria que parte de la subasta como mecanismo de base para distribuir las divisas, en la que compradores y vendedores harán sus propuestas de demandas y ofertas en forma electrónica, y las divisas se asignarán a los mejores postores. Este nuevo sistema parte de criterios económicos racionales para atender la demanda de los postores con una elevadísima disposición a pagar bolívares para asegurarse divisas.

-Su valor fluctuará dentro de dos límites, inferior y superior, que será definido por el Banco Central de Venezuela (BCV) en base a un sistema de bandas móviles monitoreadas (tal como se ha aplicado en Singapur y proponen muchos autores entre ellos, K. Hoe, E. Robinson, J. Lee, R. Rajan, R. Siregar, P. Yip, S. Wang y J. Williamson). Eso permitirá evitar cualquier golpe cambiario y/o desangre de divisas para el país.

-Es un nuevo sistema que está exento de cualquier intervención humana, que evita cualquier discrecionalidad porque está anclado en un programa informático propio con la capacidad algorítmica de asignar automáticamente las divisas de acuerdo a los resultados de la subasta.

-Es eficiente y, lo que es aún más importante, plenamente transparente porque publicará continuamente el resultado de cada subasta en cuanto a asignaciones y detalles técnicos condicionantes. Se consigue así que tenga una puerta accesible para todos, para la ciudadanía de a pie y para los empresarios.

-Dispone de un componente anexo para facilitar que se repatríen aquellos dólares que vayan a ser destinados a la importación de insumos necesarios para esta nueva época productiva. Esto es fundamental porque se abre un canal directo para atraer dólares que quieran participar en el nuevo metabolismo económico del país en pro de la producción sin necesidad ni siquiera de pasar por la subasta. Y, además, el nuevo Dicom también cuenta con una respuesta efectiva de cara a las remesas hacia Venezuela y al menudeo de cambiar dólares a bolívares.

-Se calcula en base a un sistema de flotación administrada, que determina su valor mediante una Subasta Ordinaria. El valor definitivo será igual al precio de corte de la subasta, es decir, el precio más bajo al que se adjudiquen divisas (al corte marginal). Y además tiene la particularidad de tratarse de un tipo de subasta americano: los compradores pagarán por cada divisa el precio que ofertaron. Esta es una de las modalidades con las que el Banco Central Europeo subasta bonos.

-Otro rasgo clave del sistema es que, cuando la Subasta Ordinaria no logre asignar las divisas a un valor igual o menor al de la banda superior por un exceso de demanda, se activará una Subasta Contingente. En este caso, se inicia un mecanismo absolutamente transparente-dinámico para resolver el desequilibrio entre la oferta y la demanda, en el que solo participarán los importadores de bienes prioritarios. Con este mecanismo complementario y junto al resto de dispositivos, el BCV se asegura de no malgastar divisas a favor de los especuladores, sino que las dirigirá a satisfacer las necesidades de la economía real, dejando adicionalmente un porcentaje de divisas para el acceso a la ciudadanía, para ahorro o para uso propio.

En definitiva, el nuevo Dicom arranca con el objetivo de afrontar virtuosamente la restricción externa; pensado para captar más divisas, con el objetivo de frenar y evitar la especulación cambiaria, y con la intención de asignar eficiente y transparentemente los dólares disponibles para que la economía real productiva genere la riqueza que el país necesita. Y todo esto, además, permitiendo que la gente de la calle pueda tener posibilidades de comenzar a atesorar sus propios dólares para ahorro o para destinarlo a aquello que considere más pertinente. Y a partir de ahora, todo depende de su buen funcionamiento. Veamos; pero no nos adelantemos a denostarlo antes de tiempo.

*Ambos son Doctores en Economía

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¿Qué puede esperarse del nuevo Dicom?
 Luis Enrique Gavazut-15yUltimo| Finalmente entró en vigencia el nuevo sistema Dicom, que consiste esencialmente en un mercado cambiario por subastas con flotación del tipo de cambio entre bandas, que la autoridad monetaria irá estableciendo en la medida en que evolucione el nuevo mecanismo. Como novedad llamativa está la apertura de este mercado a las personas naturales, quienes podrán optar por hasta un máximo de 500 dólares trimestrales, lo que sin duda es una buena noticia. Para las personas jurídicas, los límites serán establecidos en función de su nivel de ingresos.

El procedimiento consistirá es anotarse en la página web del nuevo sistema Dicom y esperar a ser notificado para asistir el día y hora de la subasta correspondiente. Las divisas serán asignadas, como en toda subasta, al mejor postor dentro de las bandas preestablecidas.

Hasta donde se sabe en este momento es un mercado cambiario de libre flotación entre bandas, sin control en la asignación, es decir, sin requisitos de uso para el beneficiario de las divisas subastadas. En tal sentido, es de hecho una flexibilización del control de cambios imperante hasta ahora en Venezuela, aunque sin la libre participación de otros agentes distintos de la autoridad monetaria como intermediarios en el mercado de divisas; es decir, la banca y las casas de bolsa.

Este nuevo sistema Dicom pudiera tener buenas perspectivas de éxito en la medida en que el Estado cuente con la suficiente oferta de divisas para alimentar las subastas y que estas se realicen con regularidad y con montos suficientes para satisfacer las expectativas de los demandantes. También dependerá el éxito de este nuevo mecanismo de asignación de divisas de la disposición favorable que tengan los particulares, principalmente los grandes empresarios privados, de traer las divisas que tienen en el extranjero y ofertarlas en las subastas Dicom.

Esto último solo ocurrirá, como es obvio, en la medida en la cual el tipo de cambio Dicom resulte más atractivo para el inversionista (vendedor u oferente de divisas) que el tipo de cambio paralelo, marcado principalmente por Dólar Today. Lo cual implica que inicialmente el éxito potencial de este nuevo sistema estriba en la depreciación del tipo de cambio Dicom hasta al menos igualar el tipo de cambio paralelo arbitrariamente establecido por Dólar Today.

No obstante, incluso bajo esa hipótesis, que implicaría una megadevaluación oficial del bolívar, de consecuencias muy negativas para la ya de por sí explosiva formación de precios hiperespeculativa de la economía venezolana, no se garantizaría la estabilización del tipo de cambio; tal como ha quedado demostrado en el caso de Argentina, donde la liberalización del mercado cambiario no ha impedido que siga operando en ese país un tipo de cambio paralelo (Dólar Blue) que mantiene siempre rezagado el tipo de cambio oficial.

En mi opinión, hasta tanto el Estado no recupere su poder de oferta en el mercado cambiario, no importa cuál sistema se utilice, incluso la libre flotación sin regulación alguna, no se podrá estabilizar el tipo de cambio en Venezuela. Solo el poder de la autoridad monetaria para intervenir en el mercado inyectando suficientes divisas, puede mantener a raya cualquier cotización paralela. Por supuesto que también podría lograrse ese tan ansiado objetivo, si en lugar del Estado fuesen los privados quienes trajeran sus divisas y las ofertaran de buena fe en el mercado cambiario nacional.

Pero esto último no va a ocurrir porque, como ya lo señalé desde hace tiempo en mi artículo “Corromper el dinero para desquiciar una sociedad: radiografía del Dólar Today”, las cifras históricas demuestran que la proporción de activos líquidos a activos totales fugados al extranjero por los agentes económicos venezolanos aumenta con el transcurrir del tiempo, lo cual “…puede significar que la fuga de capitales está concentrada en solo algunos agentes económicos, los mismos de siempre, que una vez que adquieren activos fijos en el extranjero y hacen inversiones, los capitales que continúan fugando año tras año se les van acumulando cada vez más como activos líquidos”.

Por lo tanto, es probable que las divisas en poder del sector privado en el extranjero, estén concentradas en manos de la alta burguesía, que en nuestro país es precisamente la que detenta los grandes monopolios y oligopolios. Esto significa que no necesitan obtener bolívares por la vía cambiaria, sino que todos los bolívares que necesitan los obtienen de la venta monopólica de sus productos con precios especulativos. Ni siquiera con un tipo de cambio tan atractivo (de gran “incentivo cambiario”) como el marcado por Dólar Today, y gozando de toda la impunidad para negociarlos que se ha evidenciado a lo largo de los últimos años, la burguesía ha traído las divisas que posee en el extranjero para ofertarlas en el mercado cambiario venezolano, ni siquiera en el mercado negro, que como ya también lo señalé en este otro artículo “El gran engaño de la importación a dólar today y qué hacer”, es un mercado muy pequeño en realidad.

Quisiera concluir estas reflexiones señalando que, aunque sea ilusorio creer que el sector privado venezolano va a actuar de buena fe para que el nuevo sistema Dicom funcione y logremos entre todos arrimar el hombro para que nuestra economía se estabilice para bien de nuestra patria, de nuestros hijos, de nuestro futuro; resulta siempre loable de parte del gobierno bolivariano seguir intentándolo todas las veces que sea necesario, con la esperanza de que algún día la burguesía criolla decida realmente apostar por su propio país.

Y, finalmente, de cara al proceso constituyente en marcha, no está de más hacer notar que, siendo el Estado el único agente económico que obra de buena fe en el mercado cambiario nacional, ofertando siempre históricamente la casi totalidad de las divisas que se negocian en el país, entonces lo más prudente y racional para el bienestar de Venezuela es que se fortalezca cada vez más el rol del Estado como exportador a través de las empresas 100% de propiedad estatal, como es el caso, claro está, de Pdvsa, pero que también tiene que ser el caso de muchas otras “pdvsas” en los sectores de gran potencial exportador, como son principalmente el sector petroquímico, gasífero, eléctrico, minero, forestal, acuícola, pesquero, turístico y financiero.

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