El Gran Polo calienta el debate

ARAM AHARONIAN | Mientras los grandes medios cartelizados de Latinoamérica –y sus réplicas locales- destacaron esta semana “los dos años de vida” que le dio al presidente Hugo Chávez el ahora huído galeno caraqueño Salvador Navarrete, el debate interno, tanto en las filas bolivarianas como en las de la oposición, es el alcance real del recién formulado Gran Polo Patriótico (GPP), en momentos que se esperan cambios en el gabinete presidencial, que podrían significar la conformación de un nuevo cuadro de poder.

Navarrete, falto de toda ética, dijo en una revista mexicana muy poco conocida -M Semanal- haber pertenecido a su equipo médico. Pero, como era de esperar ninguno de esos medios recogió el contundente desmentido que ofrecieron los verdaderos médicos del presidente venezolano.

En un nuevo gesto de devoción religiosa Chávez aseguró que “Me anoto en la lista de los que hemos sido bañados por el milagro del siervo de Dios, me siento parte de esa legión de hombres y mujeres de los que vivimos gracias a los milagros”, tras firmar un decreto declarando el 26 de octubre Día de Júbilo Nacional en homenaje al médico José Gregorio Hernández, fallecido a principios del siglo XX y a quien en Venezuela se le atribuyen curaciones milagrosas y arrastra numerosos devotos.

Desde hace tiempo se había asumido en el chavismo la necesidad de crear un espacio donde hubiera una relación de iguales entre las fuerzas revolucionarias, que se dio forma con el GPP, lo que ha abierto cierto debate al interno de las fuerzas bolivarianas.

El propio Chávez señaló que “La autocrítica es fundamental y esencial para evitar desviaciones, además, le da al Partido Unido de Venezuela (PSUV) mayor solidez y profundidad” y añadió que “La agitación de calle, promoción y búsqueda para el registro del Gran Polo Patriótico y, paralelo a esto, debemos ir elaborando maneras para organizar la gran red de movimientos de movimientos para que confluyan en lo territorial y en lo sectorial, para así tener una forma novedosa, que no debe ser como los partidos políticos”.

Según el sociólogo Reinaldo Iturriza, “Lo que ha aparecido en escena es el germen de una instancia aglutinadora de fuerzas y voluntades que, bien llevada, puede trastocar el tablero de la política nacional, en primera instancia. Luego, quién sabe. A lo interno del chavismo la política ya no es lo que solía ser hace apenas una semana. El tiempo se ha acelerado. Ya era hora”,

Para Roland Denis, miembro del Proyecto Nuestra América, con la conformación del GPP, Chávez hace una evaluación del fracaso vertiginoso del Psuv como dirección política y como plataforma electoral y señala que esta nueva formación debe constituir una dinámica mucho más compleja, mucho más amplia, mucho más asamblearia, mucho más de base, porque “una dinámica como la cooptación implementada por el Psuv es una práctica terrible”.

Denis, quien fuera viceministro de Planificación, reconoce que hay muchas organizaciones de maletín que buscan recursos inscribiéndose en el GPP, y advierte que los movimientos populares, al dejar de ser referentes de lucha, dejan de existir para la gente, aun cuando “el 90% de las nuevas organizaciones autogobernantes están confrontadas en el mismo campo político: el chavista”.

Manifiesta asimismo su temor de que el GPP se disuelva una vez sea electo Chávez y plantea la interrogante de si tendrá la posibilidad el GPP de sobrevivir sin los movimientos populares, y destaca el absurdo de quienes esperan que sea el propio Chávez quien diga que éste es un Estado burgués, burocrático y corrupto, para atreverse después a repetirlo.

Indica, asimismo, que algunos sectores dentro del gobierno intentan establecer una relación de pueblo oscuro y líder luminoso y afirma que “la actitud debe ser crítica, beligerante, constructiva. Aquí la vanguardia son las clases pobres, trabajadoras. Y señala que “El Estado no es más que eso, armas más chequera”.

Néstor Francia salió al cruce de lo manifestado con Denis, y señala que éste coincide con lo que dicen los reaccionarios sobre la relación entre Chávez y el pueblo, que se trata simplemente de una relación metafísica, “religiosa. La obra revolucionaria es negada, así como el camino estratégico propuesto. “ El pueblo mayoritario sabe muy bien que Chávez no es un dios, lo quiere porque es el líder de una propuesta que lo incluye, lo beneficia, le alimenta la esperanza y la expectativa de futuro”, indica.

Sin dudas, el tema del Poder Popular no está resuelto y el largo proceso apenas despunta. Hay burocratismo, hay ineficiencia, eso lo reconoce Chávez y lo dice a cada rato. Francia sostiene que la solución no es “halar el camino hacia nosotros”, sino recorrerlo, sin fantasías, con realismo, conscientes de lo largo y sinuoso que es, sin improvisaciones ni arrebatos. “El reformismo y el ultra-izquierdismo son ambos desviaciones burocráticas. Ambos intentan impedir que el camino se recorra, conscientemente o no. El primero pone piedras en ese camino para que el pueblo no avance, el segundo trata de tomar atajos que no llevan a ninguna parte que no sea el abismo”.
Otros grupos chavistas, como Areópagos, Corriente Alternativa Radical Bolivariana y Escuela Móvil Simón Bolívar, se suman al debate y señalan que el impulso inicial del Polo debe responder a dos objetivos fundamentales: asegurar la reelección presidencial del 2012 en primer lugar, y luego, ya lograda la necesaria acumulación de fuerzas, abrir el camino hacia el objetivo revolucionario de liberación, soberanía y desarrollo productivo, bien lejos de las burocracias partidistas.

Parten del análisis de que se está acercando el tiempo de la finalización de los partidos políticos y que el quehacer de la política, será asumido por los movimientos sociales de bases que, unificando sus fuerzas de forma organizada, podrán activar el poder popular revolucionario desde abajo.

Pero advierten sobre la cooptación de los movimientos sociales: si son instrumento a disposición de la lucha de los trabajadores o si ellos se basan en una lógica que instrumentaliza a los trabajadores y sus anhelos para los fines específicos de una élite dirigente. En este caso la iniciativa de las bases es reducida a una apariencia, destinada a la perpetuación de la fuerza interna, y a una imagen, destinada a la propaganda externa.

El objetivo deja de ser la construcción de relaciones sociales nuevas, solidarias, diferentes de las relaciones capitalistas, y pasa a ser formulado en términos sólo cuantitativos: número de personas, número de camiones, número de apariciones en la prensa y listas de registro. En los movimientos sociales en que esto ocurre, los trabajadores quedan reducidos a cifras, como lo son en una hacienda, en una fábrica, en una cantera de obras o en una cartera de inversiones, y los burócratas usan esas cifras en la mesa de negociaciones, añaden.

El desabastecimiento

Mientras se desarrollaba la polémica sobre la puesta en marcha del GPP, aparecía en Gaceta Oficial el decreto 8.503, mediante el cual se aprueba el “IX Plan Excepcional para el Abastecimiento de Alimentos de la Cesta Básica, Materia Prima para la Elaboración de Alimentos y Otros Productos Agroalimentarios de Primera Necesidad”, que deja en claro sucesivos fracasos en solucionar el problema, pese a las exportaciones masivas de alimentos que se ven en los ya no tan llenos anaqueles de supermercados y abastos.

Las cifras que maneja la prensa indican que las importaciones de alimentos han subido 457% en los últimos 8 años, de 2,34 millardos de dólares en 2003 a 13,05 millardos el año pasado. La alternativa a este dispendio pareciera ser el desabastecimiento. ¿Y qué pasó con la Gran Misión Agrovenezuela?.

La respuesta del presidente de Fondas, Ricardo Sánchez, fue con cifras, pero sin hablar de desabastecimiento: A casi nueve meses de haber comenzado la Misión, dijo, la banca pública ha entregado créditos por 4.871 millones de bolívares a 170.000 productores agrícolas para cultivar más de 774.000 hectáreas de alimentos estratégicos. En el área vegetal -maíz, arroz, soya, girasol, hortalizas, caña de azúcar, café y cacao-, pecuaria (pollo, huevo, cerdo, leche, caprino, ovino y bovino), así como en la pesca y acuicultura (atún y camarones).

Las encuestas engañosas

Cuando en junio pasado se conoció la enfermedad del presidente Hugo Chávez, analistas de los medios cartelizados de comunicación –nacionales e internacionales- llegaron a la conclusión de que la imagen de superhombre del mandatario se desmoronaría rápidamente, y con ellos se derrumbaría el respaldo electoral con el que contaba. Otro craso error: los resultados de las encuestas recientes muestran que tal premisa era por demás equivocada y caprichosa.

Obviamente el soporte social y las intenciones de voto de Chávez se basan en otras premisas, que la oposición prefiere desconocer. Las encuestas –ninguna de ellas realizada por chavistas- coinciden en que si las elecciones se realizaran ahora, el 56.2% votaría por Chávez y 33.4% en contra. En cuanto a la confianza al mandatario, la percepción le es favorable en 58.1%, renglón bien significativo, y en crecimiento desde mayo.

Una nueva encuesta, ésta del Instituto Venezolano de Análisis de Datos (IVAD), señala un brecha de más de 18 puntos entre el candidato Hugo Chávez para las elecciones presidenciales del año próximo y señala que el 71.8% de los encuestados evalúa la gestión presidencial como positiva.

La más reciente encuesta de Datanálisis reveló que 62,7% de los venezolanos considera positiva la gestión del gobierno del presidente Hugo Chávez porque defiende los intereses del pueblo. la popularidad del mandatario venezolano ha “regresado a las bandas normales de los últimos 18 meses” al ubicarse en 53,1% tras un “incremento inicial de 10 puntos a principios de septiembre”. Según Datanálisis, el 21% de los encuestados se reconoce como opositor y un 40% como ni-ni,

Sin lugar a dudas, sobran las razones por las que Chávez tiene respaldo, razones sólidas, auténticas y válidas. El socialdemócrata Leopoldo Puchi señala entre ellas el rechazo a la élite política, económica y social de la llamada Cuarta República. Mientras, la dirigencia opositora y sus repetidoras en los medios cartelizados siguen insistiendo con lo de “superhombre”, “el dinero” o “la represión”, absteniéndose de hacer una revisión crítica de su pasado y del modelo político, económico y social que aún hoy defienden, ciegos de lo que sucede en el mundo.

Estas encuestas opositoras pueden tener como finalidad acelerar el proceso de unidad y de selección del candidato único que se medirá con Chávez dentro de un año y crear falsas expectativas (como ya se hizo en procesos electorales anteriores no sólo en Venezuela sino también, por ejemplo, en el último referendo ecuatoriano). Además, señalan, es difícil creer en un crecimiento tan grande en tan poco tiempo y en situación de expectativa general

Mientras, dentro de la Mesa de Unidad Democrática (MUD), que aglutina a la oposición, se barajan los nombres de los precandidatos que buscarán su postulación en las elecciones primarias internas de febrero. Por un lado, se descuenta el apoyo del partido Acción Democrática a la precandidatura del gobernador zuliano Pablo Pérez (Un Nuevo Tiempo), un hombre que, según las encuestas, es poco conocido en el resto del país.

Más allá del sorpresivo apoyo de Patria para Todos (PPT) a la precandidatura del gobernador de Miranda Henrique Capriles Radonsky, se descuenta que ésta contaría con el apoyo del alicaído Partido Socialcristiano Copei, luego que sus candidatos propios, el gobernador de Táchira César Pérez Vivas y Oswaldo Álvarez Paz, se retiraron.

Para los analistas serios es totalmente incompresible la glorificación que hizo la oposición del ex presidente Carlos Andrés Pérez –quien fue censateado en su cargo por actos de corrupción- con motivo de sus exequias. “No se puede confundir el debido respeto ante la muerte de un hombre con la exaltación política del modelo que representa. La población ha sido colocada en la disyuntiva de escoger entre el modelo CAP y el modelo Chávez. En este cuadro, la inclinación electoral de los venezolanos puede comprenderse fácilmente”, indica el socialdemócrata Leopoldo Puchi.

La conspiración permanente

Para aquellos que buscan similitudes entre el caso venezolano y el libio, Chávez anunció que “pronto” llegarán al país sistemas de defensa antiaérea que su gobierno compró a Rusia, así como nuevos tanques y unidades de artillería.”Que nadie se atreva a venir acá a aplicarnos la fórmula libia. Y les saldría muy caro si es que se atreven con Venezuela”, advirtió.

Las denuncias sobre intentos de conspiración y desestabilización se suceden y tanto éstas como los conflictos seguramente se magnificarán a través de la prensa cartelizada en el correr de los próximos once meses. Por ejemplo, el ex vicepresidente José Vicente Rangel denunció la existencia de un movimiento denominado Francisco de Miranda, que realiza acciones dirigidas a impulsar un proceso desestabilizador en el país, reuniéndose con oficiales retirados y con familiares de militares activos.

El propio Chávez señaló que “andan buscando a militares” para orquestar un plan en contra del gobierno, en caso de que la oposición pierda las elecciones presidenciales de 2012. “ Han utilizado un grupo de militares retirados para atacar a la FANB y al Gobierno. La oposición anda buscando a militares activos que se presten para el plan que están diseñando. ¿Cuál es el plan? el 2012, elecciones presidenciales, ése es el plan (…) “No van a poder con nosotros (…). Ya hablan de fraude, y para eso van a tratar de que haya un grupo de militares que defienda esa actitud”, añadió.

Entre el GPP y las especulaciones sobre la sucesión

Rigoberto Lanz, en medio del debate sobre las izquierdas, destaca las peculiaridades venezolanas de un gobierno de vocación progresista en cuyo seno cohabitan “tendencias avanzadas que coquetean con la agenda posmoderna de la política, hasta callosidades jurasicas que parecen bolas de billar (no les entra nada)”.

Hoy todo indica que Chávez será el candidato para “auto-sucederse” en los comicios de octubre de 2012 y será quien comande la campaña electoral. Luis Vicente León, director de Datanálisis señaló que “Una vez que tuvo que mostrarse mortal y vulnerable se hace inminente la necesidad de conocer su ruta de sucesión, hoy vacía”, para evitar la batalla interna por el control del poder,

La separación de las elecciones para presidente, gobernadores y autoridades locales lo exime de ser el portaaviones de otros candidatos, muchos de los cuales representan un salvavidas de plomo para el mandatario. Una vez resuelto el problema mayor, la elección presidencial, se podrá abocar en levantar manos y respaldar a los candidatos que él elija y/o que postule el GPP.

Aventura León que mientras esté fuerte y controle el poder, Chávez tendrá la capacidad de definir él mismo esa sucesión y sortear los posibles impactos internos de la misma, en función de variables como confianza, lealtad, compromiso revolucionario y capacidad para conectarse con la masa. Señala tres posibles candidatos: el vicepresidente Elías Jaua, su hermano Adán Chávez, hoy gobernador del estado Barinas, y el canciller Nicolás Maduro quien, se insiste, será el nuevo Vicepresidente. Pero la calle sabe que hay más candidatos o autocandidateados, que quizá asomen desde la conducción del GPP en formación al conocimiento de la población.

La corporación militar, beneficiada con un aumento salarial del 50% -”una bofetada al rostro los trabajadores”, escribió Nelson Lanz- pondrá en la mesa sus pretensiones y, posiblemente, ante la carencia de carisma y credibilidad popular de algunos de los encumbrados dirigentes chavistas, es probable que busquen una figura civil. Un joven, respetado y conocido (un outsider, dirían los expertos) para impulsar sus intereses políticos.

Chávez será el candidato y quien dirigirá personalmente y con su gran carisma la campaña bolivariana. Y eso es lo que teme la oposición, que de unidad apenas tiene el nombre de su Mesa: cada vez se le hace más difícil lograr su candidato único a la presidencia. Pretensiones sobran, financiamiento y apoyos externos también. Quizá lo que les falta es eso que hasta ahora parece sobrarle (al menos en las encuestas) al Presidente: credibilidad y confianza.

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